El edificio de Valladolid donde hoy puede verse un reloj histórico oculto durante 43 años
El Palacio de Santa Cruz custodia uno de los secretos patrimoniales más curiosos de Valladolid: un reloj histórico que pasó más de cuatro décadas desmontado y oculto antes de volver a marcar el tiempo

El histórico reloj del Palacio de Santa Cruz, restaurado tras permanecer desmontado y guardado durante 43 años, puede verse hoy con su maquinaria original al descubierto.
El Palacio de Santa Cruz es uno de esos edificios de Valladolid que parecen haberlo visto todo. Considerado uno de los primeros ejemplos del Renacimiento en España, sede del Rectorado de la Universidad de Valladolid y guardián de joyas patrimoniales como el Cristo de la Luz de Gregorio Fernández, el edificio alberga hoy un secreto mecánico que sorprende a quien atraviesa su histórico patio: un reloj del siglo XIX que pasó más de 40 años desmontado y guardado lejos de la vista pública.
No siempre estuvo ahí. El reloj histórico que hoy se exhibe bajo una urna de cristal en el patio interior del Palacio de Santa Cruz permaneció desmontado y fuera de la vista pública durante 43 años. Una larga ausencia que terminó convirtiéndolo en una pieza casi olvidada de la historia vallisoletana.

La fachada del Palacio de Santa Cruz en 1865
El Palacio de Santa Cruz y el reloj histórico que permaneció oculto durante décadas
Según explica el Ayuntamiento de Valladolid, el reloj data de 1855. Sin embargo, el inventario especializado de Campaners atribuye la maquinaria a la firma francesa Chavin Frère Aîné y sitúa su construcción en 1858. Ambas fuentes coinciden en que fue concebido para el edificio histórico de la Universidad de Valladolid, hoy Facultad de Derecho.
El mecanismo estuvo instalado durante décadas en la torre ubicada entre la calle Librería y la plaza de la Universidad. Allí marcó las horas durante más de un siglo hasta que el deterioro estructural del edificio y las sucesivas intervenciones arquitectónicas acabaron provocando su desmontaje.

Fachada del Palacio de Santa Cruz sin andamios
El Ayuntamiento de Valladolid relata que el reloj fue retirado en 1970 y quedó guardado a puerta cerrada durante 43 años, una circunstancia que transformó una maquinaria pública en un patrimonio prácticamente olvidado. Solo en la segunda década del siglo XXI comenzó a fraguarse su recuperación.
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El Palacio de Santa Cruz y la restauración que devolvió la vida al reloj histórico
El renacimiento del reloj llegó gracias a un proyecto liderado por el profesor Ramiro Merino, quien ya había trabajado previamente en la rehabilitación del reloj de la catedral vallisoletana. Según el Ayuntamiento de Valladolid, la recuperación respetó el mecanismo original mientras que la esfera tuvo que ser reconstruida.
La intervención contó con la colaboración de la firma francosuiza A.Morez y del centro tecnológico CARTIF, que participó de forma altruista en el proceso, tal y como detalla el consistorio.
Según explica el Ayuntamiento de Valladolid, el resultado puede verse hoy en el patio del Palacio de Santa Cruz: una maquinaria expuesta sin carcasa para permitir al visitante contemplar sus engranajes originales. Una decisión poco habitual que convierte la pieza casi en una obra escultórica del tiempo.
Pero quizá el detalle más curioso esté grabado sobre el propio reloj. Allí puede leerse la inscripción latina «Ramirus me refecit», cuya traducción sería «Ramiro me ha revivido», un guiño directo a la persona que lideró su restauración. El Ayuntamiento de Valladolid explica que el mensaje funciona como una especie de agradecimiento simbólico de la propia máquina hacia quien la devolvió a la vida.
También aparecen otros pequeños homenajes incorporados a la esfera, desde el escudo de la Universidad de Valladolid hasta referencias a las entidades que hicieron posible la rehabilitación.
El Palacio de Santa Cruz, un edificio histórico mucho más allá del reloj

Fachada del Palacio de Santa Cruz sin andamios
Hablar del reloj obliga también a mirar el edificio que lo protege. El Palacio de Santa Cruz fue fundado por el cardenal Pedro González de Mendoza en el siglo XV. Según recoge Valladolid Web, el proyecto comenzó con una concepción gótica, aunque terminó transformándose bajo influencia italiana hasta convertirse en una de las primeras obras renacentistas de cantería en España.
Inaugurado en 1492, el edificio ha cambiado de función varias veces a lo largo de su historia. Fue colegio mayor, albergó el Museo de Bellas Artes y terminó incorporándose a la Universidad de Valladolid en el siglo XIX.

Fachada del Palacio de Santa Cruz sin andamios
Hoy, además de acoger dependencias universitarias, conserva espacios emblemáticos como la Biblioteca Histórica, la conocida Aula Triste y un patio monumental donde conviven siglos de historia con ese reloj silencioso que pasó décadas esperando su segunda oportunidad.