Diario de Valladolid

Los vinos de la región logran 5 de los 11 ‘Gran Zarcillo de Oro’

Las bodegas de la Comunidad acaparan más de la mitad de los 409 galardones concedidos

Uno de los miembros del jurado durante las catas de los vinos participantes en el Zarcillo 2018.-ICAL

Uno de los miembros del jurado durante las catas de los vinos participantes en el Zarcillo 2018.-ICAL

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Redacción de Valladolid
Valladolid

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Los vinos de Castilla y León lograron cinco de los once Gran Zarcillo de Oro otorgados ayer en Burgos por el jurado del Concurso Internacional de Vino Zarcillo 2018. En la categoría de tintos se alzaron con el máximo premio del certamen el Altogrande Vendimia Seleccionada 2014 de Bodegas Altogrande SL; el Lleiroso Crianza 2012, de Bodegas y Viñedos Lleiroso; Monteabellón Finca La Blanquera 2014, de Bodegas Moteabellón; Viyuela X Aniversario 2013, de Bodegas Viyuela, los cuatro de la Denominación de Origen Ribera del Duero; junto al Tarsila 12 meses 2012 de Bodegas Társila, de Vinos de la Tierra Castilla y León.

El resto de galardones de la máxima categoría se otorgaron, también en la categoría de tintos, al Alceño Organic 2016, de la DO Jumilla; en la de espumosos, al Aula Reserva, de la DO Cava; en la de otros vinos dulces, al 17Er Ortega Beerenauslese-Bad Bergzaberner Kloster Liebfrauenber 2017, vino alemán sin denominación; y en la de vinos de licor, al Leonor Palo Cortado, de la DO Jerez, y al Tokaaj Cuvée Slamové, de la bodega eslovaca Ostrozovic.

Estos resultados suponen un incremento de grandes oros del 57 por ciento con respecto de la edición de 2015 -se otorgaron siete Grandes Oro de los cuales tres eran de Castilla y León-. Además, de los 409 galardones concedidos -once Gran Oro, 136 Zarcillo de Oro y 262 de Plata-, Castilla y León se alzó con más de la mitad.

El panel de cata estuvo integrado por 84 jueces de los cinco continentes, entre ellos expertos internacionales del vino, Masters of Wine, enólogos, periodistas, prescriptores y sumilleres, Masters of Sommeliers o blogueros.

La intensa labor de la dirección del concurso y de los presidentes de las 44 mesas permitió garantizar la homogeneidad en la aplicación de los criterios de cata, fundamental para que el concurso mantenga su prestigio internacional por su rigor e independencia, explicaron a Ical fuentes de la Consejería de Agricultura y Ganadería, organizadora del certamen.

Novedades

En el panel de catadores se hizo un esfuerzo por introducir expertos profesionales y dar un papel cada vez mayor a jóvenes, que van incorporando los nuevos gustos y cogiendo el testigo de los más experimentados. Además, el 48 por ciento de los jueces fueron sido mujeres.

También, fue la primera vez que en un concurso internacional de vino celebrado en el hemisferio norte se cataron vinos del mismo año, es decir de cosecha de 2018. Son vinos del hemisferio sur procedentes en este caso de Sudáfrica y de Brasil cuyas uvas fueron vendimiadas en los primeros meses de este año.

Las catas transcurrieron “con altísima profesionalidad y rigor” por parte de los 84 jueces. Cada uno de los cuatro días se formaron 11 mesas de cata -un total de 44 mesas-.

‘Digital wireless’

El concurso contó con el sistema para las catas ‘digital wireless’ que facilita la introducción de los datos de cata. Supone un salto importante en el nivel de seguridad y trazabilidad de estos datos. Para ello, cada catador contó con un teléfono inteligente en el que fue introduciendo sus resultados que, en tiempo real, se agregaban en un servidor seguro mediante una red inalámbrica en la sala de catas. El sistema permitió, incluso, que algún catador utilizara su propio teléfono móvil para ello. Este sistema permite la transparencia y velocidad en la puesta disposición de los resultados que en el mismo día de finalización de las catas nos permite dar a conocer.

Los ‘Palacios del Vino’ apuestan por la continuidad desde Burgos

Los Palacios del Vino cerraron ayer sus tres sedes con ganas de repetir por parte de la organización, bodegueros y usuarios. Los primeros apuestan por la continuidad y seguir en Burgos. «Creemos que es una actividad singular para que los profesionales del mundo del vino se acerquen a la gente, aporte el valor económico de su industria y promocionen sus productos de la tierra pero tiene que repetirse para que en la segunda o tercera edición el público ya sepa a dónde venir y para qué», apunta el coordinador de la iniciativa, Ángel Moretón. De esta manera Palacios del Vino opta por seguir en Burgos. «No es una cuestión que me competa a mí, yo no puedo tomar decisiones, pero creo que Burgos es un lugar ideal por tamaño, porque hay muchos edificios históricos susceptibles de ser sede y es una ciudad que tiene relación directa con el vino», sentencia.

A la propuesta le ha faltado, según algunos bodegueros participantes, darse a conocer. Publicidad más allá de Burgos. «La idea es muy bonita, tiene mucho potencial porque creo que ha faltado comunicación la gente se ha enterado de esto por casualidad y ya estando aquí», señala Javier Ayala de la Bodega Dehesa de los Canónigos. También apuesta por la ciudad porque «hay mucho turismo y es interesante para multiplicar el impacto».

Para Miguel Ángel Arroyo, de Valsotillo en Sotillo de la Ribera, «la iniciativa es buena, ha habido una afluencia constante pero para las bodegas los cuatro días son demasiados eso retrae a muchos de participar». Un esfuerzo que agradece la granadina Nieves Torres. «Es muy bueno, muy suave», comenta con una amiga mientras cata un tino Arroyo. Se muestra apasionada de la región. «Todo lo de Castilla y León me encanta», explicó entre sorbos. / M. CASADO BURGOS

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