Garcés evoca la maestría de los alfareros moriscos

El artista rastrea en la tradición cerámica reivindicando las posibilidades del torno y el oro aplicado al interior de las piezas

-MIGUEL ÁNGEL SANTOS / PHOTOGENIC

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Ana de la Fuente

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Preocupado por conocer y profundizar en las técnicas y producciones cerámicas tradicionales, Fernando Garcés regresa a la Fundación Segundo y Santiago Montes con una muestra de sus últimos trabajos. Una exposición que puede visitarse hasta el próximo 27 de enero en la sede de la Fundación (calle Núñez de Arce, 9) y en la que Garcés, profesor de cerámica en la escuela de Arte de Talavera de la Reina, hunde sus raíces en la mejor tradición de la cerámica española evocando la maestría de los alfareros moriscos. «Mi trabajo parte de la tradición. Igual que los árboles se sujetan por las raíces, considero que cuando haces una obra tienes que conocer sus antecedentes, su origen, sus raíces», destaca.

Por este motivo,Garcés viaja en el tiempo entroncando con la forma de trabajar de los alfareros moriscos. Artesanos de maestría inigualable cuya labor quedó interrumpida cuando fueron expulsados de España.

Así, plasma en estas obras el resultado de su labor de investigación de las técnicas medievales. Una treintena de piezas de formas caprichosas y de un clasicismo renovado. Algunas, de apariencia liviana, con el interior vacío. En otras, juega con irisaciones, con reflejos dorados. «El oro aplicado en el interior de las piezas, con apariencia industrial, se percibe como el fulgor de la lava saliendo de un volcán o el resplandor de un relámpago en el cielo», señala Ignacio Guerra en el catálogo de presentación de la exposición.

Sus piezas son el ‘lienzo’ sobre el que plasmar sus inquietudes. Fruto del trabajo en el torno del alfarero, predominan los colores rojizos evocando la tierra -elemento muy vinculado al trabajo del ceramista- o grisáceos como las cenizas generadas en los hornos de cocción. El material refractario se materializa en infinitas posibilidades creativas. Conos, cuencos, vasijas... Piezas de diseño impecable. La mayoría carecen de base generando una sensación de movimiento y sin condicionar el punto de vista del espectador. Otras, aparecen ligeramente deformadas creando ritmos y sugerentes juegos visuales. Y es que Garcés defiende las «inmensas» posibilidades de la cerámica. «Frente a la frialdad del bronce o la dureza de la piedra, la cerámica permite desarrollar numerosos planteamientos estéticos».

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