Diario de Valladolid

El Museo Patio Herreriano despliega un arte de memoria y aire en Valladolid

La artista vallisoletana Esther Gatón y la valenciana Núria Fuster protagonizan en el Museo Patio Herreriano las muestras ‘Tú, tú, tú, mi incesante’ y ‘()–Aire que yo respiro–’

Gatón y Fuster, esta mañana, en el MPH

Gatón y Fuster, esta mañana, en el MPHMiriam Chacón- ICAL

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Desde la «convicción» de que el centro ha de convertirse en «contrapunto contemporáneo, en el modo de afrontar la escultura, a la tradición barroca y renacentista» del Nacional de Escultura, en palabras de su director Javier Hontoria, el Museo Patio Herreriano abrió sus puertas  esta mañana a dos artistas cuyos discursos apuntan en ese sentido, al modelar la memoria del pasado a partir de sus restos más prosaicos, al tratar de dar vida a lo que el canon fijaba como inerte jugando con el aire.

El Museo Patio Herreriano, en algunos de sus espacios más desafiantes, inauguró ayer sendas exposiciones protagonizadas por la vallisoletana Esther Gatón (1988) y por la alcoyana Núria Fuster (1978). Traen ambas el eco de la poesía de Jorge Guillén: la primera despliega en la Sala 8 Tú, tú, tú, mi incesante, mientras que la segunda levanta en la Capilla, un ala del claustro y Sala 9 ()–Aire que yo respiro–.

La artista vallisoletana Esther Gartón presenta su exposición  ‘Tú, tú, tú, mi incesante’, en el Museo Patio Herreriano

La artista vallisoletana Esther Gartón presenta su exposición ‘Tú, tú, tú, mi incesante’, en el Museo Patio HerrerianoMiriam Chacón- ICAL

Recién galardonada en ARCO, Gatón «da un salto en la escala» respecto a su anterior exposición en el MPH, entonces como una de la artistas locales seleccionadas para mostrar su trabajo en la Sala 0. Nada que ver con el espacio donde despliega ahora unos trabajos realizados en Valladolid, Bruselas, Madrid o Londres: una Escultura mecanizada hecha con madera, lana brillante y cascabeles da paso a una sala en la que florecen o flotan esculturas de biomateriales realizadas con sedas naturales, ramas de sauce, espuma, alambre, plástico moldeable o purpurina. En la sala, a diferentes alturas, una treintena de pequeñas tablas enteladas llenan de color las paredes, en las que también hay bajorrelieves realizados con arcilla para hacer muñecas, pintura fosforescente y otros materiales.

«La luz y la sombra se utilizan como un material más», apuntó Gatón, que animó a visitar la muestra como quien recorre un jardín. « Uso materiales que son dúctiles, que puedo trabajar casi sin herramientas, porque me gusta esa relación, ese vínculo tan fuerte. Son materiales que quizá no son comunes a la hora de crear una obra de arte, como arcilla para hacer muñecas, espuma o ceniza, pero que están muy presentes en el día a día. Tienen muchas connotaciones», advirtió la artista vallisoletana. Su trabajo, apuntó el comisario Rafael Barber, homenajea «a todas esas cosas que nuestro cuerpo recuerda pero nuestra cabeza no sabe interpretar».

Núria Fuster presenta  ‘( ) -Aire que yo respiro-’,  en el Museo Patio Herreriano

Núria Fuster presenta ‘( ) -Aire que yo respiro-’, en el Museo Patio HerrerianoMiriam Chacón - ICAL

En la Capilla, mientras, coronando una peana de acero, una gran tela carmesí se hincha y se deshincha, como si fuera un pétalo que trata de abrirse, como si fuera un corazón o un pulmón bombeando. Desde fuera llegan los suspiros que genera una de sus esculturas cinéticas. «Cuando pensamos en el aire, pensamos en la nada. Pero es algo que está completamente cargado de historia, tiene presión, tiene atmósfera. Aquí está lleno de connotaciones», subrayó Fuster, que reconoció su deseo de «expandir el concepto de escultura contemporánea» desde lo objetual hacia lo atmosférico.

Exposición  ‘( ) -Aire que yo respiro-’, de Núria Fuster en el Museo Patio Herreriano

Exposición ‘( ) -Aire que yo respiro-’, de Núria Fuster en el Museo Patio HerrerianoMiriam Chacón - ICAL

En ()-Aire que yo respiro-, piensa el aire «como material que compartimos». «Respirar ese aire compartido podría definirse como el acto más primitivo de convivencia», reflexionó la artista valenciana, que en la Sala 9 ha querido reproducir «ese hallazgo poético, casual», del baile de unas bolsas de plástico arrastradas por el viento.

Tú, tú, tú, mi incesante y ()–Aire que yo respiro–permanecerán en el Museo Patio Herreriano hasta el próximo 13 de septiembre.

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