TEATRO ‘il trovatore’, el 1, 3 y 5 de febrero, CON LA OSCYL Y EL CORO DEL CALDERÓN
El Calderón levanta un verdi de pasiones cainitas
Los vallisoletanos Carlos Nuevo y Paula Mendoza participan en el espectáculo de Tambascio y Díaz

De pie, y de izquierda a derecha: Lars Jorge, María Luisa Corbacho, Ana Redondo, Sergio Domínguez, Stefano Lacolla, Jesús Ruiz y Roman Ialcic; sentados: Jordi Gimeno, José María Viteri, Oliver Díaz, Gustavo Tambascio, Carmen Solís y Paula Mendoza.-PABLO REQUEJO
El Teatro Calderón presentará la próxima semana su última producción, una versión de Il trovatore que cuenta con la dirección escénica de Gustavo Tambascio y musical de Oliver Díaz.
Tambascio, que ya hace un lustro llevó a escena este drama lírico en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Salvatore Cammarano, dirigiendo a parte del elenco que actuará en el Coliseo –Carmen Solís y María Luis Corbacho, que repiten como Leonora y Azucena–, reconoció ayer su «pasión» por este melodrama. «Siempre ha dado vueltas en mi cabeza. Es una obra que nace, se desarrolla y llega al público a través de la música», afirmó para destacar después la fidelidad de su montaje a los «cánones descritos por Verdi», manteniendo la esencia de una «obra nocturna, romántica, que transcurre entre jardines y campamentos gitanos».
A su juicio, las «pasiones están siempre fijas». «Empujan a ir más allá de lo que todos quieren. Siempre me interesó esta historia de odios entre hermanos que desconocen que lo son», detalló Tambascio, que celebró el trabajo realizado por el vallisoletano Carlos Nuevo (Rayuela), autor de un ‘corto’ que permitirá ubicarse a los espectadores en un tiempo de guerra civil.
Oliver Díaz, por su parte, recordó que Il trovatore se enmarca dentro de la llamada «trilogía popular» de Verdi, junto a La traviata –«la crítica social», dijo– y Rigoletto –«la modernidad»–. «Il trovatore es un drama histórico. Esa es la tinta con la que pinta la partitura, que es arcaizante, llena de arpegios», apuntó el director musical, para quien la obra exige a los cantantes dar lo mejor de sí. «Se quedan solos ante el peligro. Esta es una obra de cantantes».
El elenco, además de las citadas, lo completan el barítono Manuel Lanza en el papel del Conde de Luna, el tenor Stefano la Colla como Manrico, el bajo Roman Ialcic en la piel de Ferrando, la soprano vallisoletana Paula Mendoza como Inés, y el tenor Lars Jorge como Ruiz. Lanza definió como «producción bellísima» el montaje. «Es simple pese a la complicada relación de los personajes y a la riqueza y complejidad musical», aplaudió.
Todos ellos estarán arropados por la Orquesta Sinfónica de Castilla y León y por el Coro de Amigos del Teatro Calderón, cuyo director, Sergio Domínguez, destacó el papel de los coralistas. «La profundidad psicológica de la partitura se ve reforzada por el coro, buscando siempre colores oscuros y tenebristas».