REAL VALLADOLID
El añorado Rubio toca la alarma
Avisa sobre los empates: «Si no sumamos de tres en tres, no estaremos arriba» /El equipo ha caído tras su lesión / Elegido mejor jugador de enero

Rubio corre por los Campos Anexos durante el entrenamiento del martes.-Pablo Requejo
Álvaro Rubio no es un futbolista del Real Valladolid. Es su centro de operaciones. Cuando sus ordenadores y su centralita de comunicaciones están bien, el fútbol fluye por el equipo. Cuando se cortocircuitan, como en la actualidad, lo que debería ir por fibra óptica va a pedales.
El riojano recogió ayer el premio como mejor jugador blanquivioleta de enero, otorgado por votación de los seguidores. Lo hace tras dos partidos en talleres. Una rotura de fibras en el glúteo, sufrida el 27 de enero, le tendrá postrado un mes.
«Voy bastante mejor. Hoy estoy un poco más animado porque la lesión me ha permitido hacer un poquito más. Si todo va bien, a ver si la semana próxima puedo entrenar con el equipo», anhela.
¿Cree que podrá volver al final del plazo, para enfrentarse al Nàstic? Prefiere no aventurarse. «Son dos semanas parado. En ésta voy haciendo cosas y en la siguiente, según cómo entrene y si todo va bien, el míster decidirá».
El metrónomo pucelano fue quien marcó el compás del concierto ante el Córdoba. Sin él han llegado dos misérrimos empates contra Alcorcón y Ponferradina, sin tiros entre los tres palos. Pero, de natural modesto, no quiere oír hablar de que se le echa de menos. «No lo llevo ni bien ni mal. Lo que quiero es que el equipo gane, esté yo o quien sea. Hay que dejar el egoísmo aparte, porque lo importante es el equipo».
Pero es inevitable la relación entre el gran partido contra los blanquiverde y dos encuentros fofos. Rubio, antidivo, se revuelve. «No es así. Un jugador no decide que el equipo esté muy bien o muy mal. Jugando yo, también hemos tenido partidos malos. No tiene nada que ver. Por eso no me genera presión que se diga que el equipo es otro sin mí, porque no es verdad».
El mediocentro entiende las críticas del presidente sobre la falta de actitud, aunque no las comparte. «Todos tenemos momentos y sabemos que el partido del sábado no fue bueno. Las expectativas eran las de ganar. Lo sabíamos todos pero no pudo ser. Al hacer autocrítica salen cosas así, pero creo que el equipo entrena bien y la actitud no fue mala. El sábado fue complicado jugar y no ya por el campo, que está así desde hace tiempo. El viento hizo el partido incómodo. Hay veces que se debe jugar a otra cosa».
No hay un solo jugador que no se queje del estado del césped. «Están mal, tanto el de abajo como el de arriba. Todos lo vemos. Nos gustaría que estuviesen mejor pero al final es lo que hay. Pero no podemos excusarnos en eso, porque el rival juega en el mismo campo y tenemos que sacar los partidos como sea».
La lectura en el vestuario de las dos últimas igualadas es acerada. «No han sido partidos buenos. En casa debimos sacar otro resultado. No es cuestión de presionarnos, pero llega un momento a estas alturas de temporada que no puedes dejar pasar estos partidos. Si no sumamos de tres en tres, no estaremos arriba».
¿Hay más rabia o tristeza en el vestuario tras el último revés?«Estamos más enrabietados que tristes. Todos queríamos ganar y al final salió un partido malo. Tenemos ganas de competir otra vez y demostrar que fue un mal día».