«Los perros ya tenían las orejas cortadas cuando los compré»

El acusado de maltrato animal niega en su declaración ante el Juzgado de lo Penal de Soria que practicara él mismo la operación a los dos animales

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MILAGROS HERVADA / SORIA
Valladolid

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El juicio por delito continuado de maltrato animal celebrado ayer en el Juzgado de lo Penal de Soria quedó visto para sentencia con la petición por parte de la Fiscalía de un año de cárcel para el acusado J.M.L., propietario de una perrera en el término municipal de Almazán, Soria, para el que la defensa solicita la libre absolución. «Los compré así, con mes y unos días y ya venían con las orejas cortadas», declaró ante la jueza de lo Penal el encausado, quien matizó que los adquirió en la Feria de Almazán, «sin factura ni recibo». Aseguró desconocer «de quién eran los perros», ni a quién se los compró.

El fiscal elevó a definitivas sus calificaciones en las que señala que el acusado contaba en enero del año pasado, cuando se practicó la inspección rutinaria por parte de la Guardia Civil, dentro de la operación Podencos, con 35 perros, de los que cinco tenían las orejas cortadas y en dos de los casos J.M.L. no pudo justificar que se hubiera practicado la operación por parte de un veterinario. El encausado insistió en que ya los adquirió así, negando que fuera él mismo quien hubiera efectuado el corte a los perros.

En el juicio estuvieron presentes integrantes de la Asociación de Rehalas Regionales Especiales, quienes sostienen que esta práctica es habitual y que no debe ser considerada como delito.

Los agentes de la Guardia Civil que interpusieron la denuncia declararon que la perrera del acusado presentaba todas las condiciones higiénicas y de salubridad adecuadas, con perros «bien alimentados y cuidados», y que la única incidencia fue la de los dos perros con las orejas cortadas sin justificar. «No quería decirnos por qué», señaló uno de los guardias civiles, mientras otro reconoció que la perrera «cumple con la normativa de bienestar animal con creces».

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Por su parte, el veterinario titular del encausado afirmó que el corte de orejas no suponía «ningún perjuicio para los animales, no tienen problemas psicológicos, están completamente igual que otros perros», y aseguró que esta práctica es «habitual desde la antigüedad para evitar patologías» en los animales, ya que los perros que participan en la práctica de la caza sufren enganchones o rasguños con la vegetación que les pueden ocasionar infecciones, además de tumores en las orejas.