Diario de Valladolid

TEATRO CARRIÓN / ‘PALABRA DE MAGO’, A LAS 19.00 HORAS

Blass: «El público admite el error, no el aburrimiento»

El ilusionista presenta en Valladolid su último espectáculo, que incorpora nuevas tecnologías

El mago Jorge Blass, en una imagen reciente tomada en su estudio.-ÁNGEL NAVARRETE

El mago Jorge Blass, en una imagen reciente tomada en su estudio.-ÁNGEL NAVARRETE

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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De sacar un conejo de la chistera a ‘verter’ un chorro de agua desde una tableta… Los tiempos cambian hasta para quienes hacen del juego con la ilusión su razón de ser, su forma de vida. Renovarse o morir.

«Aquellos eran magos que actuaban en tiempos de carestía. ¿Qué representaba aquel conejo? Era, ni más ni menos, comida para el público de entonces. Jugaban con ese deseo, con esa ilusión. Pero eso ahora ya no tiene razón de ser», advierte a este diario Jorge Blass, que este domingo 22 de abril (19.00 horas), ofrecerá en el Teatro Carrión su último espectáculo: Palabra de mago.

Y es que, como los buenos ladrones, los magos tienen sus propios códigos. «Somos tramposos, pero siempre le advertimos al público de que le vamos a engañar. La única línea que no puede cruzar uno es creerse de verdad su propia magia, pensar que tiene poderes auténticos, como ocurría por ejemplo con Uri Geller», sostiene el discípulo del gran Tamarit que, frisando los 38 años, ve ya en la distancia las casi dos décadas transcurridas desde que consiguiera en Montecarlo el máximo galardón del Festival Magic Stars, la Varita de Oro.

Dos décadas en las que no han faltado cambios. «Los magos siempre estamos a la última, atentos a las nuevas tecnologías para poder incorporarlas a nuestros números y sorprender». ¿Y toda la exposición en la que se ven envueltos hoy, con sus trucos emitidos una y otra vez en televisión, o disponibles a golpe de clic en Internet, en qué medida complica su puesta en escena? «Hay dos tipos de público: uno que está dispuesto a dejarse llevar por el ilusionismo y otro, más escéptico y racional, que busca descubrir el truco. De estos últimos cada vez hay menos. Pese a toda esa exposición, no hay nada comparable a la emoción de un buen espectáculo de magia en un teatro, a la atmósfera que se crea en ellos. Todo está medido: los juegos de luz, la puesta en escena…», celebra el mago, que trabaja con un equipo en el que no faltan otros magos con los que crear sus propios «shows».

‘Shows’ a los que incorpora desde impresoras en tres dimensiones, a teléfonos móviles o Facebook, que le ha brindado uno de sus últimos trucos más celebrados, ‘teletransportando’ hasta el escenario a alguna de las amistades de un asistente al espectáculo. Tanto es así que hasta David Copperfield le ‘compró’ la idea. «Quería explorar las redes sociales, que era un camino que no se había explorado», reconoce Blass que, como a todos los magos, también a veces le falla su varita mágica. «Claro que hay fallos. Lo que hay que procurar es fallar cada vez mejor. El público admite que haya errores, pero lo que no perdona nunca es el aburrimiento».

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