«La poesía es mi arma para disparar lo que siento»
El vallisoletano David Galán ‘Redry’ publica su segundo libro galardonado con el Premio EspasaesPoesía

David Galán ‘Redry’ posa con su último libro ‘Huir de mí’.-J.M. LOSTAU
Tan sólo dos años después de que viera la luz su primer poemario: Abrázame los monstruos, David Galán Aparicio ‘Redry’ (Valladolid, 1986) regresa a las librerías con Huir de mí. El poemario se alzó el pasado mes de marzo con el premio EspasaesPoesía imponiéndose entre 102 trabajos. Conquistó a un jurado compuesto por Luis Alberto de Cuenca, Marwan o Alejandro Palomas por unos textos «muy ilustrativos de su tiempo y de su generación» y escritos «desde la sencillez y desde la autenticidad». La pasada semana, además, se subía a las tablas del escenario del Palacio Real para participar en un recital de poesía.
A priori, la suya parece una carrera meteórica. También él es consciente de que este reconocimiento es «un empujón enorme» y un «espaldarazo» que le anima a seguir escribiendo. Pero este vallisoletano, maestro de Educación Infantil en paro -«aprovecho siempre que puedo para decir que busco trabajo», dice- lleva escribiendo desde muy joven. «Esto no empezó ayer. Llevo escribiendo desde 2001».
«Mis padres me inculcaron el amor por la lectura y por los libros desde que era un niño.
Ellos pusieron los cimientos de lo que ahora es mi pasión». Las palabras y la literatura «sobre todo los textos poéticos», dice, han sido siempre «las armas que me han servido para disparar y para dar visibilidad a mis sentimientos». En Huir de mí refleja, como su propio título recoge, «una huida de aquello de lo que, de alguna manera, queremos desprendernos. Es ese momento en que necesitamos huir no sabemos muy bien si de algo, de alguien, de un lugar o de nosotros mismos. El poemario surgió en un momento en el que quería salir de mí, escapar de todas las emociones que tenemos dentro».
Amor y desamor son los ejes sobre los que pivota su obra y, aunque confiesa que transmitir emociones y sentimientos «es algo a veces muy complejo», también aboga por la necesidad de romper con esa idea «de que no es bueno mostrarlos». «Siempre se tiende a decir que la sensibilidad es algo débil y yo creo que es todo lo contrario. La sensibilidad, como digo en uno de mis textos, es un superpoder. Podría cambiar el mundo. Es muy importante decir te quiero o dar un abrazo. Deberíamos nutrir más nuestra vida de sensibilidad. No debemos sentirnos coartados a la hora de mostrar nuestros sentimientos».
Él nunca los escondió. Siendo un adolescente iba dejando post-its con versos en los asientos de los autobuses. «Fue mi primera red social», dice. Después comenzó a escribir en blogs. «Al principio no me leía nadie», confiesa. Hoy tiene más de 200.000 seguidores.
«Las redes sociales han sido y son una vía muy importante pero hay que distinguir entre lo que escribo en mis libros y lo que publico en las redes». Por eso defiende el «inmenso placer» de leer y de acudir a las librerías y a las bibliotecas. «Hay que inculcar la importancia de los libros desde los primeros años de nuestra vida. Pero no como una imposición. Los libros tienen que ser como un juego para los niños. Eso es lo que les va a motivar. Son juguetes cargados de historias».
Su manera de escribir ha logrado que las nuevas generaciones se enganchen a la poesía, pero él aún se siente un «aprendiz».
«Me abruma la idea de que me llamen poeta. Me queda todavía mucho por aprender. Me parece una gran responsabilidad decir que soy poeta y más todavía en una ciudad como Valladolid donde hay una gran tradición por la poesía y que cuenta con poetas tan importantes».
Para él la poesía es «una forma de sentir el mundo. Es ir mucho más allá de las letras. Es una manera de apreciar la vida, de quedarse y de abrazar todos esos detalles que a veces pasan desapercibidos. Es aprender a hablar desde las profundidades de nuestro cuerpo».