Diario de Valladolid

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Así se juega al fútbol

El Real Valladolid se exhibe en La Romareda con un juego veloz y preciso / Mojica y Óscar destrozan al Zaragoza

Óscar bate a Whalley con este lanzamiento que adelantó al Valladolid en La Romareda antes de que se cumpliera el segundo minuto de juego-LOF

Óscar bate a Whalley con este lanzamiento que adelantó al Valladolid en La Romareda antes de que se cumpliera el segundo minuto de juego-LOF

Publicado por
Javier Álamo
Valladolid

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El Valladolid se fue de vacaciones tras arrollar al Barcelona B y ha vuelto al trabajo con otra exhibición de primerísimo nivel. A los chavales que sueñan con ser futbolistas el día de mañana habría que mostrarles el vídeo del partido de Zaragoza y analizar cómo se ataca y cómo se defiende y cuál es el premio que se lleva un equipo cuando es ambicioso y sólo piensa en ganar, sin especular.

El Valladolid no distingue entre partidos en casa y a domicilio y por eso resulta extraño verle atrincherado en su zona de contención. No lo hace ni cuando va ganando, como se vio en La Romareda. Siempre quiere tener el balón y no se detiene en su empeño hasta conseguirlo. A ese hambre se le une la calidad de todo el equipo y la eficacia de dos jugadores, Mojica y Óscar. El colombiano corre sobre el césped como lo hacen los buenos velocistas en la recta final y el salmantino culmina las llegadas con la calidad y la sangre fría de un futbolista de Primera.

Entre ambos destrozaron al Zaragoza. El guión fue similar al de partidos anteriores. El extremo inicia la jugada por la banda izquierda y el mediapunta la termina tras dejar en evidencia a los centrales. Así fabricaron el 0-1 cuando el crono avanzaba hacia el minuto 2 y muchos espectadores no habían tenido tiempo ni de sentarse. Óscar contó también con la magnífica asistencia de Timor, quien desde el suelo tocó el balón lo justo para dejárselo en bandeja y evitar que Lolo y Cabrera lo alejaran del área.

Antes de que el Zaragoza se recuperase del mazazo, el Valladolid ya había aumentado su ventaja. El balón se fue a la frontal del área tras tocar al unísono en las botas de Chica y Galarreta y Óscar se anticipó a Lolo y batió después a Whalley con un lanzamiento raso. Era el minuto 15.

El Valladolid tenía maniatado al Zaragoza, las internadas de Mojica y la presencia cercana de Óscar obligaban a los locales a un repliegue continuo. No tenían ni tiempo para mirar a la portería de Javi Varas. Rubi había repetido el sistema de juego que empleó frente al filial del Barça y también la alineación -por primera vez en la temporada- y el Valladolid ganaba con autoridad la batalla en el centro del campo. André Leao actuaba por delante de los centrales y Rubio y Timor se encargaban de organizar los contraataques.

El Zaragoza acudió entonces a su plan B y se dedicó a los envíos largos en busca de Borja, su hombre-gol. En el primero de ellos, el delantero realizó un perfecto control de balón pero su remate posterior fue desviado por Javi Varas, muy rápido en su salida para tapar más portería.

Fue una acción aislada porque el mando del partido seguía correspondiendo al Valladolid, que tocaba el balón con rapidez y precisión. Mojica burlaba una y otra vez la vigilancia de Fernández -el lateral derecho fus sustituido en el descanso- y en otro de sus centros asistió a Jeffren, que obligó a Whalley a lucirse para evitar el 0-3. Mientras Rubi disfrutaba junto al banquillo, Popovic era un manojo de nervios. A la media hora retiró a un extremo, Javi Álamo, para reforzar el centro del campo con la presencia de Basha.

La solidez del Valladolid anuló las intenciones del entrenador del Zaragoza. El desconcierto de los locales era descomunal. Se veían incapaces de trenzar jugada alguna en la zona ancha y todas sus llegadas al área terminaban con centros en busca de un remate de Borja.

El Valladolid tuvo el oficio necesario para nadar y guardar la ropa. Cuidó bien su parcela defensiva con Valiente y Rueda firmes en todo momento y siguió buscando el marco de Whalley. De hecho, el primero de los cambios que realizó Rubi fue para dar entrada a Bergdich, otro velocista capaz de dejar en evidencia a cualquier lateral.

El Zaragoza terminó a la desesperada. Sus lanzamientos de córner eran despejados siempre cerca del primer poste y ello propició que muchos de los envíos posteriores de Rico y Pedro fuesen muy largos y terminasen cerca de la banda contraria. El Valladolid desquició al Zaragoza.

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