El Museo Nacional de Escultura revive el Valladolid de la Corte con los condes de Gondomar
El Palacio de Villena evoca a quien fuera regidor perpetuo de Valladolid, subrayando su papel y el de su mujer como embajadores de Felipe III en Londres, vital para mantener la paz

Dos retratos de los condes de Gondomar abren la exposición.
Hoy, ya casi nadie conoce la figura de aquel Diego Sarmiento de Acuña que nació en 1567, en el Palacio Episcopal de Astorga, y llegó a ser nombrado regidor perpetuo de Valladolid en 1612. Parece que poco queda de aquel que luchó, cuando acababa el siglo, contra los piratas ingleses que azotaban las costas gallegas, y fue asumiendo puestos de responsabilidad en Bayona, Toro y en la ciudad del Pisuerga. Gran gestor –su labor fue ensalzada por Góngora y Cervantes–, hombre de vasta cultura –su biblioteca fue celebrada por Quevedo–, se convirtió en uno de los diplomáticos más relevantes de su tiempo por su labor en la Inglaterra de Jacobo I.
Para rescatar del olvido la memoria de uno de sus ilustres vecinos, en el cuarto centenario de su muerte, el Museo Nacional de Escultura inauguró esta mañana en el Palacio de Villena la muestra Tiempos de paz y diplomacia. Diego y Constanza, condes de Gondomar, comisariada por Óscar Fernández y Berta Cano, con préstamos de una veintena de instituciones, desde The National Portrait Gallery de Reino Unido al Museo del Prado, pasando por el Museo Lázaro Galdiano, la Biblioteca Nacional o el Museo del Traje.
Tiempos de paz y diplomacia se articula en torno a siete capítulos que trasladan al espectador al ‘Lugar y momento adecuados: Valladolid, 1601-1606’, ‘La cultura cortesana en tiempos de Felipe III’, ‘El ajuar del embajador’, ‘La Corte inglesa: de la guerra a la paz’, ‘En busca de una paz duradera: embajadas en Londres’, ‘Un lugar al que volver: la Casa del Sol y su biblioteca’ y ‘La idea de la muerte en el Barroco’.
«La idea es ir trazando una pequeña biografía de la pareja, empezando en Valladolid y terminando en su casa, con una introducción de la época que les tocó vivir. Y recordar la influencia que ellos tuvieron en ese momento histórico tan importante para España, y para sus relaciones con Inglaterra con la que había estado en guerra. La misión de Gondomar y de su esposa fue mantener la paz contra todo pronóstico y contra todas las adversidades que tuvieron» evocó Cano durante la inauguración.
En Tiempos de paz y diplomacia, el visitante asistirá a una Procesión de la Vera Cruz en la calle Platerías pintada por Felipe Gil de Mena, responsable también de dos escenas festivas en la plaza Mayor de Valladolid. También podrá contemplar cómo era el entorno de la plaza de San Pablo –dos siglos después de que fuera recorrido por Diego Sarmiento de Acuña– de la mano de Valentín Carderera. Frente a esa primera escena se levanta el Estandarte de San Mauricio, que también fue paseado por las calles de la ciudad, en 1604, durante el traslado de una reliquias a la catedral vallisoletana. Eran los tiempos de la Contrarreforma, con Felipe III como gran paladín del catolicismo frente al protestantismo –en Villena se recuerda el tormento sufrido en Inglaterra por Henry Walpole, uno de los fundadores del Real Colegio de los Ingleses de Valladolid–.
Aquel año de 1604, se firmó el Tratado de Londres que selló la paz entre las dos potencias. En Villena se recrean los días previos, con una copia de la pintura atribuida a Juan Pantoja de la Cruz La conferencia de paz de Somerset House. La labor de los condes de Gondomar en Londres, entre 1613 y 1618, resultaría fundamental para mantener la paz. Y todo pese a los ataques que recibió, por ejemplo, por parte del predicador Thomas Scott, que le ridiculizó y atacó en escritos como el que exhibe la muestra.
La exposición, que reúne numerosos retratos –desde los de los propios condes de Gondomar, a los de la infanta Ana de Austria y la reina Margarita, el de Jacobo I o el del Duque de Olivares–, relicarios, cerámicas y otros objetos propios de la vida cortesana, armaduras y tallas de carácter religioso, presenta también correspondencia y escritos de Diego Sarmiento y Constanza de Acuña. «Ella no solo aportó fortuna al matrimonio, sino que permitió que hiciera una carrera política y le acompañó en sus embajadas a Londres. Colaboraban y remaban en el mismo sentido», subrayó Berta Cano.
Tiempos de paz y diplomacia permanecerá en el Palacio de Villena hasta el 14 de febrero.

Cano y Fernández junto a las escenas de Gil de Mena y el Estandarte de San Mauricio.
'Tiempos de paz y diplomacia. Diego y Constanza, condes de Gondomar'

Al fondo de la imagen, 'La conferencia de paz de Somerset House'.
'Tiempos de paz y diplomacia. Diego y Constanza, condes de Gondomar'

'A la derecha, 'Llegada de la flota inglesa a Cádiz', de Diego Díez Ferreras, y 'Retrato de Joan Dormer'
'Tiempos de paz y diplomacia. Diego y Constanza, condes de Gondomar'

Una imagen de la exposición.
'Tiempos de paz y diplomacia. Diego y Constanza, condes de Gondomar'

La exposición también se asoma a la dimensión religiosa de la época.