GALERÍA JAVIER SILVA
Ana H. del Amo explora la poética de lo imperfecto
La extremeña, revelación en la penúltima edición de Estampa, se presenta por primera vez en Valladolid

Ana H. del Amo junto a varias de las obras que expone en la Galería Javier Silva.-J.M. LOSTAU
Javier Silva introduce una nueva voz en Valladolid. El galerista abre las puertas de su espacio a la artista extremeña Ana H. del Amo (Cáceres, 1977), galardonada como artista revelación en la penúltima edición de la Feria Estampa, con la muestra No es casualidad que sea redondo.
En un rincón de la galería cuelga Del Amo tres tablas (a la derecha de la imagen). Una de ellas, de un intenso azul que oculta la madera, una suerte de ‘firmamento’ rico en matices roto por unas delicadas líneas que atraviesan la superficie. A su lado, las dos restantes, exhiben la veta, la naturaleza desnuda del material cubierno solo en parte por bloques de color, por manchas terrosas y azuladas, por salpicaduras y gotas de pintura que se escurren por la superficie, en las que se percibe cierto orden en la disposición cromática y en los elementos añadidos.
«Me interesa la libertad del artista que trabaja sin sentirse coartado, encajado en unos parametros que lo aburran. Eso sucede a veces pintando sobre un lienzo, al que se acerca uno con miedo. Cuando uno dibuja en un papel todo es más fresco. Quise trabajar esas tablas como si fueran mi mesa de trabajo, siempre con esas manchas de pintura que yo encuentro seductoras. Quise trabajar esas maderas como si fueran folios de papel, como abocetando», reconoce la creadora a este diario.
Y en el proceso, Del Amo incorpora esos pequeños objetos que conforman su universo cotidiano en el taller: desde la tapa de un pequeño bote de pintura, circunferencia pura en una superficie dominada por una aparente imperfección, hasta los trozos de madera de los que se sirve para remover la pintura, alineados con pulcritud.
Y es que dentro de esa frescura perseguida se observa también un orden en la forma seriada en que dispone los elementos, los colores. «Hay armonía pese a que hay una parte muy visceral. Es muy difícil combinar elementos diferentes sin que se desequilibren», justifica la responsable.
Ana H. del Amo se define como «una artista de taller, no de proyectos». Es en el taller donde experimenta y donde saca conclusiones. «La mía es una formación pictórica, de maestros como Hernández Pijuan que defienden que lo importante no es lo que se pinta sino cómo se pinta. Pintar es una actitud», defiende la responsable de No es casualidad que sea redondo.
Artista ‘periférica’, su regreso a Cáceres –tras formarse en Barcelona o Roma– le regaló tiempo para experimentar con los materiales que hallaba, llevando su obra al terreno de lo escultórico. Materiales inusuales, pobres por lo general. «Así empecé a trabajar con objetos, buscando una poética desde el color, combinando, creando relaciones que a veces me llevan a trabajar una serie de una manera sensorial, y otras, de forma conceptual. Conozco la flexibilidad de los materiales, su calidez, su gravedad a la hora de posicionar las piezas», explica ante unos objetos que han sido ensambladas, que mantienen en algunos casos las huellas de su vida primigenia. «Lo mismo que me gusta que se note el trazo, el pulso del artista, me interesa incorporar la propia historia que lleva consigo la pieza», justifica.
La muestra permanecerá en la Galería Javier Silva (calle Renedo, 8) hasta el próximo 16 de septiembre.