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El verano con menos incendios en 10 años

Castilla y León logra el menor número de fuegos, 249 en los meses de julio y agosto / La Asociación de Agentes Medioambientales lo achaca a las lluvias «y no a los medios de la Junta»

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Alba Camazón

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Este verano, apenas se han visto las escalofriantes imágenes de los bosques calcinados hasta las raíces, unas imágenes que un año después perduran en nuestra retina y unos gritos, de pura desesperación, que todavía recuerdan nuestros oídos. Son unas imágenes que este verano apenas hemos visto, porque ha sido el mejor verano en la última década, con una cifra de incendios que no se había visto en años: 249 fuegos.

De estos 249 incendios, solo 18 afectaron a más de cinco hectáreas, lo que sería equivalente a diez estadios de fútbol de tamaño medio. Ninguno de estos fuegos se extendió hasta más de quinientas hectáreas. Entre todos estos incendios, 625,46 hectáreas se han visto afectadas este verano, apenas un tercio de las hectáreas que se quemaron el verano pasado (2.0814,28 hectáreas).

Sin tener en cuenta los datos de septiembre, que la Consejería de Fomento y Medio Ambiente todavía no ha publicado, esta ha sido la mejor campaña de incendios desde 2008, último año disponible. Durante los meses de julio y agosto de ese ejercicio, hubo 558 incendios.

Las principales razones que explican que este verano sea el mejor en años son varias: una metreología «muy favorable», debido a la humedad que mantenían el suelo de los bosques y la vegetación, y a que las temperaturas no han sido tan altas como otros años y la conciencia social en la limpieza del bosque.

También influye la labor realizada en prevención de incendios a través de, por ejemplo, las ayudas a la preservación de los sistemas forestales y la prevención de incendios, dotadas con un presupuesto de 196,6 millones a invertir entre 2014 y 2020, dentro del Programa de Desarrollo Rural, aprobado por la Comisión Europea.

El presidente de la Asociación de Agentes Medioambientales de Castilla y León (Apamcyl), Esaú Escolar, explica a este diario que el bajo número de incendios se debe a las condiciones metereológicas, puesto que, después de la sequía que sufrió el país a principios de año, en marzo y abril llovió mucho, por encima de la media, y también hubo lluvias tardías en junio.

Esto contribuye, concreta Escolar, a que los matorrales, arbustos o las gramíneas mantuvieran mucha humedad. Una humedad superior a la que habían tenido en los últimos diez años. «Pero que quede claro que si los incendios han sido pocos o pequeños, no ha sido por la buena vigilancia del Ejército o los medios de la Junta», remacha Escolar.

El presidente de Apamcyl defiende la profesionalidad del servicio e insta a invertir en las brigadas de investigación de incendios y en la realización de informes periciales «en condiciones» para que se haga cargo el responsable del incendio a través de las pólizas de seguro.

«Apagar un incendio cuesta en España una media de entre 6.000 y 7.000 euros por hectárea. No tenemos por qué estar castigando a los ciudadanos», sostiene Escolar, quien cree que la motivación ganadera está detrás de muchos incendios provocados. «Ningún partido lo dice abiertamente, pero habría que luchar contra eso», asevera.

El representante de los agentes medioambientales también plantea ampliar la campaña de incendios de los tres meses actuales –julio, agosto y septiembre– a seis meses, desde mayo hasta octubre.

En este asunto coincide el secretario de Acción Sindical de Fesp-UGT Castilla y León, Tomás Pérez Urueña «La campaña debe estar de acuerdo con las condiciones climáticas», asevera. Pérez Urueña considera ante este diario que la expansión del incendio es igual de probable el uno de octubre que el 31 de septiembre, solo que en los bosques trabaja la mitad de personal el uno de octubre.

El responsable de UGT denunció las condiciones laborales «vergonzosas» de los profesionales, que trabajan en torretas que llevan «años sin cuidarse», y criticó la inversión de la Junta en cámaras de seguridad «que ve un becario». «No nos han dicho si ha valido para algo, no nos han contestado», expresa Pérez Urueña.

Una medida, la de las cámaras de videovigilancia, que fue defendida a mediados de agosto por la consejera y portavoz de la Junta, Milagros Marcos, cuando sostuvo: «El sentirse observado y vigilado seguramente haya producido que quien tenga intención no lleve a efecto tal hecho».

«Ha sido un verano excepcionalmente bueno», asegura a este periódico la gerente de la Federación de Asociaciones Forestales de Castilla y León (Fafcyle), Olga González, que pone especial énfasis en la importancia de invertir en la prevención de los incendios, en que los bosques estén cuidados y en que haya «suficientes» cortafuegos, además de medios y ayudas para los propietarios de los montes y para los bosques públicos, aunque reconoce que la situación en los montes privados «ha mejorado».

González destaca también la importancia de las condiciones metereológicas de este año: «Si es suelo está lo suficientemente húmedo y la vegetación también, no arde con tanta velocidad, se llega a tiempo para extinguirlo. La extinción es más rápica y eficaz».

La gerente subraya la importancia de atender a la prevención y a limpiar los bosques en invierno. «Para que la campaña sea un éxito, debe haber un esfuerzo por mantener el monte limpio», sentencia.

Este verano, además de mejor que la media, ha tenido muchos menos incendios que el año pasado, uno que fue extremadamente complicado de gestionar para los agentes forestales. Pero el riesgo todavía está presente, y no se descarta «un incendio gordo ahora» por el peligro del viento y la ausencia de lluvias.

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