49 FERIA DEL LIBRO de valladolid. HOMENAJE
Chirbes, mucho más que el «autor de la crisis»
Su albacea Juan Manuel Ruiz Casado no descarta publicar unas memorias que dejó escritas

Ruiz Casado, Aramburu y Luisgé Martín, ayer-C. ARRANZ /F. L.
Es necesario el paso del tiempo para comprobar en toda su extensión la importancia de la obra de Rafael Chirbes. Los participantes en el homenaje al escritor valenciano dentro de la programación de la 49 Feria del Libro han coincidido en señalar que la valoración del autor de Crematorio no puede limitarse con una lectura política ni con la etiqueta de «novelista de la crisis».
Su albacea literario Juan Manuel Ruiz Casado, los escritores Fernando Aramburu y Luisgé Martín y el poeta Carlos Aganzo se mostraron de acuerdo en que el reconocimiento le llegó demasiado tarde y la muerte demasiado pronto, en su mejor momento creativo.
También hubo unanimidad en que Rafael Chirbes no era demasiado propenso al halago. «Tenía una especie de reserva ante el éxito. Creía que le quitaba punta crítica», explicó Aramburu. Su albacea literario recordó que en un prólogo dejó escrito que hay novelas que están esperando su oportunidad, «creo que quería eso para su obra».
Aganzo recordó su presencia en la cita literaria vallisoletana hace dos años, cuando la serie televisiva Crematorio «le había devuelto a la actualidad». «Nos daba la sensación de que era un autor escondido, y que era algo deliberado. Se sentía incómodo hablando de cosas suyas, le parecía un ejercicio de narcisismo», comentó.
«Tuvo la mala suerte de morir justo en el momento en que coincidía su época de creatividad más plena con el éxito internacional. En Alemania hacía tiempo que era una estrella», señaló Luisgé Martín sobre el autor fallecido en 2015. Aramburu, residente en Alemania, ha confirmado el éxito de lectores de Chirbes allí cuando en España «se le negaba el pan y la sal», con el argumento de que «daba una imagen negativa de su país».
El tiempo, han augurado los participantes en el homenaje en un encuentro previo con los periodistas, permitirá ver que su obra es algo más que la novela de la crisis. Fue un escritor «profundamente moral», «que se enfrenta a su propia conciencia», «que habla del hombre y sus contradicciones», «que hace una radiografía de su tiempo», pero que trasciende a la época en que vivió. En todo caso, han concluido, no se puede hacer únicamente una lectura política de su obra.
El albacea literario apuntó la posibilidad de publicar unas memorias que dejó escritas, unos cuadernos que fue transcribiendo en una criba inicial, con «apuntes y comentarios», «un material difícil» que él tendrá que decidir si salen o no finalmente a la luz, tal como expresó el autor en sus voluntades. En otros casos, ha matizado, como en la novela Las fronteras de África, no quiso que se editase.