El estreno de 'Chavela' brinda en Valladolid el debut como actriz de Rozalén
El Teatro Calderón acoge este fin de semana el estreno del espectáculo de Carolina Román, con el que Luisa Gavasa regresa a las tablas y la vallisoletana Raquel Varela retorna al coliseo

Luisa Gavasa y Rozalén, esta mañana, en el Teatro Calderón
«No venimos a imitarla... porque es imposible», advertían ayer en el Teatro Calderón la dramaturga y directora así como una de las protagonistas del espectáculo que este fin de semana echa a rodar, por primera vez, sobre las tablas del coliseo vallisoletano. Fin de semana de estreno, de debuts, de regresos. Valladolid acoge la puesta de largo de Chavela, el espectáculo con el que Carolina Román traslada al espectador hasta Tepoztlán para asistir, en la frontera entre la realidad y los sueños, a los tres últimos días de vida de María Isabel Anita Carmen de Jesús Vargas Lizano; para asistir al regreso a los teatros de Luisa Gavasa y a la presentación como actriz de Rozalén.
«La historia de Chavela no es fácil por su dureza», advirtió este jueves en el Teatro Calderón la responsable de discos como Cuando el río suena o El abrazo, que destacó la «forma tierna y onírica» que ha tenido Román de levantar la historia de ‘la última chamana’. «Chavela no solo va de libertad, de soledad, de heridas, de alcoholismo... También va de esos cuidadores que aparecen al final», señaló la directora de escena, que ha realizado todo «un viaje para descubrir cómo percibía el mundo» –era, dijo Román, una criatura onírica, con los pies en la tierra y las antenas en el universo»–.
La responsable de espectáculos como Juguetes rotos o Luciérnagas monta un «puzzle» a partir de los hechos y de los recuerdos, de las conversaciones que mantuvo con María Cortina, quien fuera amiga y confidente de la recordada artista. «Lo más complicado ha sido elegir el material», reconoció la también actriz, que recordó cómo Almodóvar relanzó a Chavela Vargas con un concierto en el Olympia de París, casi ya octogenaria. «Se subió al escenario a comerse el mundo. No la conocían y a la primera canción la gente la amó».
Chavela, apuntó Carolina Román, «podría ser cualquiera», pues actúa como «un espejo», como «un líquido revelador». «Esta obra va de Chavela, y no. No es un biopic. Todos tenemos una herida inicial y, para entender a Chavela, había que empezar por ahí», apuntó la argentina.

El ayudante de dirección Óscar Martínez Gil, Paula Iwasaki, Alejandro Pelayo, Raquel Varela, Laura Porras, Luisa Gavasa, Rozalén y Carolina Román, ayer, en el Teatro Calderón en la presentación del estreno de ‘Chavela’.
La mujer y la artista. Una figura poliédrica. Una anciana a la que dará vida Luisa Gavasa. Un mito que encarnará Rozalén. Una joven que se hará presente en los gestos y la voz de Paula Iwasaki. Y en sus recuerdos, en sus sueños trastocados por la morfina, aparecerán las figuras que la acompañaron a lo largo de su vida, interpretadas por la vallisoletana Raquel Varela –en todos los papeles masculinos– y la también debutante en un gran espectáculo Laura Porras. Estarán arropadas en directo por el compositor, pianista y productor (Marlango) Alejandro Pelayo.
«Vengo del teatro. Es mi origen, es mi mandato», apuntó Gavasa, que llevaba años alejada de las tablas por sus muchos compromisos televisivos (Amar en tiempos revueltos o La reina del sur) y cinematográficos (La novia). «Tenía más miedo que deseo de volver. Hasta que llegó el primer ensayo y vi que era como volver a casa», reconoció la veterana intérprete que, apoyándose en sus más de cincuenta años de oficio, le regaló un cumplido a Rozalén. «Al tercer día le dije que ella era actriz», evocó.
La cantante dijo sentirse, una vez más –ella, dijo, estudió psicología y musicoterapia–, «una intrusa». Agradecida por la oportunidad «de iniciar» un nuevo camino, dirigió su mirada al resto del elenco: «La potencia está en todo el conjunto. Aquí, nadie brilla más que nadie».
Con la emoción del regreso a casa, sin poder evitar las lágrimas, Raquel Varela celebró volver a estrenar en Valladolid un nuevo espectáculo –ya lo hizo, por ejemplo, en 2022 con Los santos inocentes–. «Me siento muy afortunada de estar con un equipo que trabaja desde el amor, el respeto y el cuidado», apuntó la actriz formada en la Escuela Superior de Arte Dramático de Castilla y León, que ha trabajado con la Compañía Nacional de Teatro Clásico y ha participado en aplaudidos montajes como El ángel exterminador de Blanca Portillo. A su lado, Paula Iwasaki, otra actriz que ha cimentado su carrera sobre montajes de la CNTC o del Centro Dramatico Nacional, donde participó, a las órdenes de Sanzol, en Luces de bohemia, destacó la confluencia de intérpretes procedentes de «disciplinas tan distintas». «Es algo muy bonito. Se ha trabajado con mucha generosidad, sin miedo a mostrarse vulnerable».