Liquete arroja versos contra el individualismo

El poeta reflexiona sobre el ser y el estar en un poemario que juega con la palabra

Carlos León Liquete en una imagen de archivo.-J.M. LOSTAU

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Julio Tovar
Valladolid

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El poeta, profesor y filólogo vallisoletano Carlos León Liquete (1977) se incorpora al catálogo de Difácil con la publicación de Ahora yo, recién presentado en la librería A Pie de Página. Un libro que comenzó a gestarse entre 2010 y 2013, en paralelo a su anterior Cuaderno del ahorcado (editorial LCK15). «Si en aquel libro los poemas hilvanaban una historia en la que un poeta se enfrenta a sus propios miedos sobre la poesía y la realidad que le rodea, ahora el poeta parece querer definir el mundo a su alrededor», advierte en declaraciones a este diario.

Un poemario en el que el autor de títulos como Olvidando las palabras y Libro de horas reflexiona en torno a las claves de la existencia, a los vínculos tejidos por el ser humano que configuran su propia identidad. ‘No está en el hombre / hacerse solo, / que están en él y alrededor / las circunstancias’, escribe en Preguntas al residente, un poema que condensa buena parte de la esencia del libro.

«El problema de la persona, del individuo, es el tema central de este libro. Las tres partes que aparecen en él son otros tantos acercamientos al individuo: en primera y tercera persona y en comunidad... El individualismo moderno nos ha traído hasta aquí; la única manera de llegar más allá y superarlo es enfrentar el problema del yo y la individualidad mediante su disolución en el nosotros, en la comunidad», subraya el poeta.

En otro poema apunta: ‘Uno solo es mucho / mas no vale nada. / En la contradicción / aparece el sentido’. «El libro nace de una reflexión personal que está también marcada por el desarrollo de la poesía en nuestra época, en la que el peso de un yo superfluo está llenando todo de un fárrago superior: el yoísmo es uno de los grandes males de la época», denuncia el vallisoletano.

Liquete entiende la poesía como un «modo de conocimiento», un «refugio» en el que resguardarse y un «puente» que le acerca al otro para comunicarse. ‘Están los círculos concéntricos / tan amplios que recogen / lo más de toda la gente / y yo estoy fuera’, escribe. «Estamos dentro de la poesía, en la vida, en su misterio. En ese fuera están todos los ‘grupos’ o ‘categorías’ donde nos quieren meter, donde pretenden clasificarnos. En esa contradicción y esa lucha se hacen el vivir del poeta y su oficio», explica el vate.

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El escritor reconoce su querencia por la «larga tradición de las vanguardias poéticas». En ese sentido, y es otra de las claves de este Ahora yo, en su obra le canta a la palabra, una palabra con la que juega, que es retorcida y hasta violentada en el sentido del respeto a la norma. «La norma es algo que está para hacerlo saltar», defiende Liquete. «El poeta es quien con su libre expresión genera nueva norma», matiza el escritor, que levanta en sus páginas imágenes tan potentes como ambiguas que invitan al lector a que cierre, con su propia interpretación, el poema. «Como poeta abro caminos, no los cierro. En ese sentido, el poema debe tener un sentido para mí y uno o muchos sentidos para sus posibles lectores. El poema tiende hacia lo universal», subraya el autor, que recuerda la cita de Adorno con la que se abre el libro. «El contenido subjetivo del poema llega a ser artístico sólo por esa recepción abierta, participativa y universal», apunta el autor de Ahora yo.