Fútbol: Ponferradina- Real Valladolid

Manotazo en El Toralín

La Ponferradina golea al Valladolid, que acusó la expulsión de Juanpe en el minuto 20 / Los hombres de Garitano reaccionaron en la segunda mitad pero cuando mejor jugaban encajaron otros dos goles por mediación de Yuri

Diego Rubio se retira cabizbajo al término del partido disputado ayer entre la Ponferradina y el Valladolid en El Toralín-Luis de la Mata.

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Javier Álamo
Valladolid

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El Toralín es territorio prohibido para el Real Valladolid. Es un estadio donde todo le sale al revés. En su anterior visita rozó el ridículo y ayer se volvió a marchar de vacío. La Ponferradina es su bestia negra y el 3-0 es el mejor reflejo. El partido se le puso cuesta arriba al Valladolid en el minuto 20. Perdió por expulsión a Juanpe al ver la segunda tarjeta amarilla y esa acción que propició su salida del campo dio origen al 1-0. El central había visto la primera cartulina en el minuto 9. Es el riesgo que corre un futbolista cuando se ve condicionado tan pronto. Un despiste en el centro del campo y una patada a destiempo en el área dejaron a sus compañeros en inferioridad numérica.

El gol de Yuri al transformar la pena máxima dio paso al descalabro blanquivioleta. Garitano tenía dos opciones, meter en el campo a Samuel o retrasar a un centrocampista, y optó por la segunda. El técnico situó de central zurdo a Timor y eso motivó al mismo tiempo que Óscar retrasara algo su posición para no dejar solo a André Leao. Fue peor el remedio que la enfermedad. Los movimientos de Garitano maniataron al Valladolid, que no funcionó ni en el centro del campo ni en el ataque ante un rival que jugaba a placer sin necesidad de ofrecer un fútbol vistoso. Los hombres de Manolo Díaz fueron prácticos y supieron aprovechar a lo largo del encuentro la ventaja de jugar con uno más.

La Ponferradina aprovechaba la velocidad de Acorán y Camille para cargar el juego por las bandas. Moyano y Hermoso tenían dificultades para frenar sus internadas, pero entre Marcelo y Timor desbarataban los centros al área. El mayor problema lo tenía el Valladolid de medio campo hacia adelante ya que estaba muy ocupado en frenar a Basha y apenas se acercaba al área local. En una de las pocas llegadas, Rodri cedió en corto a Alfaro pero su remate pegó en el cuerpo de Alan Baró.

Con más coraje que acierto, el Valladolid dio un paso adelante en la segunda mitad. Se fue al ataque en busca del empate y consiguió que la Ponferradina pasara muchos minutos encerrada en su área, aunque sin pasar grandes apuros. Entretanto, el árbitro se desentendió de las acciones polémicas en las dos áreas. Los jugadores del Valladolid le reclamaron un penalti tras pegar el balón en el brazo de Camille y pocos minutos después las quejas fueron de los locales por una mano de Timor.

Garitano buscó más mordiente con la presencia en ataque del chileno Diego Rubio, pero fue la entrada de Guzmán por Alfaro la que le dio un giro al partido. El extremo fabricó desde la banda izquierda las mejores jugadas de ataque. En una de ellas le sirvió el balón en bandeja a Juan Villar, que chutó fuera cuando lo más fácil era batir a Santamaría. A renglón seguido, Marcelo cabeceó tras una falta y Alan Baró echó el balón a córner cuando Diego Rubio se disponía a rematar en boca de gol.

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De forma sorprendente, la Ponferradina se encogió. Pese a jugar con un hombre más se encerró atrás ante la avalancha visitante. También se notó en las filas del conjunto berciano la marcha de Basha, el gran líder del centro del campo. El Valladolid buscaba con insistencia el gol pero pagó muy cara su debilidad en la zaga. Adán se plantó en la línea de fondo y desde allí sirvió a Yuri, que sentenció el partido. Sólo faltaban once minutos para la conclusión y los hombres de Garitano veían escapar otros tres puntos. El mazazo de Yuri destrozó al Valladolid. Con dos goles en contra ya no era cuestión ni de tiempo ni de jugar en inferioridad. Era un problema anímico. El hombre-gol de la Ponferradina cerró el marcador en el tiempoañadido en otro descuido del Valladolid.