HOMENAJE A LOS PROCURADORES DE LAS CORTES
De la generación de la Transición, a la del 15-M
El Monasterio de Santa Clara reunió ayer a una nutrida representación de los 476 procuradores que han pasado por las Cortes en sus nueve legislaturas. Entre ellos, Dionisio Llamazares, el mayor de los pioneros, y Lorena González, la parlamentaria más joven
González y Llamazares, en la Capilla Mayor del Monasterio de Santa Clara.-P. REQUEJO
Cuando el socialista Dionisio Llamazares ocupó la presidencia de las primeras Cortes autonómicas, un 21 de mayo de 1983, Lorena González, actual procuradora de Podemos, ni siquiera había nacido. Ayer, en el convento de las Claras de Tordesillas, que alumbraron el primer Legislativo regional, se conocieron por primera vez. A sus 29 años, la política leonesa es la voz más joven de la Cámara. Llamazares, con 82 años, es el parlamentario de más edad de aquella primera legislatura, aunque entre todos los representantes de los castellanos y leoneses en estos 35 años aún le sobrepasa el ex alcalde de la emblemática Villalar, Félix Calvo Casasola, con 94 años, pero que no conoció el periodo constituyente.
Llamazares y González son ejemplos de dos etapas muy distintas de esta corta pero intensa historia de la Comunidad. El primero representa a la generación de la Transición. La segunda, a la del 15-M. Llamazares militó en el socialismo y llegó a las Cortes «porque pasaba por allí», comenta con humor. Fue Gregorio Peces Barba, el fallecido ex presidente del Congreso, quien lo «arrastró» a la aventura de presidir un legislativo desde la nada. Lorena González entró en la Cámara con 26 años, tras embarcarse en Podemos en el círculo de Ponferrada, en 2015. Hija de militantes socialistas, esta graduada en Educación Infantil empezó a participar en movilizaciones durante su etapa de estudiante en Salamanca y, con el 15-M, su compromiso con los movimientos sociales se incrementó.
«Crecí en una época en que la política estaba totalmente desvirtuada, en la época del desengaño. Daba igual mirar al Partido Popular que al PSOE; no creíamos, no confiábamos en la política», relata. Entonces surgió Podemos. «Era un equipo de personas que realmente decían lo que yo pensaba y el proyecto me ilusionó y sigue ilusionándome, porque creo en este proyecto y en esta forma de hacer política, y en que el país necesita una renovación democrática radical», afirma.
El Parlamento al que llegó hace tres años como procuradora por León está a años luz que el que surgió en 1983 en el Monasterio de Santa Clara. Cuando Dionisio Llamazares se dio cuenta de que «ya no podía tirar la toalla», se implicó de lleno en levantar unas Cortes que salían de Tordesillas «con 84 procuradores más cero». Y es que no tenían nada: «Ni local donde reunirnos, ni personal mínimo, ni presupuesto... nada de nada», explica este doctor en Derecho Canónico que tuvo que apartar unos años la docencia para volcarse en la política autonómica.
Lorena González también se estrenó en un cargo público en las Cortes, una institución que, según confiesa, era algo «completamente ajeno y desconocido» para ella. La sede que conoció, el enorme edificio de la avenida de Salamanca, con amplios despachos y pasillos interminables, nada tiene que ver con las estrecheces que vivieron Llamazares y el resto de los parlamentarios de la primera legislatura, hacinados en el castillo de Fuensaldaña y celebrando las sesiones en una sala que apenas daba cabida a los 84 procuradores hasta que concluyeron las obras de adaptación del edificio.
En una primera etapa de aquella legislatura, que Llamazares define como «de aprendizaje» por parte de todos ellos, estaban sentados enfrente. «Pero además nos veíamos enfrente», relata. «Teníamos una visión del otro casi como de un enemigo, de modo que la relación era difícil». Esta situación, recuerda, se fue amortiguando. «La segunda parte fue mucho más tranquila, más sosegada. Aprendimos a respetar al otro, fue una escuela de tolerancia». Pero añade que las posiciones de entonces «eran muy intransigentes en muchos casos». A juicio del exparlamentario, ahora «se corre el grave riesgo de caer en eso, porque la discusión política lleva ya algún tiempo planteándose en términos de cierta intolerancia», especialmente en el ámbito nacional.
González opina que existe intransigencia «entre personas», no entre grupos. Por eso, considera que es importante«tener palabra» y capacidad para dialogar y llegar a acuerdos. «El ego, la altanería y la soberbia que algunos aparejan al cargo hay que dejarlos en casa cuando te das al servicio público», declara. Al hilo de esta reflexión, apunta como una de sus peores experiencias la de «recibir el odio» de personas que sin conocerla y sin haber seguido su trayectoria, la prejuzgan «simplemente por pertenecer a una formación de la cual se han dicho auténticas barbaridades».
La procuradora de Podemos se interesó por la historia del Legislativo cuando accedió al cargo. Llamazares la vive como observador externo y destaca el importante cambio que se ha producido en esta última legislatura por la diversidad de grupos parlamentarios. «Hay que hacer de la necesidad virtud, porque, como son muchos, tienen que intentar ponerse de acuerdo, porque de otro modo no se saca adelante ninguna decisión».
Aunque se producen consensos en aspectos importantes, Lorena González es especialmente crítica con el resultado de la actividad parlamentaria. Es más, asegura que su mayor desengaño es ver «cómo se desvirtúa y se mancilla la cámara donde reside la soberanía popular, constatar cómo se aprueban iniciativas, incluso por unanimidad» que luego no ejecuta el Gobierno regional.
A pesar del tiempo transcurrido, Dionisio Llamazares y Lorena González coinciden en que sigue existiendo confusión entre el Legislativo y el Ejecutivo. La procuradora de Podemos lo argumenta en que la ciudadanía no se ha sentido representada «y las Cortes tampoco han dado respuesta a las necesidades que denunciaba la gente». «Es que es difícil trasladar la imagen de separación, porque a veces incluso quienes estamos dentro no nos percatamos de ello», señala el expresidente.
Llamazares estuvo dos legislaturas en las Cortes. González ya ha anunciado que no repetirá. Ayer, el Monasterio de las Claras unió a estos dos políticos tan distintos y tan distantes en el tiempo, pero que, como otros muchos, forman ya parte de la historia del Parlamento autonómico.