Chiara Camoni reivindica en Valladolid la monumentalidad del barro
El Museo Patio Herreriano acoge ‘Erguidas, yacentes’, primera muestra institucional de la artista italiana en España

Chiara Camoni, hoy, en el MPH.
El Museo Patio Herreriano abre este sábado sus puertas a la artista italiana Chiara Camoni (Piacenza, 1974) para transformar la Capilla de los Condes de Fuensaldaña y la contigua Sala 9 con una obra inédita –en buena parte– y ambigua, teatral, cargada de resonancias y que nace de la tierra. Con Erguidas, yacentes, la artista de Emilia-Romaña protagoniza su primera exposición institucional en España.
Diez columnas (Colonnas) se yerguen en el primer espacio, como completando la arquitectura del histórico edificio vallisoletano. Frente a la piedra centenaria, Camoni levanta en terracota y gres esmaltado con ceniza vegetal sus pilares. Unos tienen rasgos antropomorfos, rostros, brazos o manos cubiertos con singulares mantos; otros proyectan ecos de la naturaleza.

Detalle de una de las 'colonnas'.
«Queríamos hacer hincapié en el carácter plástico de estas obras. Aquí se ve realmente el proceso, se ve el trabajo, el modo en el que Chiara, junto con sus colegas Elisa, Anita y Luca han configurado este conjunto. Hay algo muy figurativo, muy visible, como una suerte de estatuaria, pero lo que uno encuentra en el conjunto es una suerte de ambivalencia», apuntó el director del MPH, Javier Hontoria, que subrayó el «sentido absolutamente plástico y manual» de la propuesta, en la que es visible la huella del creador, confiriendo a las esculturas una apariencia de estar en continuo proceso de elaboración».

Un detalle de la muestra..
«La cerámica es un material muy accesible. Se puede trabajar fácilmente, en la cocina, en el jardín, con los hijos al lado. La cerámica me ha permitido entrar en otra forma de monumentalidad. Algunas de las columnas son formadas por miles de pequeños pedazos. Es una forma de trabajo que se puede interrumpir y repetir fácilmente, pero que tiene una intensidad, un peso específico alto. Y la cerámica permite un diálogo: permite ir decidiendo poco a poco donde ir. Cuando trabajo, no tengo un proyecto definido. La forma final llega en el diálogo con la materia», explicó Camoni.

Una vista de la sala 9 con la obra de Camoni
En la Sala 9, la italiana –que durante un tiempo trabajó en el Instituto de Ciencias Naturales de Nápoles... cerca del Vesubio– parece dibujar la planta de una domus, de una casa, con dos perros recibiendo al visitante, con una suerte de odalisca –el vacío de su figura– recostada, con sus mosaicos delimitando el suelo de un espacio habitado por unas figuras –entre lo humano y lo vegetal– espectrales, impresas en seda –como un colorido sudario–. Como si la vida se hubiera quedado congelada en un instante.
«Son como vestigios arquitectónicos que encontramos como si estuviéramos en un yacimiento, en un espacio histórico. Pensamos en cómo se vierten diferentes unidades de tiempo, en cómo se vierten diferentes elementos característicos de diferentes culturas. Es como si cualquier tradición pudiera venir todavía a asomarse a la que manejamos ahora», reflexionó Hontoria.
Erguidas, yacentes, hasta el 8 de marzo en el Patio Herreriano.