Nuño Fernández estrena con la Oscyl
La Orquesta Sinfónica de Castilla y León (OSCyL) estrenará la obra del compositor Nuño Fernández Ezquerra, becado por la Fundación Caja de Burgos, los días 9 y 12 de enero en el auditorio Miguel Delibes y los días 10 y 11 en el Palacio Eukalduna de Bilbao. El compositor segoviano afincado en Burgos fue el ganador del II Concurso Nacional de Composición de la OSCyL por lo que su obra Figura de luz indómita forma parte de la temporada 2018-2019 de la orquesta. «Es una oportunidad muy importante estrenar con la OSCyL. Primero porque esta es mi primera pieza de orquesta, es decir la primera pieza de gran formato que he hecho y en segundo lugar porque es un honor», apunta el compositor quien asegura que Figura de luz indómita ha supuesto «un trabajo muy intenso debido al gran formato de la pieza».
Precisamente ese carácter de gran formato ha protagonizado el mayor reto de Fernández en el proceso compositivo. «Mi música suele ser muy detallada, por eso cuando paso de componer para un conjunto de cámara a una orquesta, el trabajo es enorme», comenta el compositor.Una pieza que el autor ha compuesto «prácticamente en su totalidad» en la capital finlandesa donde está finalizando un máster.
Le resulta complicado poner adjetivos a su propia pieza. Definirla. Pero lo intenta. «El parámetro más importante de Figura de luz indómita es el timbre, el color, es decir, las diferentes sonoridades que se crean en la pieza», apunta y explica que su deseo es que el público «viva el concierto de forma experiencial, que se dejen guiar por la pieza hacia diferentes momentos».
Y eso es lo que hace especial, que sea el timbre y no la melodía o la armonía las que se lleven el protagonismo. «Creo que puede ser interesante para el público porque no es lo habitual y porque supone vivir la música desde otra perspectiva», señala. En cualquier caso y aunque la pieza esté centrada en el timbre, el oyente «va a tener referencias de cosas que ya seguramente ha escuchado anteriormente o ya conoce. Por eso, dentro de ser una propuesta diferente a la tradicional orquesta, el público disfrutará de elementos familiares».
Al margen del volumen de trabajo, al compositor le preocupaba cómo adaptaría la idea musical que fluía en su cabeza a una orquesta. «A una orquesta de cámara le puedo exigir determinadas cosas porque son menos músicos y lo complicado ha sido adaptar las ideas al conjunto orquestal, conseguir contar lo que quería con tantos instrumentos».
Alumno del compositor Mauricio Sotelo, Fernández asegura que de su maestro, a pesar de tener lenguajes musicales diferentes, ha aprendido «la importancia de ser práctico a la hora de trabajar con los músicos, qué funciona y qué no con el tiempo que hay y a adaptar la pieza a los músicos para ser exigente siendo cabal».