La vallisoletana Lola Eiffel halla refugio para su comprometida danza en Aldea de San Miguel
La coreógrafa creará los próximos tres años en el espacio cultural La Vaticana con una residencia artística, y hará de la localidad una extensión de su Festival Internacional de Danza

González Vega, Eiffel y Noriega, esta mañana, en la Diputación.
«Es una cuestión de libertad. Y cuando se aprecia esa libertad todo es posible», celebraba esta mañana en el Palacio de Pimentel, sede de la Diputación de Valladolid, la bailarina y coreógrafa vallisoletana Lola Eiffel, que estrena nueva sede artística para sus múltiples proyectos y residencia de creación en La Vaticana, espacio cultural de Aldea de San Miguel, gracias «al decidido apoyo y compromiso» de su Ayuntamiento.
Con una duración inicial de tres años, el acuerdo entre la artista y el consistorio de la localidad vallisoletana facilitará, por ejemplo, los ensayos de la presentación de su espectáculo 180836 Bernarda en la próxima Feria Internacional de Teatro de Castilla y León en Ciudad Rodrigo –un espectáculo sobre la memoria y la paz, conviene recordar, por el que Eiffel fue censurada en el pasado en la localidad aragonesa de Belchite–. La Vaticana, además, acogerá una representación de dicha propuesta el próximo 19 de diciembre; también de El baile de las locas, montaje a cargo de su Compañía de Danza Teatro Amateur, el próximo 6 de marzo.
Fiel al compromiso con el territorio, el equipo humano de ambas producciones, que movilizará a más de una decena de personas entre elencos y creadores, hará uso de los servicios de restauración del propio municipio, revirtiendo el gasto directamente en la economía de la localidad.
Eiffel, más allá de esas fechas, anunció su intención de conectar Aldea de San Miguel con la vanguardia internacional de la danza mediante la creación del ‘CDC Rural’: una extensión del Contemporary Dance Contest. Festival Internacional de Danza Contemporánea, certamen que la vallisoletana dirige desde 2018. También contempla futuras colaboraciones e intercambios con coreógrafos como Eduardo Vallejo, director de la compañía OGMIA y artista residente en San Fernando de Henares, Madrid.
«No es fácil tener un lugar para expresarte. No todos los pueblos están dispuestos a brindar este tipo de apoyos, sobre todo porque la danza también es una de las artes escénicas más desconocidas, por lo poco que se programa... Y no todos los pueblos tienen un espacio como La Vaticana: poder crear ahí es un lujo», celebró la responsable de espectáculos como Libertad y suicidio –inspirado en Virginia Woolf, Silvia Plath, Alejandra Pizarnik y Antonieta Rivas Mercado–y La ruta del silencio.
«Somos un pueblo muy pequeño, pero tenemos la cultura como bandera», celebró Francisco Javier Noriega Alonso, alcalde de Aldea de San Miguel, convencido de que la residencia artística «será fructífera». La localidad vallisoletana es también escenario de otras celebradas propuestas culturales ya asentadas en el calendario, como el AldeaRock y AldeArtes. «Esa unión entre la cultura y el mundo rural hace que estos municipios sigan creciendo», subrayó, por su parte, Javier González Vega, diputado delegado del Servicio de Deportes y Juventud.