FOTOGRAFÍA EN PINTADERAS
Anahí Merino juega con un tiempo y un espacio suspendidos

Anahí Merino junto a una de sus obras.-JAVIER PÉREZ MIÑAMBRES
Pintaderas, que un día fue vergel por obra y gracia de la artista Pati Duque, hoy es oasis bajo la mirada de la fotógrafa vallisoletana Anahí Merino, que exhibe en el establecimiento de la calle Platerías la primera entrega de un cuadríptico en el que retratará el paso de las estaciones del año. Un devenir que, todo hay que decirlo, subvertirá el orden lógico, dejándose guiar por el sentir de la creadora, una fotógrafa que gusta de trabajar con los vacíos –en el fondo, retratando abandonos, y en la forma, con esos cielos como salidos de un óleo de Manuel Mucientes– o con la belleza que aguarda en lo cotidiano.
Un oasis de agua y cielo. Un juego de reflejos y distorsiones. Un instante entregado a la abstracción y al contraste cromático; también al misterio que siempre brinda lo equívoco. Unas zapatillas rojas que son el único asidero para la mirada, pues de ellas se vale la fotógrafa para conectar con el imaginario del espectador, con la niñez despreocupada que deja pasar el tiempo sentada al borde de una piscina... en esos días del verano. De Los veranos que evoca Anahí Merino, cuyo trabajo ha podido verse anteriormente en El Carrusel, por ejemplo.
«Se produce en las instantáneas una suspensión voluntaria, no solo del tiempo sino también del contexto; los lugares se encriptan y consienten ser devueltos a sus orígenes», advierte con motivo de la exposición Elena Merino.