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Seminci despliega en el Patio Herreriano su reflexión en torno al poder narrativo del sonido

El festival presenta la muestra 'Rugido humano, clamor de la tierra. Habitando el sonido', con obras de Basilio Martín Patino, Val del Omar,Aura Satz,Takashi Makino o Samuel M. Delgado

Javier H. Estrada, esta mañana, en el MPH

Javier H. Estrada, esta mañana, en el MPHSEMINCI - PHOTOGENIC

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El Museo Patio Herreriano acoge desde este viernes 23 de octubre hasta el próximo 6 de diciembre la exposición Rugido humano, clamor de la tierra. Habitando el sonido, una exposición que reúne a cineastas y artistas audiovisuales para explorar el sonido como memoria, instrumento de poder y vía de aproximación a una naturaleza que desborda la percepción humana.

Esta muestra, organizada y comisariada por la Semana Internacional de Cine de Valladolid, se concibe como una prolongación de la retrospectiva Una historia del sonido (en el cine), una propuesta que reflexiona ampliamente sobre el cine desde aquello que durante décadas quedó en segundo plano: lo que se escucha. Lejos de plantearse como un complemento técnico, la retrospectiva aborda el cine desde el papel decisivo del sonido en el relato, situando el foco en películas en las que lo que escuchamos construye sentido, guía la percepción y redefine la relación del espectador con la imagen.

Los codirectores de Seminci, Mariona Viader y Javier H. Estrada, y el director del Museo Patio Herreriano, Javier Hontoria, han presentado esta exposición, articulada en dos partes, instaladas en las salas 6 y 7 del Patio Herreriano, que exploran dos dimensiones complementarias: la expresión sonora creada por el ser humano y la recreación de una naturaleza desbordada.

Javier Hontoria, director del Museo Patio Herreriano, ha destacado la importancia de una colaboración que considera beneficiosa para ambas instituciones y para Valladolid. La exposición parte de una iniciativa de Seminci impulsada originalmente por José Luis Cienfuegos y aborda una cuestión compartida por el cine y el arte contemporáneo. Hontoria ha señalado que la muestra «delata los diferentes e inabarcables campos de colaboración que podrían tejerse entre nuestras dos instituciones».

Mariona Viader, codirectora de Seminci, ha explicado que la exposición completa el programa que el festival dedica este año al poder narrativo del sonido, con una retrospectiva de 16 películas, el ciclo Pensar (y escuchar) el cine, encuentros con profesionales y cineastas, la Espiga de Honor al sonidista Willie D. Burton y una publicación especializada editada junto a Caimán Cuadernos de Cine. La muestra prolonga esta reflexión más allá de las salas de cine. «Queremos que nos detengamos a escuchar y a escucharnos», ha resumido Viader.

Javier H. Estrada, codirector de Seminci y comisario de la exposición, ha reivindicado el sonido como parte esencial de la experiencia cinematográfica y ha defendido la necesidad de situarlo en primer plano. «El cine, sobre todo en lo que supone en las emociones y las sensaciones, es incluso más sonido que imagen», ha afirmado. Estrada ha recorrido y desgranado los diferentes espacios de la exposición.

La sala 6 acogerá Rugido humano, un recorrido por distintas formas de expresión sonora y por obras que reflexionan sobre la memoria y las estructuras de poder. Entre ellas figura el trabajo del cineasta salmantino Basilio Martín Patino, que en 1980 publicó el casete Concierto con tambor y metralla, una investigación singular sobre «las canciones, las voces, y los sonidos auténticos de la Guerra Civil Española». La obra construye una heterodoxa banda sonora del conflicto a partir de materiales sonoros de la época. También estará presente la artista Aura Satz, cuya investigación identifica los mecanismos mediante los cuales los poderes fácticos ejercen control a través del sonido. Su trabajo presta especial atención a las sirenas, que pueden actuar como instrumentos de alerta, pero también convertirse, en determinadas circunstancias, en mecanismos de coerción y restricción de la libertad ciudadana.

La sala 7 estará dedicada a Clamor de la tierra, con obras de creadores que recrean e imaginan sonidos vinculados a una naturaleza desbordada. El cineasta japonés Takashi Makino participa con Still in Cosmos, una pieza que representa el universo mediante una poderosa banda sonora construida a partir de drones. La obra interpreta el tránsito del nacimiento a la muerte y la eternidad, y abraza el caos inherente a la existencia. Por su parte, Helena Girón y Samuel M. Delgado exploran la sonoridad de la historia de las Islas Canarias a través de vestigios olvidados que se convierten en elementos esenciales de la identidad isleña. El mar, las leyendas locales y las manifestaciones volcánicas alimentan sus propuestas audiovisuales.

La exposición se completa con una obra de José Val del Omar: un montaje sonoro creado para su cortometraje experimental Fuego en Castilla, segundo título de su «Tríptico elemental de España», a partir de taconeos del bailarín Vicente Escudero, castañuelas, tambores, efectos sonoros para música sacra, redobles y pasos de procesión. Fuego en Castilla fue premiado en el Festival de Cannes en 1961 por sus logros técnicos.

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