Diario de Valladolid

Baloncesto

Peligroso efecto gaseosa

A punto de cumplirse un tercio de Liga el Ciudad de Valladolid marcha penúltimo

Iñaki Martín junto al banquillo del CB Ciudad de Valladolid.-Pablo Requejo

Iñaki Martín junto al banquillo del CB Ciudad de Valladolid.-Pablo Requejo

Publicado por
Guillermo Velasco
Valladolid

Creado:

Actualizado:

El bajo rendimiento deportivo de un CBCiudad de Valladolid lastrado de inicio por la tardía composición de un club cogido entre alfileres unido a su errático (más por desconocimiento y falta de experiencia que por otra cosa) planteamiento a la hora de construir el equipo, le ha llevado cuando se está a punto de completarse el primer tercio de la temporada a la penúltima posición (plaza de descenso) en la LEB-Plata. Lejos, muy lejos queda el recuerdo de las burbujas y la efervescencia que provocó la creación del nuevo club como alternativa y vía de escape a la desaparición del histórico Club Baloncesto Valladolid. Al ilusionante proyecto le aparecen las primeras fisuras en una estructura que no es otra que el primer equipo. Tres derrotas en ocho partidos es un bagaje pobre teniendo en cuenta que el conjunto vallisoletano es el único de los 14 participantes que ha disputado cinco de esos ocho partidos en casa, una ventaja que se volverá en contra en la segunda vuelta.

1. La falta de una estructura profesionalizada obliga ir a remolque en todo.

Querer no es poder. Es el pensamiento que se extrae en un club que quiere ser profesional pero que no dota de los medios necesarios a una estructura vestida de amateur. Agarrado al clavo ardiendo de no malgastar, su política de extrema austeridad salpica de forma desigual a una primera plantilla con ciudadanos de primera y de segunda categoría, unos con sueldos medio decentes y otros con propinas. El desgaste generado por la exigencia de la competición, acrecentado lógicamente con las derrotas, encamina al equipo a las siempre odiosas comparaciones y con ello a los problemas. Unos problemas que tarde o temprano se trasladan a la cancha y con ello al rendimiento del equipo. La ausencia de unos mínimos en el apartado médico también genera dudas con lesiones y problemas físicos que se prolongan en exceso. Davichu Ortega es el ejemplo personificado.

2. El no ser capaz de sacar valor a contar con el MVP de la LEB-Plata.

El CB Ciudad de Valladolid presume de contar con el jugador que mayor valoración tiene, que más rebotes captura, que más minutos juega, que más faltas recibe y que más puntos anota. Sin embargo el tener a Sergio de la Fuente, mejor jugador de la Liga en dos jornadas, no le ha servido para sacar partidos adelante que sobre el tapete deberían haberse ganado. Con el equipo en pañales (cuando le faltaban por llegar Pablo Pérez, Gelazonia, Centeno y Gillespie) el equipo tenía una excusa en la que ampararse. Pero ahora con el equipo al completo el rendimiento no ha mejorado, todo lo contrario. La plantilla mal construida entre otras cosas por la ‘fuga’ inicial del dominicano Matos, cuenta con un excedente en la posición de base (Pablo Pérez, Gillespie, Turi y Jonatan, a los que se les podría añadir incluso un quinto ‘uno’, Antonio Izquierdo (un jugador al que le gusta tener el balón en las manos), que no beneficia en nada la sistemática de juego y el reparto de minutos y roles dentro del equipo.

3. Un equipo todavía por trabajar con demasiadas lagunas.

Ocho partidos dan para mucho aunque el Ciudad de Valladolid apenas ha demostrado lo que lleva dentro. Entre otras cosas porque su forma de jugar, en muchas ocasiones cerca de la anarquía, le lleva a ser un equipo cíclico con desconexiones constantes. El alto ego en algunos de sus jugadores le lleva a perder la concepción de equipo como tal convirtiéndose el partido en un desgobierno constante en el que Iñaki Martín, con poca ayuda de asesoramiento, se ve desbordado. Uno de los mayores peligros del equipo, vistos dos de sus tres últimos partidos, es que ha perdido la capacidad para competir cada balón como si fuera el último, una filosofía que inculcó y dejó poso el pasado año en el MyWiGo con Porfi Fisac en el banquillo.

4. El ‘jugador-actor’ Brock Gillespie o el error de fichar por vídeo.

¿A quién se le atribuye el fichaje de Gillespie? No solo llegó tarde al equipo (el último en incorporarse) sino que lo hizo totalmente fuera de forma. En poco o en nada se parece el Gillespie de los informes previos al Gillespie que deambula en la cancha como si fuera un jugador de la Liga Senior Provincial. El segundo jugador mejor pagado del equipo apenas jugó 15 minutos en el último partido, algo sintomático.

5. La segunda vuelta que se empinará tras fallar en casa en la primera.

Los caprichos (todavía no entendidos) del calendario han condenado en vez de catapultar a un CBC Valladolid que ha disputado cinco partidos en casa de ocho posibles. El domingo, el sexto. Una primera vuelta con una ventaja que no ha sabido aprovechar y que le exigirá aún más en una segunda vuelta con ¡cuatro! únicos partidos en casa.

tracking