Diario de Valladolid

LAVA

Redondo defiende el polémico concierto de ‘Def con dos’

La concejala dice que suspenderlo «sería censura previa al no haber aún sentencia condenatoria»

César Strawberry tras declarar ante el juez  el pasado mes de junio.-Chema Barroso

César Strawberry tras declarar ante el juez el pasado mes de junio.-Chema Barroso

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Ana de la Fuente

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El anuncio del concierto del grupo ‘Def Con Dos’ programado para el próximo 27 de febrero en el Laboratorio de las Artes (LAVA)llega precedido de la polémica. Cuando aún no se ha apagado el tsunami de críticas contra la actuación de los Titiriteros hace unas semanas en Madrid, ahora es el líder de ‘Def Con Dos’, César Augusto Montaña, conocido como César Strawberry, el que está en el ojo del huracán acusado de enaltecer el terrorismo por una serie de tuits que publicó entre 2013 y 2014 y por los que el fiscal de la Audiencia Nacional, Carlos Bautista, pide casi dos años de cárcel.

El presidente de la Asociación de Vecinos de La Rubia, Carlos Vallelado, manifestaba ayer a este periódico la «indignación» y las «numerosas quejas» que desde hace unos días están recibiendo por parte de los vecinos ante la actuación de este grupo en el LAVA, ubicado en este barrio. «No queremos que el nombre de nuestro barrio se vincule con este tipo de conciertos», señalaba. «Muchos vecinos nos han dicho que, por decencia y por ética, no pueden programarse este tipo de conciertos en un espacio público y tienen miedo de que puedan originarse incidentes, por lo que estamos planteando la posibilidad de denunciar al Ayuntamiento».

La concejala de Cultura, Ana Redondo, por su parte, reconocía ayer la gravedad de los tuits colgados en la red. «Son totalmente censurables», decía. Pero también quería lanzar un mensaje de tranquilidad sobre el concierto del día 27 alegando que habían sido «comentarios personales» del líder de un grupo avalado por una trayectoria de más de 25 años «en los que nunca han hecho apología del terrorismo en sus conciertos».

Este concierto no ha sido programado directamente por el Ayuntamiento, sino que la contratación se ha hecho a través de un promotor. «El LAVAlo que ha hecho ha sido ceder una de sus salas para un concierto a una banda legendaria que ha tocado en todas las plazas y de todos los colores por lo que debemos ceñirnos a la legalidad».

«Strawberry está siendo investigado actualmente y aún no hay sentencia firme. Lo que no podemos hacer es fiscalizar con carácter preventivo un concierto porque un vocalista esté siendo investigado por unos tuits personales que no tienen nada que ver con su actividad artística. No podemos jugar con la presunción de inocencia. Si estuviera condenado todo cambiaría y probablemente tendríamos que suspender el concierto pero, por ahora, no hay sentencia condenatoria. La democracia es libertad, por supuesto, pero con los límites que establece el código penal», apostilló.

No obstante, anunció que había puesto en conocimiento esta situación a la Junta de Gobierno, a la Policía Local y a la Subdelegación del Gobierno «para garantizar que este concierto se desarrolle conforme a la legalidad».

Los hechos se remontan a los años 2013 y 2014 cuando el líder del grupo colgó ocho polémicos tuits en su cuenta . Pese a que el caso fue archivado primero por el juez José de la Mata, ahora el fiscal de la Audiencia Nacional, Carlos Bautista, ha revocado el auto dictando apertura del juicio oral para César Strawberry para quien pide veinte meses de prisión, ocho años de inhabilitación y dos de libertad vigilada por enaltecimiento del terrorismo y por considerar que humillaba a las víctimas. Algunos de los comentarios considerados delito por el fiscal son:«El fascismo sin complejos de Esperanza Aguirre me hace añorar hasta a los Grapo»; «Cuántos deberían seguir el vuelo de Carrero Blanco» o«A Ortega Lara habría que secuestrarle ahora».

Este periódico intentó ponerse en contacto ayer con Strawberry sin éxito. No obstante, en una reciente entrevista concedida a ELMUNDO, decía «sentirse utilizado por el poder político como un chivo expiatorio». Asimismo, señalaba que durante sus 25 años de profesión «siempre he luchado por la libertad de pensamiento enfrentándome a un sistema que pretende que todo sea analizado desde el pensamiento único. Un Estado que se entienda democrático debería aceptar la crítica sociopolítica por ácida o incómoda que ésta sea».

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