Diario de Valladolid

ENTREVISTA A ERNESTO ALTERIO - ACTOR

«En la danza, el pilar es el cuerpo en el espacio»

Compartiendo escenario con bailarines de la talla del Premio Nacional de Danza, Chevi Muraday, interpretará hoy en el Lava a uno de los siete expatriados de ‘En el desierto’, un espectáculo donde la palabra, el movimiento y la música se fusionan en una metáfora sobre la crítica situación de la cultura en la actualidad

-SERGIO ENRIQUEZ-NISTAL

-SERGIO ENRIQUEZ-NISTAL

Publicado por
Iria Torres

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Un espectáculo de danza contemporánea que aúna rasgos literarios de dos grandes obras universales como son El Quijote de Cervantes y La Metamorfosis de Kafka. Teatro y danza en un lugar incierto en el que conviven siete personajes que han sido expulsados de su lugar de origen. En el desierto es una obra de la compañía Losdedae dirigida por Chevi Muraday, que se alzó como mejor espectáculo de danza en los XIX Premios MAX de las Artes Escénicas, y que se presenta hoy en la Sala Concha Velasco del LAVA. La relación entre el movimiento y la palabra a través de la lucha por sobrevivir y encontrarse los unos con los otros. Y entre ellos, el quijotesco Ernesto Alterio (Argentina, 1970) en una actuación que fusiona con el baile y con un sólo de piano. La primera impulsión en el mundo de la danza para el actor argentino, que convertido en un insecto inspirado por Gregor Samsa, envuelve al público en un aire de resurgimiento con un final que deja lugar para la esperanza. Una premisa que proyecta una metáfora, en boca del propio Alterio, sobre el lugar en el que ha sido y está siendo relegada la cultura en nuestros días.

Pregunta .– El desgarro de siete expatriados que luchan por cruzar el desierto, ¿Cómo definiría esta aventura?

Respuesta .– Es un viaje fascinante de danza contemporánea en el que además confluyen varias disciplinas. Para su creación han intervenido coreógrafos, músicos, dramaturgos... La actuación de un gran elenco con música en directo. Son una serie de protagonistas inspirados en la literatura universal que han sido expulsados y ahora deben reorganizarse y reformularse en el propio desierto. Con un trasfondo esperanzador, que llega al punto donde descubrimos que cuando existe la posibilidad de encontrar a otra persona se crea la oportunidad de construir algo juntos.

P .– ¿Cómo se preparó el personaje para este espectáculo?

R .– Es verdad que la danza a la hora de componer los personajes es diferente a lo que se espera a hacer en el teatro, ya que es un terreno que tiene que ver con lo poético. Para mi personaje, en concreto, nos inspiramos sobre todo en ciertos aspectos del Quijote. Pero sobre todo en la investigación que tiene que ver con el altísimo grado de lucidez que hay en su delirio. Y también mezclado y conjugado con elementos poéticos del protagonista Gregor Samsa de la Metamorfosis. Lo que hemos construido es una especie de insecto alucinado con un caparazón, que es un piano con ruedas con el que a la vez que me muevo voy tocando. El personaje a través de la melodía trata de explicar y decir el porqué de su destierro.

P .– En el desierto baila, actúa y toca un instrumento, y todo al mismo tiempo. ¿Cómo surgió esta fusión?

R .– Por ejemplo, con la música he estado involucrado también desde pequeño y la he estudiado, y esto lo he podido aprovechar para la obra. La verdad es que estoy muy agradecido a Chevi, que es un materializador de sueños, y es el que ha propiciado el terreno para que se puedan conjugar estas disciplinas que me interesan y en las que me puedo desarrollar como interprete.

P .– ¿Cómo está siendo su experiencia en este mundo artístico?

R .– Ha sido mi primer paso en el mundo de la danza profesional. Siempre he estado interesado en el movimiento y desde que empecé a formarme como actor vi este arte como un complemento. Aunque, es verdad que desde joven he tenido formación en el baile.

P .– ¿De dónde nace esta iniciativa artística de danza contemporánea?

R .– Este proyecto surgió de un encuentro que tuve con Chevi y unas ganas de hacer algo juntos. Yo le expliqué unas ideas que tenía y sintonizaron con el espectáculo que él quería crear. Fue un proceso muy largo, como de un año de trabajo muy intenso, antes de que saliera a la luz. Todo comenzó con encuentros individuales, después dúos y tríos, hasta armar toda la pieza con los siete intérpretes.

P .– Y en 2016 recibís el premio MAX de las Artes Escénicas en la categoría de mejor espectáculo de danza, ¿qué supuso para usted?

R .– Recibir este reconocimiento me da una satisfacción especial. Me he involucrado en esta obra con el espíritu de un explorador muy respetuoso, intrépido y juguetón. La pauta que me decía que siguiera es que me daba mucho placer físico. Era un terreno desconocido y al final he visto que la apuesta ha tenido este premio.

P .– ¿Teatro o danza?

R .– La danza me ha aportado una magia diferente a la del teatro y a la del cine. Me ha dado la posibilidad de explorar y adentrarme en un nuevo terreno. Un lugar donde la palabra se transciende en el cuerpo, es el sitio de las sensaciones físicas. Para mí es una complemento de desarrollo muy diferente que abre un campo expresivo mío. Si en el teatro el pilar es la palabra, en la danza es el cuerpo y el movimiento en el espacio. La posibilidad de desarrollo personal es muy importante. Además, me ha permitido trabajar con grandes bailarines, un lujo absoluto el poder compartir esta experiencia con ellos. He aprendido y sigo aprendiendo mucho de estos grandes compañeros e intérpretes. Además, son muy generosos y esto nos permite aprender a la vez que creamos algo juntos.

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