Diario de Valladolid

El poeta de Valladolid Rodrigo Garrido Paniagua reflexiona con versos sobre identidad y memoria

El vallisoletano regresa a las librerías con ‘Tendrá tu rostro y llevará tu nombre’, su cuarto poemario con la Editorial Difácil

Rodrigo Garrido Paniagua posa junto a su nuevo poemario.

Rodrigo Garrido Paniagua posa junto a su nuevo poemario.PHOTOGENIC

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Valladolid

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‘No recordar es mantenerse en el agua / a merced del chapoteo de los otros / atravesar la vida reinventando una y otra vez la felicidad y la culpa’, escribe el poeta y narrador vallisoletano Rodrigo Garrido Paniagua (1978) en su regreso a la editorial Difácil. El vate vuelve a los anaqueles con el lanzamiento de Tendrá tu rostro y llevará tu nombre, su cuarto poemario con el citado sello.

«Es mi libro más personal, porque es el que atañe más directa y claramente a mi pasado, a mi identidad, a mi presente», explica en declaraciones a este diario el autor de La primera vez que vi un animal muerto (2016), El silencio del hombre sin otro hombre (2018) y El amor en la era del Big Data (2020). «El libro surge con la idea de preservar una serie de recuerdos que me venían a la cabeza, que me asaltaban en fotografías. Se trataba de embalsamar esa memoria para guardarla ante una posible enfermedad. Pienso en el Alzheimer, cada vez más presente: esa enfermedad parece representativa de este tiempo, de este mundo frenético en el que se olvida rápidamente hasta lo que acaba de producirse. Y por eso ese título, Tendrá tu rostro y llevará tu nombre, porque quizá en el futuro sea mi pareja, de la que tal vez ya no guarde recuerdos, quien avive los míos leyendo estos poemas», señala Garrido Paniagua.

‘¿Es posible que el mundo del pasado que aparece ante mí sea una ruina inventada?’, se pregunta en uno de los poemas. ¿Quizá, como se cuestiona el poeta, lleguemos a cimentar nuestra identidad sobre ‘falsos recuerdos’, como si fuésemos Replicantes en una película de ciencia ficción?

Portada del libro, con un 'collage' de Garrido Paniagua.

Portada del libro, con un 'collage' de Garrido Paniagua.Difácil

«Los recuerdos son, a veces, material lejano que aparece en la bruma del tiempo. A veces son construidos, lo que significa que nuestra perspectiva del yo ha sido armada con lo que nos han contado. Al final, somos una mezcla entre lo que recordamos, lo que creemos recordar y lo que nos han dicho de nosotros», reflexiona el autor del libro de relatos Cuando los ángeles hagan sonar las trompetas (2022).

En su nuevo poemario, el vallisoletano trata de revivir su pasado a través de las imágenes desordenadas del ayer, buscando los ‘reflejos deformados’ de su infancia, dialogando incluso con el niño que fue, rastreando los paisajes asilvestrados de la niñez ya borrados por el tiempo. ‘Desde el asfalto / veo el mundo que ha quedado más vacío de luz que nunca’, lamenta el autor de Los dormidos (Origami, 2014).

Y en un poemario que se abre y cierra con una suerte de sueño –en un tono onírico muy presente a lo largo del libro, que ahonda en esa sensación de estar viviendo entre la realidad y la ficción–, interrumpido por el ejercicio de remembranza que da forma a buena parte del libro, Rodrigo Garrido Paniagua hace de la memoria un refugio –‘Utilizo estos recuerdos para emborracharme de palabras, / para alimentar las hogueras de los inviernos’, escribe–. Aunque también abraza aquello de lo que nos priva el paso de las estaciones: ‘Agradezco el olvido a las firmes manecillas del tiempo / porque así / recobro en cada silencio un pasado nuevo’. «En este mundo que está tan interconectado, hemos perdido la capacidad para sorprendernos. Por eso celebro el asombro que llega cuando un olor, una canción o, quizá, un comentario, hacen que recobremos un recuerdo perdido», sostiene el poeta.

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