Ni el Central Park ni el Empire State: el rincón de Nueva York que esconde una joya de Valladolid
La reja de la Catedral de Valladolid, una obra monumental del siglo XVIII, terminó en el Metropolitan Museum de Nueva York tras una venta polémica y un viaje tan insólito como fascinante

El skyline de Manhattan, uno de los grandes iconos de Nueva York, esconde en el interior del MET una inesperada joya llegada desde Valladolid.
No está en Central Park, ni tampoco coronando el skyline junto al Empire State Building. Y, sin embargo, uno de los rincones más sorprendentes de Nueva York guarda un pedazo monumental de Castilla y León que deja sin palabras incluso a los españoles que lo descubren por casualidad. Ocurre en la sala 305 del Metropolitan Museum of Art (MET), donde una gigantesca reja de hierro dorado procedente de la Catedral de Valladolid domina el espacio como si nunca hubiera abandonado su hogar original. La escena desconcierta. ¿Cómo acabó allí una obra del siglo XVIII vallisoletana? La respuesta mezcla abandono, coleccionismo feroz y una operación que hoy seguiría levantando ampollas.
La historia comienza en 1763. La monumental reja fue creada por los maestros herreros Rafael y Gaspar de Amezúa como separación entre el coro y el altar mayor de la Catedral de Valladolid. Según documenta el blog especializado Arte Español en Nueva York (ArtSpainNY), la obra fue realizada en hierro forjado y dorado sobre una base de piedra caliza y permaneció durante más de siglo y medio cumpliendo su función litúrgica. Pero el destino tenía otros planes.
Tras una reforma en el presbiterio de la catedral, la reja dejó de encajar en la nueva disposición del templo. El motivo fue la instalación del retablo de Juan de Juni, que todavía hoy ocupa el altar mayor. La estructura fue retirada porque, según recoge ArtSpainNY, entorpecía la visión del conjunto religioso y terminó abandonada en una cripta primero y después prácticamente olvidada.
«Acabó desmontadita y abandonada como basura», resume con ironía la creadora de contenido de ViajeroExtranjero en un vídeo viral de TikTok publicado en 2023, que volvió a despertar el interés por esta historia.
La reja de la Catedral de Valladolid y el magnate que se la llevó
Aquí aparece un personaje clave: Arthur Byne. El arquitecto estadounidense recorría España en busca de piezas artísticas para uno de los coleccionistas más voraces de la historia, William Randolph Hearst, el magnate de la prensa que inspiró parcialmente Ciudadano Kane.
Según relata National Geographic Viajes, Byne encontró la reja abandonada en Valladolid en 1927 y vio inmediatamente una oportunidad. Hearst, obsesionado con importar arte europeo para su gigantesco complejo privado de San Simeón, dio luz verde a la compra. Y aquí llega el detalle que todavía escuece en Valladolid.
La valoración de la pieza se hizo prácticamente al peso. El Cabildo aceptó vender la obra por unas 500 pesetas, calculadas a razón de 1,15 pesetas por kilo de hierro. Traducido al presente, equivaldría aproximadamente a unos 1.300 euros.
Valladolid
El edificio de Valladolid donde hoy puede verse un reloj histórico oculto durante 43 años
Patricia de la Torre
La reja de la Catedral de Valladolid en el MET de Nueva York
La historia, sin embargo, dio un giro inesperado. La reja nunca llegó al castillo californiano de Hearst. Después de desmontarse y enviarse en cajas desde Valencia hasta Estados Unidos, quedó almacenada en el Bronx. El crack bursátil de 1929 obligó a Hearst a frenar sus compras compulsivas y el conjunto permaneció décadas olvidado.
No fue hasta 1956 cuando la Fundación Hearst la donó finalmente al Metropolitan Museum of Art. Un año después quedó instalada de forma permanente en la sala medieval del museo, donde todavía hoy recibe a miles de visitantes.
Eso sí, con una modificación importante. Según explica ArtSpainNY, el MET eliminó seis balaustres (tres a cada lado) para adaptarla al espacio disponible. Aun así, sus dimensiones siguen impresionando: 15,85 metros de ancho y 12,8 metros de altura.
Y hay un detalle que en Valladolid no pasa desapercibido. El Metropolitan suele utilizar esta reja como fondo de su tradicional felicitación navideña, acompañada de un árbol y un belén barroco. Un gesto que llevó incluso a responsables políticos vallisoletanos a recordar públicamente el carácter controvertido de su salida de España.
Quizá por eso descubrirla en Manhattan provoca una sensación extraña, casi contradictoria. Fascina verla tan imponente, perfectamente iluminada, convertida en pieza estrella de uno de los museos más importantes del mundo. Pero también obliga a hacerse una pregunta incómoda: ¿es un rescate patrimonial o una herida histórica nunca cerrada?
Porque mientras turistas de todo el planeta la fotografían en Nueva York, Valladolid sigue mirando hacia el otro lado del Atlántico preguntándose cómo una joya monumental terminó tan lejos de casa.