Diario de Valladolid

La vallisoletana Marina de la Huerga dibuja el gozo de los encuentros en ‘Sobremesa'

La joven artista, en su primera muestra individual en su ciudad, despliega un proyecto de «cómic expandido» que incluye cerámicas, murales y un libro de artista

Marina de la Huerga exhibe sus viñetas junto a una de las cerámicas de la exposición.

Marina de la Huerga exhibe sus viñetas junto a una de las cerámicas de la exposición.J. T.

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Como flotando en el aire, para que llegue a los ojos de cualquiera, despliega una historia sobre el placer de los encuentros, de lo que acontece cuando la vida llama a la pausa, de la importancia de los cuidados... Como suspendidas en el aire, manos que buscan el contacto con otra piel, que brindan presentes, que se esmeran en esas labores cotidianas destinadas a dar una satisfacción tan fugaz como plena... Trazo a trazo, levanta la artista su canto a la Sobremesa. ‘Cortar ajos y echarlos a la sartén, me huelen las manos a hogar. El puchero está siempre caliente para mi gente. Doy cariño removiendo la olla. Nos comemos todo, caldo nutritivo de una comunidad’, escribe.

En su primera muestra individual en su ciudad, Marina de la Huerga Rojo –‘Pulpa’, es su nombre artístico– protagoniza en el Espacio Joven Sur una «exposición de cómic expandido», que incluye cerámicas, dibujos murales y hasta un libro de artista.

Una imagen del libro de artista.

Una imagen del libro de artista.J. T.

«Intento hablar de la gente a la que quiero, de las cosas que a mí me ilusionan y me apasionan... Cuando empecé a trabajar en este proyecto andaba con lecturas como La resistencia íntima, de Josep María Esquirol, La dignificación del obrero, de Agustina González López, o El elogio de las manos, de Jesús Carrasco. Y yo quería hacer también un elogio: me parecía bonito hacerle de comer a los míos, y luego estar sentada tranquila, hablando con ellos. Lo que me parece más importante en la vida es el encuentro, sin tener que producir nada», explica a este diario Marina de la Huerga (Valladolid, 2000), formada en la Universidad de Granada en Dibujo, Ilustración, Cómic y Creación Audiovisual.

Un detalle de la obra de De la Huerga.

Un detalle de la obra de De la Huerga.J. T.

Viñeta a viñeta, casi sin necesidad de palabras, De la Huerga traslada al papel juegos cómplices, gestos que buscan despertar la risa. El tiempo pasa entre partidas de dardos y conversaciones, y el salón, bullicioso con las visitas, va quedándose en silencio con la marcha de los amigos... mientras las cáscaras de mandarinas quedan como el rastro último de esa reunión. La vida sigue.

«La piel de la fruta o las manchas en el mantel, por ejemplo, son como partes de una memoria colectiva que para muchos puede pasar desapercibida, pero que para mí son de gran interés», reivindica la creadora, que ya ha podido mostrar en Granada trabajos como Ecos de papel y piedra, en el Museo Arqueológico y Etnológico, y el libro de artista El atalayero, en la Exposición Internacional de Cómic y Narración Gráfica del Festival BAG 8.

Un detalle de la obra.

Un detalle de la obra.J. T.

En Sobremesa, Marina de la Huerga da forma a esa memoria compartida, convirtiendo en cerámicas las pieles de las mandarinas. «Me gusta jugar y que los proyectos sean globales para ampliar las posibilidades de expresión que te da, por ejemplo, el mundo del cómic, que te permite con su narración secuencial trabajar mucho con el tiempo, pero no tanto con el espacio, como sí te permite la escultura», reflexiona la artista vallisoletana.

El atalayero, conviene señalarlo, nació del duelo, como una suerte de despedida a su padre, el recordado escritor José Manuel de la Huerga, Premio de la Crítica de Castilla y León en 2017, fallecido hace ocho años. «Cuando murió yo estaba estudiando el grado superior de Ilustración. Como trabajo final hice un cómic contando la historia de un hombre que iba mucho al mar y se acababa convirtiendo en ballena. Mi padre, en su último libro, Ballenatos, contaba una historia parecida. Para él, eran criaturas cargadas de simbolismo. Con el tiempo quise jugar con la volumetría y las sombras, así que rescaté el proyecto y convertí las 24 hojas de aquel primer cómic en las cuatro del libro de artista, un libro tridimensional», evoca Marina de la Huerga Rojo.

Un detalle de la muestra.

Un detalle de la muestra.J. T.

Sobremesa permanecerá en el Espacio Joven Sur de Valladolid (Paseo de Zorrilla, 101) hasta el próximo viernes, 25 de septiembre.

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