Diario de Valladolid

La Mestiza Pizarro Yupanqui reina en el Teatro Calderón

Gloria Muñoz sube a las tablas la historia de la hija de Pizarro y una princesa inca «que no pudo reinar por su condición de mujer y mestiza»

Gloria Muñoz y Julián Ortega en una escena de ‘Mestiza’ que llega al teatro Calderón este fin de semana.-DAVID RUIZ

Gloria Muñoz y Julián Ortega en una escena de ‘Mestiza’ que llega al teatro Calderón este fin de semana.-DAVID RUIZ

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Ana de la Fuente

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Francisca Pizarro Yupanqui es uno de esos apasionantes personajes que guarda la historia pero desconocidos por la mayoría de los mortales. Fue hija del conquistador Francisco Pizarro y de la princesa inca Quispe Sisa. Nada menos que hermana del último soberano inca, Atahualpa, que ofreció a su hermana favorita en matrimonio para mejorar su relación con los castellanos. Tampoco la actriz Gloria Muñoz había oído hablar de ella hasta que la dramaturga Julieta Soria y el director Yayo Cáceres (Ron Lalá) pensaron en ella para encarnar a esta «fascinante mujer» que «la historia ha dejado de lado por el mero hecho de ser mujer y de ser tan peleona», apunta Muñoz.

Este montaje biográfico, que también sirve para arrojar una nueva mirada a la conquista española de América, se sube a las tablas del teatro Calderón mañana sábado a las 20,30 horas y el domingo, día 2, una hora antes.

Mestiza narra un encuentro ficticio entre Francisca Pizarro con un joven Tirso de Molina al que da vida el actor Julián Ortega, hijo de Gloria Muñoz. Un encuentro que tuvo lugar en Madrid en 1598 cuando el autor, con el pretexto de escribir una futura Trilogía de los Pizarro, consigue entrevistarse con una ya anciana Francisca que lleva un año recluida en un jardín sin hablar con nadie. «Francisca da rienda suelta a sus recuerdos y experiencias. Es un viaje emocional de ida y vuelta en el que va recordando algunos pasajes que su memoria selectiva había hecho desaparecer de su mente».

Y es que la historia de Francisca Pizarro es la de una mujer que pudo ser reina de Perú pero que su doble condición de mujer y de mestiza se lo impidieron.

Un personaje que se sincera con el público en un espectáculo «que tiene un aroma muy actual a pesar de que hayan transcurrido cinco siglos». Mestiza, señala la actriz, «invita a despertar conciencias» ante la opresión femenina a través de unos monólogos emocionantes, descarnados y, en ocasiones, brutales, mientras planea también la historia del exilio «y la búsqueda de refugio como ocurre ahora».

Mestiza ahonda en el dolor de una niña que no tuvo infancia, que vio cómo a lo largo de su vida sus derechos fueron constantemente vulnerados en un mundo capitaneado por hombres y que a los 17 años se vio obligada a abandonar Perú para residir en España. Tal como la actriz declama por la boca de Francisca:«Hay dos cosas que un exiliado nunca puede olvidar: la memoria y la lengua».

Pero Francisca Pizarro «fue una mujer luchadora, peleona, tenaz, con muchos arrestos y una ambición increíble», dice Muñoz.

Así, llegó a España por orden del rey porque su plan era ser reina de Perú e independizarse y aquí se dedicó a recuperar los bienes que le habían incautado a su padre.

Una historia de amor, desencuentros y nostalgias en el que la música del guitarrista Manuel Lavandare y la voz de Silvina Tabbush también ocupan un lugar destacado para acompañar unos textos que condensan tanto las penas como las bondades de dos mundos que se debaten en la mente de la protagonista.

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