Diario de Valladolid

BICENTENARIO CLAUSURA

Adiós al ‘Año Zorrilla’

El Ayuntamiento cierra los actos con la ediciónde ‘Recuerdos del tiempo viejo’ e inaugurando un espacio en el archivo para albergar fondos donados por Alonso Cortés

Asistentes a la inauguración de la sala que albergará en el archivo municipal los fondos documentales de Zorrrilla.-C.A.

Asistentes a la inauguración de la sala que albergará en el archivo municipal los fondos documentales de Zorrrilla.-C.A.

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A.F. / VALLADOLID
Valladolid

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Tras un año de celebraciones, de relecturas y redescubrimientos de José Zorrrilla enmarcados en los actos de su bicentenario, las conmemoraciones finalizaron ayer, coincidiendo con la fecha en la que, en 1817, nació el universal escritor. El Ayuntamiento quiso cerrar la programación con la publicación de la edición facsímil de Recuerdos del tiempo viejo, una de sus obras «más apasionantes» pero también más desconocidas, e inaugurando un nuevo espacio en el archivo municipal que servirá para albergar los fondos documentales donados por Narciso Alonso Cortés, hasta ahora custodiados en la casa-museo del autor.

Durante todo un año, apuntó ayer el alcalde, Óscar Puente, Valladolid se ha volcado en «recolocar» a José Zorrilla en «el mapa sentimental» y ha tratado de descubrir su «yo poliédrico». Así, destacó, «además de un incansable hacedor de versos», Zorrilla fue también un «alma libre, aventurero, ecologista, un hombre sorprendente y devoto irredento del género femenino».

Y según corroboró José Luis Alonso de Santos, autor del prólogo de Recuerdos del tiempo viejo, «quienes hasta ahora hayan asociado a José Zorrilla, solo como autor de Don Juan Tenorio, se sorprenderán al descubrir a un autor ensayista lleno de complejidad y matices, de claroscuros y contrastes, de erudición y sabiduría y, sobre todo, del don de la palabra: sonora, alta y significativa».

Así, Zorrilla escribió y publicó «por entregas» estos artículos autobiográficos en el suplemento madrileño Los lunes del Imparcial a partir de octubre de 1879 y, a petición del público, los reunió en tres volúmenes que verían la luz en Barcelona entre 1880 y 1882.

En Recuerdos del tiempo, dijo Puente, Zorrilla volcó su propia aventura vital «tan azarosa, transgresora, viajada, aventurera, divertida, y cargada de anécdotas» e imprescindible «no solo para conocer y comprender su proceder y sus avatares, sino para bucear en el escaparate social, intelectual y político de una de las épocas más entretenidas de nuestra historia: el siglo XIX».

Una obra a la que Alonso de Santos califica en el prólogo como una de sus «aportaciones más importantes en el campo de las lenmtras españolas». «Es, junto al Tenorio, una de sus dos obras más significativas y los dos ejes centrales de toda su producción por sus contrastes y similitudes». Porque están escritas «una en su juventud y la otra cerrando su ciclo vital, por el enfrentamiento estilístico entre ambas y porque sitúan el motor de su trabajo en la batalla interior que en ellas se muestra».

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