71 SEMINCI VALLADOLID 2026
Lili Horvát enciende los proyectores de Seminci retratando un matrimonio en crisis
La cineasta húngara, que en 2020 conquistó la Espiga de Oro, traspasa géneros con 'My notes on Mars', reflejo de "los momentos crudos" que se viven en una relación

Lili Horvát (D), junto a la actriz Mackenzie Davis, esta mañana en el Patio Herreriano.
Seis años después de conquistar en el año de la pandemia la Espiga de Oro, el Premio Pilar Miró a la mejor nueva dirección y el premio a la mejor actriz para Natasa Stork con Preparativos para estar juntos un periodo de tiempo desconocido, la cineasta húngara Lili Horvát regresa hoy a la Semana Internacional de Cine de Valladolid para levantar el telón de la 71 edición con My Notes on Mars, su nueva película. Tras su paso por la sección Giornate degli Autori en Venecia, su tercer largometraje bucea en la relación de Margot y Sam, una pareja en crisis interpretada por Mackenzie Davis y Rupert Friend.
El melodrama de autor, la ciencia ficción y las historias de fantasmas se conjugan en la narración, que acompaña a Margot, una astrofísica estadounidense, en su desembarco en Budapest, adonde llega acompañada por su marido, un apasionado de los caballos del cual está totalmente distanciada. Horvát se apoya en lo sensorial para empujarnos al complejo mundo interior de su protagonista, y la película toma un giro visceral cuando ella desaparece sin dejar rastro en una escapada por las montañas que rodean su nuevo hogar.
Dos meses después, cuando todos la dan por muerta, la mujer reaparecerá con una nueva personalidad, alienada y gélida como la misteriosa protagonista de Under the skin (Jonathan Glazer, 2013), dispuesta a sacudir como un terremoto la vida de cuantos la conocían, comenzando por su sorprendido marido. Con diferentes códigos narrativos, y una pareja protagonista que recupera la capacidad de asombro ante el otro cuando menos lo esperaba, la cineasta retoma los senderos que ya exploraba en su film anterior, donde los amores no correspondidos, la ruptura, la locura y la incomprensión ya aparecían como temas capitales en su relato, informa Ical.
La directora, fiel a Seminci desde su debut en el largometraje con The Wednesday Child (que fue seleccionada en Punto de Encuentro en 2015), explicó en declaraciones recogidas por Ical que mientras se encontraba trabajando en otra idea para un largometraje, irrumpió en ella la imagen de una mujer que sufre un accidente, y tras desaparecer regresa el día de su funeral y confunde a su marido con otro hombre. "Empecé a desarrollar todo en torno a eso, y poco después me di cuenta de que quería contar la historia de un matrimonio, con las discusiones que hay detrás de los grandes amores, y hablar sobre cómo conocemos o desconocemos a la persona que amamos", apuntó.
Por su parte, la actriz Mackenzie Davis explicó que se enfrentó a su personaje como si fueran dos totalmente independientes, ya que tras el desencadenante de la trama ella no recuerda nada de su vida anterior. "Cuando estás en una relación durante mucho tiempo, tras cada interacción se encierra mucha historia y significado, influida por la pérdida, el dolor o la felicidad, todo lo que le da color a una relación. En la segunda parte de la película, la protagonista vive un momento muy intenso, sin subtexto, y representa el deseo de forma cruda. Fue muy difícil de interpretar, un desafío muy interesante, porque se trataba de manipular cómo nos sentimos, de buscar las capas de los personajes y presentar información sin las herramientas que solemos usar", explicó.
Horvát señaló que todos los elementos narrativos, desde la actuación o la dirección hasta el sonido, la fotografía o el resto de herramientas, están trabajados para dar forma a "una capa metafórica muy potente". "No queríamos que fuera una construcción solo teórica, un enfoque o acercamiento frío, sino que fuera más cálido y accesible desde el punto de vista emocional, queríamos capturar y reflejar los momentos tan crudos que se viven en una relación", relató.
La cineasta explicó que, ya desde el primer borrador, Margo, su protagonista era una científica planetaria. "No quería escribirlo solo como una historia matrimonial, con pinceladas de ciencia ficción, sino que las dos capas se desarrollaran de forma conjunta y orgánica. El hecho de estar con alguien durante mucho tiempo, con la misma persona, es una especie de cualidad sobrenatural en sí misma. Creo que por eso acabé en la ciencia ficción, que fue algo divertidísimo para nosotros", explicó.