rugby
El Entrepinares ríe primero
El VRAC toma diez puntos de ventaja ante el Hermi en el choque de ida de las semifinales de la Copa del Rey / El club azulón fue muy superior en la segunda parte y no sentenció el pase a la final por los fallos en los lanzamientos a palos

Guillermo Mateu consigue el tercer ensayo del Quesos Entrepinares en el choque ante el VRAC con el apoyo de Motagut y ante el intento de placaje de Raphael Blanco-J.M.Lostau
El derbi no respondió en esta ocasión al tópico de la igualdad. No tanto por el resultado final, que entra dentro de unos parámetros bastante cotidianos, sino por la tremenda superioridad exhibida por el Quesos Entrepinares en la segunda parte de este particular derbi sin final, ya que el desenlace no se producirá hasta el partido de vuelta del próximo 1 de febrero. Será difícil borrar de la retina, tanto para unos como para otros, el despliegue físico y de juego del VRAC tras el descanso. Por su contundencia, incluso oculta lo ocurrido en la primera parte, en la que el dominador fue un Hermi que supo aprovechar los golpes de castigo para que su pateador Sam Katz lograra, una vez más, todos los puntos colegiales del partido.
Fue tan espectacular la superioridad azulona que el Entrepinares podría estar a estas alturas disfrutando prácticamente de su clasificación para la final de la Copa del Rey si Dan Snee, ante la ausencia por lesión de Griffiths, hubiera estado más acertado en los lanzamientos a palos. Por ahora, el actual campeón tiene que conformarse con tomar ventaja en esta semifinal y reír primero.
Pocas veces un partido tiene dos partes tan diametralmente opuestas como las que se vieron este domingo. En la primera, el Hermi salió mucho más concentrado que su rival. Con un plan de juego definido al detalle, el conjunto blanquinegro comenzó a aprovechar los numerosos errores y nervios del Entrepinares, que se plasmaban en un gran número de golpes de castigo cometidos por el equipo azulón. Un derbi más, el planteamiento del técnico Juan Carlos Pérez respondía a las necesidades de su equipo. Sin apostar por un rugby abierto, pero obligando al rival a que jugara en su campo. Katz hacía el resto con los golpes de castigo, mientras el Entrepinares naufragaba lejos de la línea de ensayo rival, con unos errores en la ‘touche’ que se fueron resolviendo con el paso de los minutos y enredado en la tela de araña desplegada por el Hermi.
El encuentro fue totalmente distinto tras el descanso. Para ser estrictos, en realidad comenzó a cambiar en los últimos diez minutos de la primera parte, cuando las continuas fases en su juego del conjunto dirigido por Diego Merino permitieron al VRAC conseguir el primer ensayo del encuentro, culminado por Molina. De todos modos, al descanso los colegiales dominaban el partido con una cierta claridad (12-5).
En la segunda parte, el Quesos Entrepinares logró arrollar a su rival. En primer lugar, en una mayor ventaja física que se plasmó en las fases estáticas y que tuvo un claro ejemplo en los neozelandeses Alex Woonton y Leigh Thompson, que no dejan de deslumbrar con su gran calidad. Por otra parte, el VRAC también fue muy superior en el concepto del juego. Conscientes de esa gran superioridad en la primera línea, apostaron por continuas acometidas ante un rival cada vez más debilitado y que tocaba a retirada ante el avance del batallón quesero. Poco a poco, fueron cayendo los ensayos a favor del Entrepinares, incluso cuando se encontraba con un jugador menos. Los ensayos de Gavidi, Mateu y Tucconi no fueron acompañados por un fallón Snee en los tiros a palos. Con mayor acierto del aperutra, el puesto en la final ya estaría prácticamente listo para sentencia. La eliminatoria sigue viva, aunque el Entrepinares manda. Más por juego y por sensaciones que por el propio resultado.