Salguero transforma ‘La Gran’ en un museo de ciencias
La artista se apropia del carácter didáctico para generar imágenes y objetos que escapan de la norma

Laura Salguero.-J.M. LOSTAU
Quien visite durante estos días La Gran en la calle Claudio Moyano creerá por unos instantes que se ha adentrado en un Museo de Ciencias Naturales. Laura Salguero ha transformado la galería que dirige Pedro Gallego de Lerma en un espacio alejado de los estándares establecidos. Sin embargo, y pese a utilizar los recursos propios de un espacio museístico como cartelas descriptivas, paneles informativos o vinilos explicativos, su obra está regida por la poética de lo irracional frente a la lógica o la objetividad de un museo. A través de sus piezas, la artista leonesa propone una nueva forma de entender el arte tomando como punto de partida la emoción y la irracionalidad y, sobre todo, la capacidad de imaginar conduciendo al espectador hacia lugares insólitos
Ya desde el título: Exceptiología esta exposición que podrá visitarse hasta el 9 de diciembre plantea un recorrido por lo excepcional, lo raro o lo insólito sin dejar de lado ese elemento compositivo sufijado de estudio o de tratado.
De este modo, arte y ciencia se aúnan como también lo hacen lo natural y lo artificial o lo real y lo mágico, fundiéndose en hibridaciones que establecen una dicotomía entre lo racional y lo pasional. Y es que para Salguero, mientras la ciencia «investiga nuestro pensamiento racional:lo lógico, lo objetivo y lo absoluto», la labor del arte «debe ser tratar de descifrar el lado irracional del pensamiento creando obras que investiguen dentro de los emocional, lo subjetivo y lo relativo».
Para conseguirlo se sirve «de la emoción, el azar, la sorpresa, la búsqueda... un poco en la línea del pensamiento poético», dice.
Desde su taller/laboratorio y fruto de un arduo trabajo de investigación y experimentación, Salguero alumbra nuevos seres, algunos inclasificables, como aves bicéfalas, reptiles mutantes, insectos siameses o mamíferos polimorfos que logran despertar un sentimiento encontrado de atracción y repulsión. Pequeñas criaturas con mutaciones, deformaciones o extravagancias sorprendemente actractivas e inquietantes en las que se entremezclan lo mítico y lo salvaje con lo más surrealista logrando transformar La Gran en un pequeño-gran museo de ciencias naturales regido por la irracionalidad. Para reforzar esta idea, además de mostrar su propias obras, Exceptiología exhibe también algunas piezas cedidas por la colección del museo de Ciencias Naturales de Valladolid que también permitirá que algunas de las obras de Salguero se infiltren durante los próximos meses entre los singulares objetos de sus salas.
La exposición se compone de varias series en las que la creadora utiliza técnicas relacionadas con la metodología tradicional de documentación y clasificación de especies: papeles salados, cianotipias, acuarelas o dos pequeñas esculturas de bronce que muestran especímenes insólitos como un ratón bicéfalo o una iguana con seis patas. También se apropia de ese carácter didáctico de los espacios museísticos colgando en la habitación principal dos grandes láminas con catalogaciones de especies excepcionales realizadas con acuarela.
En otra de las habitaciones exhibe su proyecto ‘Teratodoncia’ una serie de curiosas prótesis dentales a medio camino entre piezas de joyería y elementos rituales recuperando la creencia de que «nuestra animalidad instintiva se oculta bajo la piel». De ahí, la presencia de unos exagerados dientes y colmillos «que reflejan nuestro lado más salvaje».