Diario de Valladolid

Teatro del Navegante lleva ‘Cuerda’ al LAVA, obra sobre salud mental y estigmas

Béatrice Fulconis y Xiqui Rodríguez presentan, por primera vez en Valladolid, un espectáculo inspirado en la Reina Juana con la colaboración de Lola Herrera y Javi Martín

Xiqui Rodríguez y Béatrice Fulconis, en 'Cuerda'

Xiqui Rodríguez y Béatrice Fulconis, en 'Cuerda'T. DEL NAVEGANTE

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Valladolid

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La compañía vallisoletana Teatro del Navegante presenta por primera vez en Valladolid su último espectáculo, Cuerda, este jueves en el Laboratorio de las Artes de Valladolid (20.30 horas). Béatrice Fulconis y Xiqui Rodríguez llevarán a escena la historia de Hanna Castell, una mujer que, desbordada al convertirse en heredera de la multinacional que perteneció a su madre, ve cómo su universo acaba por tambalearse al morir su esposo de forma repentina. Hanna Castell, trasunto de la reina Juana I de Castilla, acabará como aquella alejada del centro de poder, recluida no en Tordesillas sino en un supuesto centro de terapias holísticas al que le ha llevado su padre, conviviendo con su terapeuta... o carcelero.

¿Sería posible mantener hoy a una mujer culta y empoderada lejos de su familia, lejos de su empresa, lejos del mundo contra su voluntad?, se preguntan los responsables de la compañía, que estrenaron Cuerda en la pasada Feria de Teatro de Ciudad Rodrigo.

Rodríguez y Fulconis, en 'Cuerda'.

Rodríguez y Fulconis, en 'Cuerda'.T. DEL NAVEGANTE

De Béatrice Fulconis partió la idea original, desarrollada luego junto a un Xiqui Rodríguez que asume la dirección del espectáculo. La actriz, conviene recordar, se adentró ya en la mente de Juana en 2017, cuando Teatro del Navegante estrenó Cartas al emperador, un espectáculo que la compañía aún mantiene en repertorio y que inspiró la película de Arturo Dueñas Secundarias.

«Este es un espectáculo que nos llevaba rondando desde hacía tiempo», reconoce Fulconis a este diario antes de recordar que Xiqui Rodríguez hace años que trabaja en Tordesillas recreando la llegada de la reina, en 1509, a la villa. «Ya en ese momento comenzamos a trabajar sobre este personaje histórico, pero es con Cartas al emperador cuando me zambullí en su historia, investigando, leyendo todo lo que caía en mis manos. Ahí me di cuenta de que todavía persiste la idea de que aquella mujer estaba loca, se sigue dudando de su capacidad, Me parecía tan absurdo que sentí la necesidad de abordar esa injusticia en un escenario», advierte la también protagonista de Loba (She wolf), formada en la antigua Escuela de Arte Dramático de Valladolid y que ha trabajado también para compañías como Corsario, Rayuela y Cuarteto Teatro.

Un acto de vindicación, que también nace del convencimiento de la actriz de que es necesario hablar de salud mental. «No es fácil, aún cuesta», lamenta Fulconis, convencida de que la crisis sanitaria ha contribuido a visibilizar más el problema. «Los hijos, que antes no paraban por casa, se quedaron encerrados, y en la convivencia vimos comportamientos que acabamos por descubrir que eran patologías, que las borderías escondían una depresión, un sufrimiento. Cuerda toca a los jóvenes porque habla de cosas que les afectan», subraya Fulconis.

La idea de crear ese paralelismo, esa ficción que conecta a la Juana histórica con la Hanna imaginada, permitía a la compañía vallisoletana reflexionar sobre cómo hemos evolucionado como sociedad y entrar de lleno en un aspecto que consideraban «básico», como es «el estigma» que marcó la vida de la madre del futuro emperador, del que no se despojó ni con el transcurrir de los siglos. «No le han quitado su sobrenombre. A una persona cuando le diagnostican hoy una esquizofrenia, o una bipolaridad, de pronto le ponen un título que no se va a quitar jamás. Y si la sociedad lo conoce no le va a tratar igual. Este es un espectáculo sobre salud mental, estigma e historia», resume Fulconis.

Una imagen del espectáculo

Una imagen del espectáculoT. DEL NAVEGANTE

En ese paralelismo con el ayer hay mucho por descubrir. «Con Juana usaron la fuerza para encerrarla durante 40 años. ¿Cómo haces que una mujer empoderada se mantenga hoy encerrada? Hay muchos recursos, otras formas más sibilinas, haciendo sentir a esa persona culpabilidad, haciendo sentir que lo que hay fuera es mucho peor que lo que hay dentro... ¿Y por qué? Esa manipulación tiene como motivación el deseo de poder de los otros», reflexiona Fulconis. La actriz recuerda que su Hanna entra y se mantiene atrapada en el centro de recuperación empujada por su entorno. «El director tenía claro que también debíamos contar que en la Rondilla hay hijos que inhabilitan a sus padres para quedarse con el piso familiar y con cuatro ahorros», abunda la actriz.

"También debíamos contar que en la Rondilla hay hijos que inhabilitan a sus padres para quedarse con el piso"Béatrice Fulconis

En esta historia que juega con las apariencias y los límites entre la realidad y la ficción, y en la que afloran mentiras, traiciones y luchas de poder durante años ignoradas, la formación vallisoletana recurre también al documental insertando testimonios, por ejemplo, de Lola Herrera y de Javi Martín, así como de profesionales del ámbito de la salud mental y de un puñado de jóvenes que cuentan sus experiencias.

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