PREMIOS LA POSADA 2018 / PABLO R. LAGO
«El compromiso y sacrificio vital de los premiados es un plan contra la despoblación»

Pablo Lago, durante su intervención.-J.M. LOSTAU, MIGUEL Á. SANTOS Y PABLO REQUEJO
«Son los que mejor simbolizan el antídoto contra el mal de nuestro tiempo, y de nuestra tierra, como el de otras muchas tierras en otros tiempos». Con esa afirmación, el director de EL MUNDO DE CASTILLA Y LEÓN, Pablo Lago, resalta la importancia de los catorce premiados que este año reconoce La Posada de El Mundo, como el mayor valor para luchar contra «el implacable mal de la despoblación».
Y es que, «el compromiso real con sus raíces, con su tierra y con sus moradores y el sacrificio vital y cotidiano de los premiados es un plan contra la despoblación», remarca Pablo Lago durante su intervención en la apertura de la gala de los Premios La Posada, que un año más reúne en el auditorio Miguel Delibes de Valladolid a toda la sociedad política, económica, cultural y social de Castilla y León.
«Estos premios y, sobre todo las vida ejemplares de quienes van a recibirlos albergan una enseñanza imprescindible sobre cómo, no desde la comodidad que proporciona la teórica, si no desde el inconformismo que otorga el sacrificio vital y cotidiano, se ejercita el compromiso real con sus raíces, con su tierra y con sus moradores», asegura el director de El Mundo de Castilla y León, quien concluye que «esa actitud vital es un plan ineludible contra la despoblación».
Premiados y «otros muchos que conforman el paisanaje social y el paisaje empresarial y emprendedor de Castilla yLeón», que ya formaron parte de «nuestra legión invencible cuando nos batíamos con una cruenta crisis que todavía colea», puntualiza Lago.
La despoblación, según indica, «no es un problema» porque «un problema se arregla». Para Pablo Lago, la sangría poblacional que padece Castilla y León «es una realidad imparable», pero para la que existe un antídoto, el de los catorce galardonados que con su esfuerzo vienen a demostrar que «lo cobarde es deslocalizarse», destaca Pablo Lago, quien a renglón seguido añade: «Siendo tan terrible y cierta esa realidad que nos acecha, que ya no sólo muerde en nuestra periferia… que ya pega bocados en el corazón de nuestros principales núcleos urbanos, lo cierto es que probablemente no exista mejor vacuna contra el desasosiego que nos ocasiona que estos premios y estos premiados. Ustedes son la constatación de una utópica realidad».
Una actitud, la de los premiados por el jurado de La Posada de El Mundo de Castilla y León, de apuesta y compromiso por esta tierra que es la misma que mantiene El Mundo «cuando decidió deslocalizarse del centralismo para enraizar en Castilla y León hace 27 años».
Pablo Lago indica que no se trata sólo de una cuestión de balances contables. «Es cuestión de principios. Es cuestión de ideales. Es cuestión de convicciones», aclara. Que es justo lo que se necesita en este tiempo, según afirma el director del rotativo líder en Castilla y León: «Un tiempo que requiere del fortalecimiento de los ideales y las convicciones. Un tiempo en que no puede legislar la indolencia».
Indolencia que es la que, según Lago, haría que los habitantes de las ciudades no fueran capaces de comprender que la vida de cualquier pueblo les afecta «y la muerte de cualquier aldea nos disminuye», asevera.
«Castilla y León, España en su conjunto es incomprensible sin su universo rural. Es más, es irreconocible y hasta impensable», manifesta Lago en su defensa de ese mundo rural, del que «salen los vinos, los manjares, el románico, las catedrales, los paisajes floridos, los pucheros y hasta las galletas que hoy nos concitan aquí y que identifican nuestra tierra por todo el planeta», incide. «Universo rural» en el que mayoritariamente se asientan los galardonados en esta y en las cinco ediciones que suman ya los Premios La Posada de El Mundo y a los que pide a los políticos que les escuchen.
«Ahora que empiezan a soplar vientos electorales sería recomendable que además de expertos, catedráticos, pensadores y otros teóricos, nuestros políticos escucharan a este comité de inigualables expertos que me acompañan en este escenario. Aprovéchense de ellos porque son escandalosamente generosos», finaliza el director de El Mundo de Castilla y León, para quien «para ejercer la política como instrumento esencial para cambiar la realidad y mejorar la vida de la gente hay que empezar por escuchar a la gente».
Dialogo que ya ejercen «los políticos de esta tierra, en su inmensa mayoría», finaliza no sin antes volver la mirada a los premiados y a Castilla y León: «Hoy más que nunca nos enorgullece contar a través de estos premios la intensidad con la que late la fortaleza de Castilla y León, un territorio y unas gentes también imparables».