‘Último tren a Treblinka’ vaivén producciones y Ana Pimenta
El LAVA se transforma en un orfanato judío
El público revivirá el horror nazi compartiendo escenario con los huérfanos de Kórczak, antes de partir a Treblinka
El público se situará en literas y mesas similares a las del orfanato.-
El Último tren a Treblinka hará parada este viernes en el LAVA. La sala Concha Velasco se transformará en un orfanato con 200 niños judíos liderado por el doctor y pedagogo Kórczak, quien, junto a su inseparable colaboradora Stefanía Wilczynska, formó allí una especie de «república infantil» luchando para dignificar la vida de sus involuntarios e inocentes huéspedes, hasta que el 5 de agosto de 1942 los nazis lo llevaron junto a sus alumnos al campo de exterminio de Treblinka. La compañía Vaivén Producciones pondrá en escena este espectáculo sobre una idea de Ana Pimenta el viernes a las 20,30 horas. Los espectadores tendrán la oportunidad de vivir desde dentro la realidad de los huérfanos de Kórczak compartiendo toscas mesas de madera, literas y jergones pero también «su rutina diaria, sus relaciones, el amor, su búsqueda infatigable de sustento, sus miedos o sus alegrías», dice Pimenta. Toda una experiencia inmersiva en la que serán testigos directos del momento en que reciben la más cruel de las noticias: deben abandonar el orfanato y dirigirse al tren que les conducirá a las cámaras de gas construidas en el campo de exterminio de Treblinka. Kórczak invitará entonces a cada uno de los jóvenes a vestirse con las mejores galas y llevarse sus objetos preferidos. Y es que Último tren a Treblinka, además de poner en escena el horror resumido con la pregunta ‘¿Dónde nos llevan?’, también sirve como máximo exponente de la dignidad y de la resistencia a ese horror.
«Nuestro espectáculo es un homenaje a todas estas víctimas y un recuerdo a Janusz Kórczak, ese ser excepcional que luchó para dignificar la vida de esos niños y que murió con ellos», señala Ana Pimenta, quien también ve en este montaje la oportunidad «de reflexionar y denunciar lo que ocurre en la actualidad». Una llamada de atención a esa «locura» que es «el drama de los refugiados, donde, una vez más, los niños vuelven a ser las principales víctimas».
Ana Pimenta y la compañía Vaivén invitan a reflexionar y mirar el horror de cerca, pero también hacen un guiño a la esperanza. «En los momentos del horror, sale lo mejor del ser humano. En la obra hay momentos muy terribles, pero también otros esperanzadores y alegres».
La sala Concha Velasco se llenará de jergones, mesas y cajones que guardan pizarras, caballitos de madera, muñecas de trapo y maletas con ropa y abrigos infantiles. Hambre, miedo, horror, sueños rotos... «Queremos que cada uno de los espectadores se pueda sentir un niño de aquel orfanato, que viva en primera persona lo que sucedió aquel día», asegura Pimenta, quien explica que para conseguirlo, han utilizado textos y palabra del propio Kórczak. La puesta en escena será el viernes a las 20,30 horas y el jueves y viernes habrá dos funciones para escolares. «Para nosotros es muy importante la dimensión didáctica de este experimento», dice Pimenta.
El veterano Alfonso Torregosa encabeza el reparto junto a nueve actores más que se mueven entre el público mostrando la crudeza de lo sucedido.