Empujón a los convenios colectivos, con la firma del 56% de los previstos
Los sindicatos reconocen que «en números es de los mejores años», pero denuncian que la subida del 1,62% es «insuficiente» para recuperar derechos e incumple el pacto con la patronal

Temprano, Aparicio y Andrés, en julio en la firma de la Trasposición del Acuerdo de Negociación a Castilla y León.-ICAL
Corren buenos tiempos para la negociación colectiva, o eso al menos se desprende de un mero análisis numérico de los datos de convenios publicados a 30 de noviembre de este año. La sensación es bien distinta si se escruta el contenido de cada uno de ellos. «Agilidad, sí; calidad, no», coinciden en valorar los dos sindicatos mayoritarios en la Comunidad: CCOO y UGT.
Prueba de la celeridad con que patronal y sindicatos han negociado en 2018 es que más del 56,5% de los 338 convenios colectivos sectoriales o de empresas que figuraban en el calendario de negociación de este año ya se han pactado a escasos días para que finalice el año. En total se ha asistido a la firma de 191 convenios en sus dos vertientes que ‘cobijan’ a aproximadamente 125.000 trabajadores.
Quedarían, por tanto, pendientes de llegar a un acuerdo 147 convenios en la Comunidad, si bien hay algunos, como el de la ayuda a domicilio en Castilla y León, el transporte de viajeros por carretera de Valladolid y el del metal de Segovia que han sido acordados, aunque todavía no han sido publicados.
Todas estas cifras evidencian, a ojos de los sindicatos, que «2018 está siendo un año estupendo en números». «Es uno de los mejores de la serie histórica», afirma el secretario de Política Sindical, Industrial y Empleo, Raúl Santa Eufemia. «Está siendo muy ágil», apostilla el secretario de Estudios y Asesoramiento Jurídico-Sindical de CCOO, Fernando Fraile.
Mayor agilidad han protagonizado las negociaciones entre la parte social y la patronal. En total, la Comunidad ha vivido la firma de 75 convenios sectoriales que amparan a prácticamente 114.000 trabajadores castellanos y leoneses.
Eso significa que en lo que va de año se ha estampado la firma en el 66,4% de los convenios previstos desde el arranque del año. En cambio, a lo largo de todo 2017, sólo se logró firmar el 46,6% de los planteados, y un año antes, ni siquiera se superó el 44%, según la información que maneja UGT.
Fraile apunta que este mayor ritmo se debe a que «la negociación se ha comenzado antes en esta ocasión».
Llama la atención el caso de Palencia. Según los datos que manejan ambos sindicatos, la provincia concluye el año con el 100% de los convenios del sector firmados. Destaca también la situación de León. Aunque todavía están pendientes nueve convenios, lo cierto es que durante el año se han suscrito 13; el mayor número de toda la Comunidad.
A esto hay que sumar que en 2018 por primera vez cuatro sectores, que aglutinan en su conjunto a 581 trabajadores, han conseguido tener su propio convenio. Es el caso de las pompas fúnebres en León, así como las clínicas dentales y patatas fritas de Soria, o las consultas de odontolología y estomatología de Zamora. UGT añade uno más: el del comercio de piel y textil que, pese a haberse firmado en 2017, no se publicó hasta este año.
Aunque los datos aportados por CCOO y UGT difieren en algún dígito, la filosofía es la misma. La negociación de los convenios colectivos entre trabajadores y empresas discurre «más lenta». Se han firmado en once meses 109 convenios, de los 225 inicialmente previstos, que afectan a 10.500 empleados. Equivaldría al 51,6%, según la información facilitada por CCOO.
«POBRES» EN CONDICIONES
Sin embargo, la satisfacción mostrada por los sindicatos al hablar de cifras se desvanece cuando profundizan en las condiciones sociales y económicas que recogen en su mayoría los convenios firmados. Santa Eufemia los tilda de «muy pobres». «No está habiendo ninguna novedad, más allá de casi un corta y pega de artículos de años anteriores», sostiene. Fraile los califica de «insatisfactorios».
Y es que, según exponen, tanto la patronal como las empresas se muestran «reacias a llegar a acuerdos que permitan a los trabajadores recuperar esos derechos», perdidos entre los expedientes regulación de empleo, la precarización... que ha caracterizado el mercado laboral desde que la crisis económica llegara para desarmar la economía. Tampoco son muy proclives, según denuncian, a incluir cláusulas que den respuesta a las necesidades de los trabajadores, tales como conciliación, igualdad, salud laboral, contratación de indefinidos.
Uno de los paganos de la negociación son los salarios. Según los datos que obran en poder del Ministerio de Trabajo, la subida salarial media pactada en la Comunidad se queda en el 1,62% –sólo Ávila se situaría por encima de la media autonómica, con un 2,61% de subida salarial–. A pesar de que reconocen que se ha producido este año una subida salarial, sí sostienen que «es insuficiente para recuperar los salarios devaluados».
Y es que este porcentaje regional no solo es siete décimas inferior al anotado en la media de España, sino que está muy por debajo del 3% que Cecale, UGT y CCOO pactaron en julio en la Trasposición a Castilla y León del IV Acuerdo por el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC) 2018-2020, para tratar de reducir con España el diferencial existente y compensar la mayor pérdida de poder adquisitivo en los años de crisis en la Comunidad.
«La patronal debe ser responsable con lo que firma», asegura Fraile, quien, en cualquier caso, explica que «muchos de los convenios se firmaron antes de que en julio se aprobara en Castilla y León la transposición».
Por eso, avanza que desde el 1 de enero saldrán a la «ofensiva» en la negociación colectiva», con movilizaciones si fueran necesarias, para que no exista ningún salario por debajo de los 14.000 euros en Castilla y León. «En un momento de recuperación económica, las empresas tienen que abrir la mano al incremento salarial».
Para Santa Eufemia, la razón de que los salarios no se hayan incrementado en paralelo a la recuperación de las cuentas de las empresas es la «falta de cultura y de educación de la patronal», pero también la «falta de respaldo» de los trabajadores cuando los sindicatos les plantean reivindicaciones duras. «No nos achicamos a radicalizarnos, pero hay que encontrar músculo» entre los empleados, lamenta, quien añade: «Nos piden movilizarnos, pero dicen ¡hazlo tú!, que para eso nos representas».
El presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Castilla y León, Santiago Aparicio, respondía hace unos días que «no se les pone una pistola en el pecho» para que firmen los convenios en la negociación colectiva. Incidía así en que las negociaciones se producen de forma «bilateral» entre los empresarios y los sindicatos en mesas en las que se pueden poner de acuerdo o no, informa Ical. A eso Fraile responde que la normativa actual «está del lado de la patronal y las empresas», por lo que exige que se «restituya el equilibrio» negociador entre las partes.
SIN CONVENIO COLECTIVO
Sean buenas o malas las condiciones que se pactan, estos trabajadores, al menos, tienen un convenio colectivo del que echar mano. No se conoce a ciencia cierta el número de empresas en la Comunidad que están fuera del ‘paraguas’ de un convenio sectorial o de empresa, si bien UGT estima que aproximadamente el 10% de los trabajadores de Castilla y León no están protegidos con ningún tipo de convenio. Fraile pone nombres: el sector de la tintorería de Ávila, los cines (excepto en Zamora, Burgos y Salamanca), las pompas fúnebres de Palencia y Ávila.