Diario de Valladolid

RUGBY

Campeón de campeones

El Entrepinares suma su octavo título nacional consecutivo tras vencer en un agónico final en el feudo del Cisneros

La familia del VRAC Quesos Entrepinares celebra sobre el césped de El Central de Marid su quinta Supercopa, el decimosexto título conquistado por el club pucelano en su historia.-LOF

La familia del VRAC Quesos Entrepinares celebra sobre el césped de El Central de Marid su quinta Supercopa, el decimosexto título conquistado por el club pucelano en su historia.-LOF

Publicado por
Victor Molano

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No fue un buen partido del Quesos Entrepinares. Asegurar que en el partido de ayer el VRAC fue muy superior a su rival, no sería otra cosa que engañarse. El Cisneros fue un más que digno subcampeón, perdió su oportunidad en el tramo final del choque, quizás por exceso de ambición, y puso muchos problemas a un Entrepinares que, de todos modos, sigue demostrando que es el dominador indiscutible del oval español en el último lustro. Los pucelanos, en un título sufrido como pocos, suma su cuarta Supercopa consecutiva, el decimosexto título de su historia y el undécimo en poco más de tres años. Así, los últimos ocho titulos nacionales repartidos en el rugby español han ido todos íntegramente a las vitrinas del VRAC. A los actuales campeones de todo les sobró con dos fogonazos en el tramo final de la primera parte, con sendos ensayos de Guillo Mateu, y la seguridad en los tiros a palos.

Los primeros diez minutos del partido fueron de dominio del Entrepinares, pero lo cierto es que no fue más que un espejismo. Con bastante seguridad en las fases estáticas y con el aplomo sobre el terreno de juego que necesita todo equipo en una final, los pucelanos se pusieron rápidamente por encima en el marcador con un golpe anotado por Griffiths. Después de que el británico fallara un segundo intento muy alejado, Norton sí acertaba para los locales y colocaba el empate en el marcador. A partir de ahí, el choque cambió radicalmente. Con muchos problemas en los puntos de encuentro, el equipo dirigido por Diego Merino perdió totalmente la batuta del encuentro. Así, el Cisneros se adueñó de la posesión y del territorio. Únicamente la buena aptitud defensiva de los vallisoletanos impidió que el partido saliera del empate tras un intercambio de golpes de castigo por parte de ambos pateadores.

Con este panorama, se llegó a la traca final de la primera mitad. En cinco minutos que el Entrepinares fue capaz de quitarse de encima el dominio local, llegaron dos ensayos. Ambos de Mateu. Uno de ellos en un oval transmitido rápidamente tras una melé ganada, mientras que el segundo fue aprovechando un error del rival. Al descanso se llegó con un sorprendente 3-15.

El Cisneros no se amilanó al inicio de la segunda parte. A pesar de la desventaja, estuvo muy valiente en los rucks, supo jugar al pie para que el Entrepinares no estuviera cómodo sobre el campo y siguió jugando en el campo del rival. Los colegiales consiguieron su premio con dos ensayos y alguna patada más de Norton, mientras los pucelanos sobrevivían gracias a los golpes de castigo anotados por Griffiths y con la novedad del apertura Stefan Moir, que anotó uno desde el centro del campo.

 

El partido ganó en emoción y se iba a decidir en la última jugada. Con el reloj del Central ya por encima del minuto 80, Moir lanzó el oval fuera del campo creyendo que el partido está finiquitado. Craso error. El cronómetro del estadio no coincide con el del árbitro. Cosas del rugby español que el neozelandés irá aprendiendo. El Cisneros se mete en un ‘pick and go’ infinito, con continuos cabezazos de su delantera para conseguir un ensayo ganador. Golpe de castigo del VRAC. El Cisneros sigue jugando a la mano. Segundo golpe de castigo visitante, esta vez centrado, y amarilla para Mangan. El Cisneros renuncia a tirar a palos para forzar una prórroga en la que estaría la mitad de ella con uno más. Otra vez a la mano para buscar un ensayo que le dé la victoria por la vía rápida. Pero llega la precipitación madrileña y comete un doloroso avant. El triunfo es, una vez más, para un Entrepinares que no se cansa de ser campeón.

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