Diario de Valladolid

SUIZA / Con la Orchester Musikkollegium Winterthur, como director y concertino

González-Monjas estrena ‘Colorfields’, de Dubugnon

El compositor se inspira en cuatro pinturas de Rothko, de quien el vallisoletano es un apasionado

El violinista y director vallisoletano Roberto González-Monjas.-MARCO BORGGREVE - IMG ARTISTS

El violinista y director vallisoletano Roberto González-Monjas.-MARCO BORGGREVE - IMG ARTISTS

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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El violinista y director de orquesta vallisoletano Roberto González-Monjas se pone mañana al frente de la Orchester Musikkollegium Winterthur para protagonizar el estreno absoluto de Colorfields, obra del compositor Richard Dubugnon (Lausanne, 1968). Una partitura escrita para la histórica formación suiza y su primer concertino desde la temporada 2013-2014.

«El Musikkollegium tiene una larga historia de apoyo a los autores contemporáneos. Stravinsky, por ejemplo, compuso en nuestro cuartel general», recordaba ayer el vallisoletano en declaraciones a este diario. En esa «tradición», subrayó el artista en residencia de la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, se enmarca el estreno de Colorfields, culminación de un programa que contará mañana también con dos obras de Wolfgang Amadeus Mozart: Marsch D-Dur, KV 237 y Serenade Nr. 4 D-Dur, KV 203 ‘Colloredo’.

El violinista –que toca un Guarneri ‘Filius Andreae’ de 1710 gracias a la generosidad de cinco familias de Winterthur y de la Fundación Rychenberg– fue quien «osó» pedir a Dubugnon que les escribiera una obra. Y éste no solo aceptó, sino que acabó convirtiéndose en compositor en residencia en el Musikkollegium Winterthur, reforzando así sus vínculos con la formación y con Roberto González-Monjas.

«Antes de componer la obra, Dubugnon pudo verme tocar y trabajar con la orquesta. Hablamos mucho... y se quedó con que uno de mis artistas favoritos es Mark Rothko», evocaba ayer el músico. Así surgió este Colorfields. Concierto para violín y orquesta nº2, op. 78. Sus cuatro movimientos están inspirados en otras tantas pinturas del maestro del expresionismo abstracto, como Violet, green and red (1951) o Yellow, red and blue (1953).

«Ha querido inventar, asignando un modo musical diferente a cada color. Al final, ha creado una obra que nos encaja como un guante», celebró González-Monjas, que destaca el rigor y seriedad del compositor, un hombre de trato jovial y divertido al mismo tiempo. «Dubugnon nos propone un viaje por atmósferas muy diferentes, donde no faltan sorpresas. Hay una marcha fúnebre; también suenan ritmos sudamericanos... y hasta el Somewhere over the rainbow», adelanta el intérprete y director, a quien le esperan unas semanas cargadas de trabajo con actuaciones junto a la Orchester Musikkollegium Winterthur.

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