Diario de Valladolid

El Gobierno da el visto bueno a desmantelar la central de Anllares

Una vez se inicie los trabajos durarán en torno a los tres meses, según el Ministerio

Vista aérea de la Central Térmica de Anllares.-ICAL

Vista aérea de la Central Térmica de Anllares.-ICAL

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SABINA SINOVAS / LEÓN
Valladolid

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El desmantelamiento de la central térmica de Anllares, ubicada en Anllares del Sil, León, recibió ayer el visto bueno de impacto medioambiental en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

El desmantelamiento estaba anunciado desde que la central comunicó en 2013 la imposibilidad de cumplir con los límites marcados por Europa al no disponer de infraestructuras que reduzcan las emisiones de azufre y nitrógeno. Los propietarios -Naturgy y Endesa- solicitaron en mayo del año pasado el «cese paulatino de actividad» de las instalaciones. Una vez reciban la autorización gubernamental, dispondrán de un plazo de tres meses para iniciar el desmantelamiento.

El proyecto consiste en el desmantelamiento, demolición y posterior adecuación de la Central Térmica de Anllares, tras su cierre definitivo. Después, se precederá al sellado y clausura del vertedero de residuos no peligrosos anexo a la instalación.

El principal impacto medioambiental al que se enfrenta este proyecto son las emisiones atmosféricas con el movimiento de tierras y con el tratamiento de residuos. En cuanto a las principales afecciones a la hidrología serán las provenientes de los efluentes líquidos generados y de las escorrentías pluviales que pueden afectar a la calidad de las aguas superficiales y subterráneas. La fauna que vive en el embalse se retirará cuando el volumen de agua existente sea el idóneo. Sobre los residuos generados, se procederá al vaciado de los sistemas de aceite de equipos principales y transformadores. Si se detectara contaminación, se procedería a la retirada selectiva de los mismos y su correcta gestión.

En cuanto a la afección sobre la vegetación, las actividades de derribo del dique y contradique del embalse son las que más afectarán a la vegetación del entorno por lo que se ocupará la menos parte posible de terreno que pudiera tener cobertura vegetal y, además, se vaciará paulatinamente el embalse de forma que el agua almacenada afecte de manera reducida a la vegetación adyacente.

En relación a la fauna, este proyecto afectaría principalmente a las especies piscícolas presentes en el embalse y en los regatos sobre los que se conducirá el agua evacuada. Así, la ictiofauna presente en el embalse será retirada del mismo antes de la actuación.

Respecto a la posible afección al patrimonio cultural por su ubicación en la explotación minera romana Poulas de Comenabre y los yacimientos Castro Leoneza y Corón de Corbón, se contará con un arqueólogo durante la fase de desmantelamiento y adecuación de la parcela, de modo que se ocupe de inspeccionar previamente las áreas ya desmanteladas y que esté presente durante las actuaciones que pudieran tener una mayor afección sobre los potenciales elementos patrimoniales.

Finalmente, se añadirá un control visual de la señalización de la zona para ajustar el balizamiento a las especificaciones de los planos, la elaboración de un listado cronológico de las operaciones a realizar y la designación de un técnico responsable del control ambiental (TRCA).

Tras la demolición se precederá a la adecuación de la parcela mediante labores de acondicionamiento para integrar la zona en el entorno natural existente.

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