Diario de Valladolid

POESÍA - ‘EL FERRETERO Y LA NIEBLA’

José Noriega rescata con sus versos a ‘Geache’

El artista, poeta y editor une su pulso vital al del olvidado caricaturista, recuperando con El Gato Gris algunas de sus láminas inéditas.

José Noriega posa junto a un ejemplar del poemario, ilustrado con láminas de ‘Geache’.-PHOTOGENIC

José Noriega posa junto a un ejemplar del poemario, ilustrado con láminas de ‘Geache’.-PHOTOGENIC

Publicado por
Julio Tovar
Valladolid

Creado:

Actualizado:

Separados en el tiempo; hermanados en su manera de entender un oficio desde el cuidado por el detalle y la pasión. Dos espíritus que se encuentran en una obra nacida, quizá, como el grito desesperado de quien se ve desnortado sin un quehacer, para convertirse en un delicado y bello fruto vindicativo. Editor, artista y poeta, José Noriega presentó ayer en el Laboratorio de las Artes de Valladolid El ferretero y la niebla, la última criatura alumbrada por El Gato Gris, su reconocido sello editorial.

Une su voz Noriega a la de un artista olvidado como Gregorio Hortelano, ferretero, ilustrador y caricaturista en El Norte de Castilla en el Valladolid de los años veinte, muerto un año después del estallido de la Guerra Civil. De Noriega son los versos; de Geache, las ilustraciones que iluminan El ferretero y la niebla, realizadas en 1933 e inéditas hasta la fecha.

Dibujos que forman ya parte del catálogo de una editorial que presume en la Biblioteca Nacional de sus ediciones de los versos de Francisco Pino, José Jiménez Lozano, Miquel Martí i Pol, Joan Brossa, José Ángel Valente y del mismo José Noriega.

«Posiblemente, este libro no sea otra cosa que dos poemas metidos en un solo estuche, dos riachuelos discurriendo por un mismo valle camino de ninguna parte; dos retratos extraños que la casualidad ha metido en un mismo cajón», sostiene el responsable de la publicación –contenida en una bella caja de madera, sellada con tapas imantadas–, autor de poemarios y relatos como Betún en la mirada (2013) y El dibujante de zapatos (2009), una obra ésta que resulta decisiva en la aparición de El ferretero y la niebla.

El origen

«En el otoño de 2013, 20 años después de fundar el Gato Gris, cerré la colección Manuscritos de Poesía que tantas alegrías y desvelos me había dado. No fue una decisión fácil de tomar», recuerda Noriega, que comenzó «a levantar una especie de mapa o inventario hecho con notas desordenadas». Fue entonces cuando un amigo, conocedor de aquel Dibujante de zapatos realizado a partir de la obra de un dibujante berlinés de los años sesenta sin identificar, puso ante sus ojos cincuenta láminas pintadas a témpera y acuarela que tenía en su poder.

Paños de cocina, clavos de forja, orinales, cazuelas perfiladas con precisión y coloreadas con inusitado esmero se sucedían ante su mirada. Todas las láminas con una firma difícil de descifrar, más allá de la fecha. «Algunos objetos estaban tan solo dibujados débilmente y sin colorear, el sacabocados de ruleta no llegó a pintarse… Poco a poco fui escribiendo mis nieblas en paralelo junto a las láminas de ferretería», recuerda Noriega, que llegó a la conclusión de que Geache, enfermo, quizá no hizo otra cosa que un inventario vital con aquellas láminas, como él mismo pretendía hacer con sus versos.

«En los años treinta, era impensable que una ferretería de provincias pudiera editar un catálogo en color, y con qué función se haría: aún no se echaban al buzón estos semanales folletos», reflexiona el editor, extrañado además de que Geache encolara los originales sobre cartulinas que acabó enhebrando con argollas, como cualquiera haría con «un álbum con las fotos de familia».

Fue Paz Altés, responsable de publicaciones del Ayuntamiento e hija del que fuera director de ElNorte de Castilla Fernando Altés, quien desveló cerrada la edición el enigma que se escondía tras la firma, culminando el acto de recuperación. «Tenemos que cerrar, mujer, es ya la hora, / ayúdame a bajar esta persiana. / ... Juntos piso y chatarra, / una sola cosa la argolla y el candado; / parejos resplandor y luto», escribe el poeta como despedida... hasta que queme la siguiente vida de El Gato Gris.

tracking