Diario de Valladolid

FERIA DEL LIBRO 2025 | FUNDACIÓN UMBRAL

Aramburu: «Siempre vuelvo a Delibes y Umbral»

Fernando Aramburu estrena hoy en Valladolid la tribuna ‘He venido aquí a hablar de mi libro’ de la Fundación Francisco Umbral con su obra ‘Hombre caído’, una recopilación de relatos

Fernando Aramburu, autor del libro 'Hombre caído'

Fernando Aramburu, autor del libro 'Hombre caído'IVÁN GIMÉNEZ

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La expectación aumenta cuando Fernando Aramburu está presente en cualquier acto literario. El escritor vasco estrena hoy en Valladolid la tribuna ‘He venido aquí a hablar de mi libro’ de la Fundación Francisco Umbral con su recopilación de relatos Hombre caído. Será una ocasión idónea para repasar su extensa obra y la repercusión extraordinaria de Patria, un libro del que el autor recuerda la «necesidad moral» que tuvo de escribirlo. El acto tendrá lugar en la biblioteca de la Junta de Castilla y León (19.00 horas).

El último trabajo de Aramburu también ha sido bien acogido. Lo ha presentado en varios actos literarios y ahora lo hace en Valladolid en la biblioteca de la Junta de Castilla y León: «Es una recopilación de 14 relatos. Se trata de un proyecto mayor con un único volumen de cuentos concretos. Es la tercera entrega y espero que continúe en el futuro», señala el escritor.

Su novela Patria, que retomó la temática del terrorismo, le supuso un éxito de crítica y público, además de los premios de la Crítica, Nacional de Literatura y Francisco Umbral al Libro del Año. La obra está ambientada en Guipúzcoa donde el entorno de ETA ejerce una considerable influencia en la vida del pueblo. Temporalmente se ubica entre 1980 y 2011, cuando ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada.

Aramburu (San Sebastián, 1959) es escritor, profesor y traductor. En 1983 se licenció en Filología Hispánica en la Universidad de Zaragoza y desde 1985 reside en Alemania, donde ha impartido clases de lengua española. En 1996 publicó la novela Fuegos con limón y diez años más tarde enfocó los estragos causados por la banda terrorista ETA en su libro Los peces de la amargura. Fue en 2009 cuando Aramburu decidió abandonar la docencia para dedicarse a la creación literaria. Sus libros han sido traducidos a más de treinta idiomas. Aramburu colabora con frecuencia en la prensa española. En el año 2020 publicó una selección de sus artículos de prensa con el título de Utilidad de las desgracias y otros textos.

Durante su presencia reciente en la Feria del Libro de Melilla, donde participó en una mesa redonda, Aramburu señaló que Patria es uno de varios títulos que ha dedicado a la historia colectiva del País Vasco. En este sentido, el autor deja claro que son varias las obras en las que está presente el territorio vasco. El escritor admite en general que tiene una vinculación personal con lo que cuenta. «Hay una historia y experiencia propia que viene de la infancia, tenía que escribir ese libro. No solamente porque soy escritor, sino porque tenía una necesidad personal y moral muy importante», señala.

«Escribí Patria como otros tantos libros. No tenía una sensación especial de que se convirtiera en un fenómeno social. Le estoy muy agradecido a la novela porque me procuró muchos lectores. En mis sueños audaces no pensé en la repercusión, en la dimensión internacional positiva en el resto de mi obra», afirma el autor en la conversación telefónica tras regresar de Melilla.

Aramburu deja claro que le convence más hablar de «obligación moral» cuando decidió escribir Patria. «Obligación moral sí me convence, más que el concepto de obligación puro y duro. Era una necesidad personal muy intensa. Me crié en esa sociedad, era un tema de impacto personal muy fuerte y lo más adecuado al dejar un dibujo social de la tierra y de la época tenía que abordar la cuestión de la violencia. Aramburu considera que es «muy posible» que la lucha contra el terrorismo se viva allí de forma más intensa la lucha contra el terrorismo de ETA que en el resto de España.

En Patria el fanatismo político se combina con la vida familiar para mostrar también el lado humano del terrorismo y la variante egoísta de la familia. Sin, sin duda, aspectos fundamentales que explican el éxito del libro y las buenas críticas.

Los personajes femeninos de la obra son dominantes. Se apreció al leer el libro y después quedó plasmado con fidelidad cuando saltó a las pantallas. Un éxito arrollador. La vida en el País Vasco presenta a dos madres posicionadas frente a frente años después haber sido amigas durante su juventud. Las dos mujeres constituyen el símbolo del País Vasco en una larga etapa marcada por el terrorismo y que trae consigo enfrentamientos entre familiares y amigos por considerar el crimen organizado como un asesinato o como el precio que tiene por conseguir la independencia.

Los cuentos de Hombre caído, su última obra, incluyen diferentes acontecimientos y el autor dice que ninguno de ellos le ha ocurrido, aunque también constata que es posible que ninguno habría sido posible sin situaciones en las que sí se ha visto. En este sentido, Aramburu admite que piensa en el cuento de un conductor que está con sensación de agobio por algo que le ha dicho su hija y que en un momento determinado tiene que decidir si atropella a un anciano o a un niño. Resulta curioso que el escritor señala que el episodio le vino a la mente al leer una información sobre la fabricación de coches inteligentes. Si un vehículo de estas características atropella a un peatón y lo mata, surge la pregunta: ¿Quién es el culpable? Surge entonces un conflicto de orden moral que está reflejado en el libro.

En las obras de Aramburu aparecen historias que son protagonizadas por personas normales y corrientes que no siempre se llevan bien. En ellas queda patente la dificultad que tiene el ser humano para establecer relaciones armónicas duraderas. Eso refleja que estén protagonizadas por matrimonios, por padres e hijos, hermanos y también por vecinos. Admite el escritor que resulta frecuente que no tenga más que una imagen, una anécdota que le han contado o una pesadilla nocturna.

El autor ha dedicado cientos y miles de horas a la lectura y la escritura y eso significa que uno convive de forma continua con la soledad. Va con su temperamento y está claro que en situaciones así es la persona la que elige estar varias horas del día en soledad, se elige y se gestiona. Aramburu es de esos escritores que no tiene necesidad de asistir a determinados espectáculos. Obviamente su obra literaria no existiría si no fuera por esos ratos de soledad.

El deporte también está presente en la vida de Aramburu. Cuando era un chaval acudía al estadio de Atocha para ver a la Real Sociedad. «Mi padre me hizo socio. Cuando algún jugador iba a recoger la pelota detrás del murete de cemento le tocaba la espalda. Toqué la espalda a Gento. Han pasado muchos años pero el escritor recuerda la alineación tipo de entonces con Esnaola en la portería, Ormaechea en el puesto de «central izquierdo» y el resto de jugadores que hacían de la Real un equipo sólido al que resultaba muy difícil sorprender en su feudo. El conjunto donostiarra sigue muy presente en su corazón y en su cabeza, como asegura a este diario. «Tengo unos cuantos corazones en el pecho. Hace mucho que no voy al campo pero sigo de lejos al equipo, estoy al corriente de los jugadores, de los entrenadores y de los resultados», afirma.

Aramburu viene a Valladolid y es obligado hablar de Miguel Delibes y Francisco Umbral. Ambos siguen presentes en el escritor vasco. «Delibes entra muy pronto en mi formación. No formación literaria, formación puramente escolar. Delibes ya estaba en el libro de la escuela cuando yo tenía 13 o 14 años. El camino tiene una presencia asidua en mis comienzos literarios. Es un escritor al que vuelvo de vez en cuando y sé que lo que me va a ofrecer es de calidad. Significa el reencuentro con aquel joven lector que fui. En el caso de Umbral me une una vinculación distinta, que no ha terminado. Son libros a los que vuelvo de vez en cuando. Un Umbral al año cae seguro en mis manos», concluye.

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