Lucía Miranda estrena en el CDN una reflexión sobre herencia y pasado colonial
La dramaturga y directora vallisoletana lleva hoy al Teatro Valle-Inclán de Madrid ‘Las últimas’, sobre nuestra historia común con Filipinas

Una imagen de 'Las últimas'.
El Centro Dramático Nacional abre hoy martes, 12 de mayo, las puertas del Teatro Valle-Inclán para acoger el estreno del último espectáculo de Cross Border, compañía de la dramaturga y directora de escena vallisoletana Lucía Miranda. Se trata de Las últimas, producido por la citada institución pública.
Con la colaboración de la Philippine Educational Theater Association (PETA), la Embajada de Filipinas en España, la Casa Asia y el Instituto Cervantes de Manila, Las últimas es la más reciente propuesta de teatro documental –es algo más que eso, pues no renuncia a una cierta dosis de ficción... disparatada– de la vallisoletana, que el año pasado estrenaba en La Abadía la adaptación teatral de la novela de Carmen Martín Gaite Caperucita en Manhattan.
«Las últimas nace hace casi 15 años. Con Cross Border hacemos un viaje a París donde conocemos a PETA Theater, una compañía filipina referente en el trabajo con comunidades y educación. Nos hacemos amigos y conseguimos otra beca para viajar nosotros a Filipinas y que ellos vengan a España. Ese viaje nos abre muchísimo la cabeza, porque no conocíamos Asia ni tampoco nuestro pasado colonial y nuestra relación con Filipinas. Hemos trabajado mucho culturalmente con América Latina, hay un puente muy bien establecido. ¿Pero qué pasa con Filipinas? Son como las últimas en el imaginario cultural de lo que tenemos en común y también de lo que podemos construir», ha explicado la responsable de montajes como La cabeza del dragón, producido también por el CDN.
¿Qué hacemos con lo heredado?, se pregunta Miranda. ¿Qué hacemos con la lengua, la religión, la raza...?

Una imagen de 'Las últimas'.
Para armar la obra, Miranda realizó cerca de medio centenar de entrevistas, aquí y allá, hasta registrar cerca de 80 horas de audio. Antropólogos, historiadores, lingüistas, actores –y sus familias, pues también en Cross Border hay intérpretes con antepasados filipinos– o taxistas de Manila hablaron con la vallisoletana, que también proyecta su mirada hacia los grandes nombres de la historia para reflexionar sobre colonialismo, conquista, religión o poder económico.
Marcada por la lectura de Programa de desorden absoluto. Descolonizar los museos, de la politóloga Françoise Vergès –sostiene que no son espacios neutrales de conservación cultural, sino herramientas políticas que legitimaron el poder imperial y la apropiación de objetos, memorias y culturas de pueblos colonizados–, Miranda construye su relato a partir de imágenes que hablaran de la relación entre ambos países: una estatua de los últimos de Filipinas que se inaugura en 2020, Imelda Marcos y Carmen Polo en un cóctel en el Pardo, Magallanes muriendo a manos de Lapu-Lapu, la exhibición de un grupo de filipinos en el Palacio de Cristal del Retiro, a finales del XIX...

Lucía Miranda durante un ensayo.
«Piensas en Magallanes o Legazpi y también tristemente podemos pensar en el ahora, en las salvajadas de Trump. Esos conquistadores siguen existiendo. Esos temas centrales están hilados de una manera muy personal, porque cuando voy a viajar a Filipinas, unos días antes, descubro que mi madre tiene cáncer. Cuando llegué allí, J-mee Katanyag, directora de PETA, me dio el libro de José Rizal Noli me tangere (No me toques o No me retengas) donde habla de que el colonialismo es como un cáncer que ha enfermado a su madre patria. Yo tenía una obra pensada y con eso cambió, hilando lo político con lo personal», ha explicado la vallisoletana.