Diario de Valladolid

BALONMANO

Atlético ‘gran reserva’

Cinco jugadores, Fernando, Ávila, Javi Díaz, Viscovich y Diego Camino, viven su segunda juventud después de superar la barrera de los 35 años

De izquierda a derecha, Javi Díaz, Diego Camino, Fernando, Viscovich y Ávila-J.M. Lostau

De izquierda a derecha, Javi Díaz, Diego Camino, Fernando, Viscovich y Ávila-J.M. Lostau

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Guillermo Sanz

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Los jugadores de balonmano, como el vino, mejoran con los años. En Valladolid, tierra de vid y de cepa, el balonmano que se sirve es de gran reserva, jugo extraído de cinco uvas maduras (Fernando Hernández, Ávila, Javi Díaz, Diego Camino y Gonzalo Viscovich) que permiten a la cosecha atlética presumir de bouquet inigualable. Algunos como Fernando, Ávila y Javi Díaz ya han pasado con nota la crisis de los 40; otros como Viscovich o Camino afrontan sin complejos la recta final hacia la mágica cifra. Todos tienen algo en común: la fecha de caducidad no viene impresa en el DNI.

FERNANDO

Sus 42 años (43 en febrero) le convierten en el ‘abuelo’ del Atlético Valladolid. Las canas se transforman en goles para el 10 de Huerta del Rey y le sigue aguantando la gasolina al capitán pucelano: «Cuando hay ganas y estás motivado, lo importante es cómo te sientes, no la edad», admite.

Pese a que su currículum y trayectoria hacen presagiar un doctor en balonmano, Fernando sigue con los oídos abiertos para aprender nuevas lecciones todos los días: «Siempre tienes que mejorar. Ayudas a los jóvenes, pero se pueden aprender cosas nuevas de ellos», asegura el lateral, consciente de que su último gol puede llegar al final de cada temporada: «El objetivo es disfrutar de la temporada y luego se tomarán decisiones. Con el corazón en la mano te diría que es la última temporada, pero todos los años digo lo mismo. Voy a luchar por dejar al equipo en la máxima categoría».

ÁVILA.

20 de los 41 años que José Delgado Ávila tiene a sus espaldas los ha pasado en Valladolid, donde su raza y su fortaleza le han convertido en un monumento como la Gran Muralla China. El jugador con más partidos de Asobal sabe que «poco a poco, los jóvenes vienen pegando fuerte y, por ley de vida, les tendremos que dejar paso». El universal sabe que los galones que le dan la edad le convierten en un maestro para las nuevas generaciones: «Yo pagaría por entrenar con Fernando si tuviera 18 años. Intentar superarle sería una motivación. Los jóvenes tienen la suerte o la desgracia de tenernos a nosotros. Les intentamos ayudar lo máximo y aportar nuestra experiencia».

Ávila sabe que los veteranos han tenido la suerte «de vivir el balonmano de otra forma, lo tenemos en los genes», y pone su espada a disposición del club hasta que el tiempo decida su despedida: «Prefiero disfrutar partido a partido».

JAVI DÍAZ

A los 40 años, el meta gallego tiene la ilusión de un benjamín. La edad es sólo un número que se puede pasar por alto: «La edad va en el DNI. Si estás aquí con 40 años es porque han visto que aún puedes aportar», asegura el gallego, que llega a Huerta del Rey para dar lo máximo que hay en el depósito. Javi Díaz entiende que «en todos los equipos tiene que haber veteranos. Aportamos calma y tranquilidad a los jóvenes y lo que sabes se lo enseñas para ayudarlos». Aunque se sienta como un chaval, el guardameta sabe que un jugador veterano es como un vehículo clásico: «El cuerpo es como un coche: hay que cuidarlo, engrasarlo y llevarlo a revisión. Nos cuesta más recuperar que a un chaval de 19 años», bromea.

VISCOVICH

Tras la cara de un grumete joven se encuentra un coronel de 38 años. El hispano-argentino había pensado en poner el freno a su carrera cuando Valladolid apareció para rellenar su depósito: «Hace dos años me lo planteé, pero si estoy en una ciudad en la que estoy contento, en un club en el que estoy a gusto y me encuentro mejor que en año anteriores... ¿Por qué voy a parar?», se pregunta.

«No me importa la edad, me importa la cabeza y el físico; con 38 me siento igual que con 30», asegura. «Los mayores tienen «buena salud física y mental» y mucho por enseñar y aprender: «Los veteranos aportan madurez en los momentos clave, calma, experiencia y consejos».

CAMINO

El ‘benjamín’ del repóker de veteranos (36 años) vuelve a casa en plena madurez y sin prisa por despedirse del balón: «Si el físico, la motivación y el aportar al equipo acompañan, la idea es seguir jugando sin fecha de caducidad», asegura el central, que no ve la crisis de los 40 como una amenaza: «Es una barrera importante, pero viendo los casos de Fernando o Ávila ves que es posible».

Camino sabe que el secreto de la eterna juventud está «en el trabajo y en cuidarse. No tenemos 18 años pero mantenemos la ilusión y ese es el motor, si el físico acompaña». El cuerpo es aliado en un grupo de veteranos con alma de juveniles: «El caso de Fernando y Ávila resulta excepcional; llevan al máximo nivel con una trayectoria increíble. Siempre han sido un ejemplo».

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