Diario de Valladolid

programa ‘MIRADAS’ GARCÍA CIRAC REAFIRMA SU APUESTA POR LOS PROYECTOS SOCIOEDUCATIVOS

La OSCYL proclama el poder "integrador" de la música

En la pasada temporada, con 439 actividades, 900 personas se beneficiaron de sus proyectos sociales

María Josefa García Cirac, en el CCMD, rodeada de los protagonistas de los proyectos educativos e integradores impulsados por la OSCyL.-J. M. LOSTAU

María Josefa García Cirac, en el CCMD, rodeada de los protagonistas de los proyectos educativos e integradores impulsados por la OSCyL.-J. M. LOSTAU

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

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La Orquesta Sinfónica de Castilla y León salió ayer a escena para reivindicar el poder «integrador» de la música y, de paso, presumir con los resultados de unos proyectos educativos y solidarios excepcionales. En unos tiempos en los que la crisis ha zarandeado –en ocasiones, hasta comprometer su supervivencia– a formaciones como las sinfónicas de Sevilla, Baleares o Extremadura, la OSCyL no sólo ha mantenido el pulso artístico, sino que ha sido capaz de consolidar las iniciativas impulsadas desde el área socioeducativa, reunidas bajo el lema de ‘Miradas’.

«Fuimos pioneros y seguimos apostando por estos programas», subrayó ayer la consejera de Cultura, María Josefa García Cirac, en la Sala de Cámara del Centro Cultural ‘Miguel Delibes’. Estaba rodeada por decenas de protagonistas de estas propuestas: como los alumnos del CEIP Allue Morer, del CEIP Cristóbal Colón y del IES Arca Real que, guiados por músicos de la OSCyL, forman parte de la Orquesta In Crescendo; como los usuarios del centro de atención de Aspace para personas afectadas por parálisis cerebral, los primeros que vieron fuera del CCMD los efectos balsámicos de la música.

«Contar con los músicos de la OSCyL es una fiesta. Se convierten todos en directores de orquesta y hasta los más tímidos, los que no hablan, tararean», apuntó Belén Mulero, técnico de Aspace. José Luis Aller, presidente de la Asociación Camino que atiende a personas con daño cerebral adquirido, también celebró la apuesta educativa de la OSCyL. «Estimulan áreas cerebrales responsables de las emociones, de la creatividad», subrayó antes de describir el efecto que tiene la música en la gente de Camino: «Siempre salen más contentos, menos apáticos, más sociables».

«La música es un lenguaje universal, una herramienta de inclusión», defendió Clara Engel, musicoterapeuta que trabaja en los citados centros educativos de Infantil y Primaria de Valladolid ‘formando’ a cerca de 300 cantantes. Del recelo inicial, de la apatía primera, los muchachos pasan al compromiso, a la entrega. «Salen riendo, abrazándose», resumió la joven.

Quien piense que los beneficios de la música, de la cultura, no son más que intangibles formulados a humo de pajas, debería escuchar a Carlos de la Fuente y a Badr Kasbaji –«alumnos legendarios de In Crecendo», como les presentó Silvia Carretero, responsable del área socioeducativa de la OSCyL–. «Desde que vinieron Jordi (Gimeno, director artístico de la Orquesta Sinfónica) y Benjamin (Payen, violinista y director artístico de In Crescendo) la música lo ha supuesto todo; nos han permitido compartirla en muchas ciudades», explicó Kasbaji, que reconoció sentirse más relajado y centrado gracias a la escucha de clásica. En similares términos se expresó De la Fuente, que aseguró haberse convertido en mejor estudiante gracias a ella.

García Cirac cerró su intervención recordando que en la pasada temporada se realizaron 439 actividades que implicaron a cerca de 900 personas, entre conciertos para bebés, ensayos abiertos o talleres interactivos. «La música une, cohesiona y consigue que personas de toda condición disfruten de nuevas vivencias», celebró.

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