Diario de Valladolid
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Publicado por
JOSÉ LUIS ALONSO PONGA
Valladolid

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El Bierzo es una comarca vitivinícola histórica; desde la época de los romanos las viñas han puesto las notas verdes en la primavera y el verano en los altozanos y cuestas del Bierzo Alto y Bajo, y pintado de un variado colorido de ocres, burdeos, y marrones, los otoños que hacen de esta comarca uno de los lugares privilegiados para el turismo paisajístico. Las bodegas se abren en la planta baja de las casas, formando un espacio típico y característico de la arquitectura popular. Sólo en contadas ocasiones encontramos alguna cueva excavada, aunque hasta el s. XVIII fueron más abundantes.

El mosto se obtenía, y se sigue obteniendo, en las bodegas unifamiliares, en las casas, pisando y estrujando las uvas en pequeñas prensas de jaula. Pero también hubo lagares que pertenecían a varias familias, todas ellas descendientes de un tronco común, que habían heredado partijas en las hijuelas, las cuales se habían fragmentado en cada generación, hasta llegar a ser casi testimoniales cuando hacía trabajo de campo en los años ochenta. En la bodega, los bercianos hacían gala de su hospitalidad con el visitante y aun con el simple viajero; era difícil resistirse a las invitaciones a probar el vino, fuese a la hora del día que fuese, porque el mundo rural que conocí en aquellos años era amable hasta el exceso.

La gran extensión del viñedo propició en el pasado la convocatoria de las familias extensas y los vecinos para ayudar en las vendimias, en un sistema de reciprocidad que funcionaba más allá de los límites del núcleo rural. El trabajo comunitario y rotativo propició, mediante la ayuda mutua, el refuerzo de las relaciones familiares, porque venían todos los que podían, entre ellos, los de los pueblos de alrededor.

También de vecindad y de amistad entre cabezas de familia, a veces de lugares alejados entre sí, que funcionaban y servían a lo largo de todo el año y aseguraba una fuerza de trabajo cuando era necesario. Además, los labradores más pudientes contrataban cuadrillas que se repetían un año tras otro. Con frecuencia, eran grupos de ancareses los mismos que bajaban al Bierzo también a la siega en los meses de julio y agosto.

En cada uno de los “vallaus” - espacio entre dos linios- se colocaba un grupo de cinco o seis vendimiadores y vendimiadoras que cortaban y llenaban cestas de tiras de castaño o de mimbre y que un mozo se encargaba de sacar al carro. Los vendimiadores solían ser mujeres o rapaces, pero los descargadores eran hombres acostumbrados a un trabajo duro. Y es que, es bien sabido que hay gente que vale para vendimiar y otros para pujar los cestos. Los racimos se echaban en el carro, en un contenedor denominado cestón, un gran recipiente de tiras de castaño en el que se colocaba una tela impermeabilizada por el método del encerado. Así, no se perdía ni una gota de mosto, a pesar de traqueteo del vehículo por los estrechos y bacheados caminos. Queda como recuerdo alguna canción que menciona este trabajo, como la que dice: “vendimia, vendimiadora/ que ya se oye en el camino/ al carro y al carretero/ cantando con mucho brío”. Hace alusión al carro chillón, al de ruedas macizas que giraban con el eje, que se utilizó en la comarca hasta mediados del siglo pasado.

Las vendimias familiares se vivían como una fiesta, a pesar del duro trabajo, del frío y de la humedad que con frecuencia tenían que soportar los vendimiadores. Sin embargo, todo se superaba por el ambiente alegre que imperaba en la cuadrilla y porque al final se convertía en una fiesta gastronómica, lúdica y musical, donde las pandereteras del pueblo hacían gala de su saber tocar y cantar.

Sobre esta cultura tradicional se han diseñado las actuales fiestas de la vendimia, recuperando el espíritu, no conservando fosilizadas tradiciones que ahora serían difíciles de mantener y comprender. Son eventos festivos que, sin abandonar ciertos rasgos tradicionales, se han diseñado con otras perspectivas más realistas y adecuadas a la actualidad. En la Denominación de Origen Bierzo se han desarrollado varias fiestas con trasfondo de vendimias y vinos. La más antigua es la organizada por la Cooperativa de Cacabelos, momentáneamente interrumpida. Se organizaba a finales de agosto o comienzos de septiembre. Tenía por misión la exaltacion del producto de la tierra de Cacabelos. En unas fechas ligeramente anteriores al ajetreo de las vendimias, para no interferir en las faenas de las viñas. El lugar elegido fue la explanada de la Cooperativa. Allí se organizaban juegos en los que participaban los niños de la localidad y los forasteros que quisiesen apuntarse, porque era un evento fundamentalmente comarcal. Hizo furor también la degustación del fervudo con roscón que se ofrecía terciada la media noche. El fervudo es una bebida típica de El Bierzo que se hace con vino caliente endulzado con azúcar o miel. Se utilizaba para entrar en calor y se consumía en las fiestas comunales. Hay una variedad que se usa también como medicina, porque al hervir el líquido con la miel o azúcar se le añade unto (manteca de cerdo) y orégano. Es mano de santo contra los catarros y resfriados. En algunos pueblos lo consumían antes de empezar el trabajo de la vendimia como preventivo. Durante años hubo un concurso de carros engalanados. El concurso de pisada de la uva fue la estrella y centro del festejo. Durante dos minutos y por parejas, los pisadores competían por ser los que más mosto podían exprimir de los racimos echados en los pozales de pisado. Otro concurso de gran atractivo era el premio que se otorgaba a los racimos más grandes y sanos. La fiesta, que casi llegó a alcanzar la cuarenta edición lo que la convertía en una de las más antiguas de Castilla y León, dejó de celebrarse hace tres años, aunque parece ser que hay gente empeñada en su recuperación. Cacabelos mantiene otra fiesta relacionada con la enología: la Feria del Vino, organizada por el Ayuntamiento y en la que participan las bodegas de la Denominación de Origen Bierzo que lo deseen. En la pasada edición de este año, han participado 14 bodegas con gran éxito de ventas y numerosa asistencia de público. La Feria ofrece durante tres días lo mejor de los frutos del Bierzo porque se ha convertido en un referente de la viticultura y enocultura del noroeste peninsular. Se acompaña de una Fiesta Gastronómica en la que los productos del Bierzo brillan con luz propia. Los comensales pudieron degustar largas raciones de empanada, cordero y tarta de manzana, con abundancia de vinos y licores autóctonos.

Villafranca del Bierzo ha contado, el pasado fin de semana, con una Fiesta de la Vendimia, organizada por la cooperativa cultural denominada Evento Sarmiento. Ha originado un nuevo producto de enoturismo que combina lo tradicional con lo actual, el paisaje del viñedo tradicional con las actuaciones musicales más actuales. Es un compendio de veladas de música a la luz de las velas y copas por Villafranca del Bierzo, en La Casa del Torreón. El sábado a las 13:30 horas, se hace una visita a Castro Bérgidum, como subida a lo que en el Bierzo se considera la cuna cultural de la comarca, para después almorzar al aire libre en la viña de los Pinos. Es un maridaje de música y vino, un evento, “un fin de semana cultural rodeados de viñedos que funcionan como símbolo de unión entre todos”, según sus organizadores.

Prada a Tope celebra en El Palacio de Canedo la fiesta del Vino Nuevo de Maceración el segundo sábado de noviembre, este año el 9 de ese mes y hará el número 16. Con la fiesta pretende dar a conocer y hacer partícipe a los visitantes de las cualidades del nuevo vino. Lo hace en un contexto gastronómico tradicional berciano: el magosto. Los asistentes pueden catar el vino y degustar las castañas de El Bierzo asadas a la lumbre como en los magostos tradicionales que se celebraban durante el mes de noviembre.

Las castañas se acompañan de pan con chorizo y patatas asadas. Otros de los manjares tradicionales base de la alimentación cotidiana que la gastronomía moderna ha potenciado porque es imposible crear unos sabores más simples pero a la vez más contundentes y rotundos que éstos. En el mismo Palacio de Caneo podemos asistir a otra fiesta relacionada con el fruto de la vid. Es la denominada Encendido del Palacio que tiene lugar el primer fin de semana de diciembre. En ella, el motivo central es el encendido de un árbol de navidad fabricado con botellas del espumoso Xamprada. El acto sirve como exaltación de este magnífico espumoso que lleva el nombre del Bierzo por todo el mundo. Este original árbol se convierte en una de las atracciones de la navidad berciana, siendo cientos de visitantes los que se acercan al Palacio para verlo y fotografiarlo.

La Denominación de Origen Bierzo es una de las riquezas enológicas y enoturísticas de más renombre en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. La primera en la Provincia de León.

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