PATRIMONIO / TALLER DE RESTAURACIÓN DE VALBUENA
Las edades devuelve «su esplendor» a cinco obras
La colaboración con Diputación ‘salva’ piezas de Villavicencio, Matapozuelos, Pedrosa del Rey, Fresno el Viejo y Barcial de la Loma
Fresno el Viejo. Talla de madera policromada del siglo XVI de autor anónimo que en sus orígenes era un Cristo Crucificado. Procede de la iglesia de San Juan Bautista-EDUARDO MARGARETO /ICAL
La colaboración suscrita en el año 2002 entre la Fundación Las Edades del Hombre y la Diputación de Valladolid ha permitido la recuperación durante estos quince años de 90 obras de arte con una inversión total de 300.000 euros.
Las últimas cinco, fechadas entre los siglos XVIy XVIII, acaban de salir del ‘quirófano’ de San Bernardo, donde, según señaló ayer la directora del taller de restauración, Silvia Lorenzo, se las ha dado todo «el esplendor» que habían perdido debido a la humedad, la carcoma, las condiciones ambientales o las intervenciones realizadas muchas veces sobre las obras por gente que no es profesional.
Una minuciosa labor con la que persiguen, en la medida de lo posible, devolver a las piezas su aspecto original a través de un riguroso proceso.
Son cuatro tallas de madera policromada procedentes de Fresno el Viejo, Barcial de la Loma, Matapozuelos y Pedrosa del Rey y una cruz procesional de la iglesia de San Pedro de Villavicencio de los Caballeros. Todas ellas, recalcó Gonzalo Jiménez, secretario de La Fundación Las Edades, son piezas «que evidencian el sentir y la fe» por la veneración que se las tiene en cada una de sus localidades.
Ahora regresarán a sus lugares de origen tras unos meses de ‘cuidados’ en Valbuena. Y es que, al igual que en la mesa de un cirujano, estos sanadores del patrimonio se enfrentan a sus ‘pacientes’ con sus microscopios, cromatógrafos, rayos X, espectómetros o luces ultravioletas que proyectan sobre soportes tan variados como papel, piedra, pintura, escultura, textiles o piezas de orfebrería. Para Silvia Lorenzo, «cada obra es un mundo». Con mimo, cuidado y mucha pasión han recuperado todas estas piezas, como ha ocurrido con una cruz procesional de plata procedente de la iglesia de San Pedro de Villavicencio de los Caballeros, fechada en torno a 1575 y «una de las mejores de la provincia». Llegó al taller «muy deteriorada», con múltiples soldaduras de estaño y clavos de hierro en sustitución de los originales de plata. Además de reponer los elementos perdidos, tuvo que ser desmontada al completo, pulida, abrillantada y lacada.
Otra de las obras que llegó en un estado de deterioro bastante importante fue un Cristo Yacente procedente de la iglesia de San Juan Bautista de Fresno el Viejo y que en su origen estuvo crucificado. Llegó con trozos de cuero y tachuelas para unir las diferentes piezas.
De la iglesia de Santa María Magdalena de Matapozuelos llegó una imagen de San Roque. Los restauradores han recuperado su policromía original y reparado algunas quemaduras que la talla presentaba provocadas por las velas. De igual modo, el taller de Valbuena también ha recuperado la policromía y ensamblado alguno de los dedos de la talla de Santa Águeda, custodiada en la Iglesia de San Miguel de Pedrosa del Rey.
La limpieza llevada a cabo por productos abrasivos fue el principal causante del deterioro de la policromía de la imagen de San Francisco procedente de la iglesia de San Pelayo, de Barcial de la Loma. Ahora, ha logrado recuperar todo su esplendor original.