Diario de Valladolid

LITERATURA

Panorámica de José Delfín por un Valladolid “inexistente”

El autor, cronista de la ciudad, recorre a través de su libro los antiguos lugares de ocio de la capital

José Delfín Val, cronista de Valladolid y escritor de ‘Cabarés, Cafés Cantantes y Salones de Baile’

José Delfín Val, cronista de Valladolid y escritor de ‘Cabarés, Cafés Cantantes y Salones de Baile’J.M. LOSTAU

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Cronista de la ciudad de Valladolid y Académico de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid. José Delfín Val, natural de Salamanca pero vallisoletano de corazón, nace en 1940 y se traslada años después a la ciudad del Pisuerga para realizar el servicio militar obligatorio. Tiempo más tarde comenzó a trabajar en la extinta emisora de radio ‘La Voz de Valladolid’.

Escribe el libro ‘Cabarés, Cafés Cantantes y Salones de Baile’ por la admiración que siente por estas tierras y por: «El cariño que tengo por Valladolid, ya que es una ciudad llena de atractivos». En este manuscrito hace una panorámica de una Valladolid ahora inexistente, transcurrida entre un gran abanico de años que abarcan desde 1787 hasta 1960.

Delfín reúne todos los recursos que tenían los vallisoletanos en los siglos anteriores para disfrutar su tiempo de ocio, comenzando por el ya extinto Corral de Comedias en el que se acogían actuaciones teatrales. Ubicado en la actual Plaza Martí y Monsó o ‘Plaza del Coca’, acogía representaciones diferentes casi a diario. «En el mes de abril de 1835, desde el día 18 hasta el 30 en que termina el mes, hubo una representación diferente cada día, como era costumbre», destaca el escritor en su libro. Además, hace alusión a la visita del rey José Bonaparte, puesto que acudió a la representación de una de las tantas obras que se realizaban en el Corral de Comedias.

Escribía el Diario Pinciano, primer periódico de la ciudad de Valladolid en su segunda entrega el 7 de febrero de 1787, y recogía José Delfín Val en su libro: «Valladolid tiene un Teatro de Comedia muy capaz y hermoso, con dos órdenes de balcones, seis palcos y un corredor que forma el tercer cuerpo».

Antiguo cinematógrafo de los hermanos Pradera.

Antiguo cinematógrafo de los hermanos Pradera.ARCHIVO MUNICIPAL DE VALLADOLID

‘Cabarés, Cafés Cantantes y Salones de Baile’ nace de otro libro publicado por el escritor hace ya casi 30 años. «Es hijo de un libro anterior» apunta José, haciendo referencia al ejemplar ‘Retablo Fingido’, que constaba de cinco grandes capítulos, siendo uno de ellos demasiado extenso. Tuvo que acortarlo y, años más tarde, navegando por su ordenador, recuperó los documentos, los amplió y buscó informaciones adicionales. Nace así su último libro, publicado hace escasos meses.

Esta es una ciudad que tenía grandes atractivos pero, por desgracia, la mayoría han desaparecido o, lo que es peor, nos hemos deshecho de ellos. Destaca especialmente un edificio levantado en la calle de Muro que servía en sus orígenes para albergar competiciones de pelota. El frontón Fiesta Alegre, una construcción de tres pisos con un inmenso techo de cristal que aportaba gran luminosidad a los jugadores. Fue corta la historia de las pelotas en este complejo deportivo ya que «entre los años 1910 y 1913 se dedicó a celebrar corridas de novillos y becerradas populares», cuenta el cronista de la Ciudad de Valladolid.

Parece que todos los negocios que intentaban echar raíces dentro de las paredes del frontón Fiesta Alegre estaban condenados a marchitarse, y es que en 1915 se acondicionó como teatro. El gran Teatro-cine Hispani albergaba obras de diversos géneros para mantener entretenidos a los ciudadanos.

El cine llegaba oficialmente a Valladolid años atrás, en 1900, de la mano de una pareja de hermanos oriundos de la ciudad. José Pradera comenzó a exhibir el invento durante las ferias de ese año y más tarde se unió su hermano Manuel. «Parece lógico pensar que José era el ideólogo y Manuel el que las hacía realidad construyéndolas», reflexiona el escritor. José remitió un escrito al Ayuntamiento de Valladolid para que les permitiesen emitir sus películas durante las ferias de ese año, el alcalde accedió a ello y las películas vieron la luz.

Años más tarde, en lo que hoy conocemos como los jardines de el Campo Grande, una caseta de madera propiedad de los Pradera sirvió de sala de cine hasta que, debido a la gran afluencia, Manuel solicitó al Ayuntamiento la cesión de unos terrenos de casi 2.000 metros para construir un gran teatro en los jardines del parque. Tal fue la acogida que tuvo el Teatro Pradera que continuó emitiendo películas y acogiendo representaciones teatrales hasta su cierre y posterior demolición en 1968.

Frontón de Fiesta Alegre ubicado en la calle Muro.

Frontón de Fiesta Alegre ubicado en la calle Muro.ARCHIVO MUNICIPAL DE VALLADOLID

Pero esto es una falsa creencia, porque aunque las emisiones de los hermanos Pradera tuvieron más renombre, la verdadera primera proyección se hizo en un salón de la calle Constitución en 1896.

Estos eran algunos de los muchos entretenimientos que tenían a su disposición los habitantes de Valladolid. ‘Cabarés, Cafés Cantantes y Salones de Baile’ eran algunos de los lugares de capricho de los vallisoletanos para escuchar conciertos, deleitar un almuerzo o echar unos bailes. En estos último la figura de ‘El Bastonero’, era de gran importancia, puesto que servía «para evitar ciertos tocamientos fugaces de las parejas», escribe Delfín mientras detalla cuáles eran las funciones de este trabajador.

El Académico de la Real Academia de Bellas Artes de la Purísima Concepción de Valladolid recoge así, en su último manuscrito, la historia de la ciudad por la que tanta estima siente, los anales de Valladolid. Además, trabaja también en la creación de un proyecto sobre el bailarín más internacional de Valladolid, Vicente Escudero. Este llegó a rodar una película en la que danzaba delante de las fachadas más simbólicas de la ciudad, como la de San Pablo o San Gregorio. «La película no aparece por ninguna parte» comenta José Delfín Val mientras se muestra optimista para que podamos deleitar pronto su próxima obra.

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