La gallina de los huevos de oro

En la localidad leonesa de Villlabraz se crían 150.000 gallinas camperas cuya producción va a parar a Mercadona / El reto es duplicar esta cifra

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Henar Martín Puentes

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A los vecinos de la localidad leonesa de Villabraz les ha tocado una lotería con plumas. Son las 150.000 gallinas ponedoras camperas que se crían en sus terrenos en libertad para satisfacer las demandas de su único cliente, Mercadona. A los lineales del gigante de alimentación van a parar cada día los 115.000 huevos diarios que aproximadamente se recogen de esta granja situada a escasos kilómetros de la localidad de Valencia de Don Juan. Con una capacidad máxima de producción de 3.500.000 millones de docenas al año, Villabraz representa cerca del 30% del censo total de gallinas camperas del grupo.

«Geográficamente está en una zona que nos permite atender a toda la zona centro de España. Se han ido implantando todos los sistemas más modernos de tecnología de seguridad alimentaria. Actualmente es una de las empresas mejor preparadas para huevo campero», explica José Miguel Díaz Pardo, responsable del centro.

La jornada arranca a las seis de la mañana con el amanecer. Una persona se encarga de supervisar que poco a poco vayan desperezándose con la luz del día; a las 8 empiezan a entrar los empleados para recoger la puesta de este día. Las 14 personas de la planta leonesa se encargan de mantener las naves, de que el pienso se distribuye correctamente, de su limpieza o de que el agua, temperatura y ventilación sean las correctas; en definitiva, de que lo que dice el ordenador es lo correcto. Cada mañana los camiones de logística de la empresa recogen la producción del día y lo llevan a los distintos centros de distribución que Mercadona tiene implantados en Villadangos (León), Antequera (Málaga) y Ciempozuelos (Madrid).

La industria familiar Huevos Guillén, cuyo origen se remonta a los años 60 en la Comunidad Valenciana, comenzó a trabajar para la cadena de supermercados en 1997; en el año 2000 se convirtió en inter-proveedor de Mercadona, es decir, en la única empresa que le vende huevo fresco a este gran gigante de consumo.

La firma líder del sector avícola de puesta en España está cada vez más concienciada con la producción ecológica por lo que ha adquirido el compromiso con el horizonte 2025 para producir sistemas libres de jaulas. Para ello tiene previsto invertir 60 millones de euros para la modernización de las instalaciones de todas sus plantas; en la granja de Villabraz se destinarán 5 millones. Se suma así a la corriente iniciada por otros países como Francia que se ha fijado el reto de prohibir la venta de huevos de gallinas en jaulas en 2022.

Si nos fijamos con detalle, cada uno de los huevos que adquirimos en el supermercado lleva marcado en la cáscara un código alfanumérico, una especie de ‘DNI’ que nos habla del origen de ese huevo. Un credencial que nos habla de su clase de cría, país de procedencia, provincia, municipio y granja, con este orden. Hay cuatro modelos bajo el modelo europeo de producción: 0 (ecológico), 1 (campero), 2 (cría en suelo) y 3 (en jaula). Las que se crían en la granja de Villabraz pertenecen por tanto a la categoría 1.

Las gallinas ecológicas viven en el suelo, entran y salen del corral cuando quieren y toda su alimentación es ecológica. Por su parte, las camperas, a diferencia de las que viven en el suelo, salen al exterior y duermen en gallinero; hace el acueste para que pongan el huevo. Las que pertenecen a la categoría 3 viven enjauladas sin poder pisar el suelo.

La mayor cadena de alimentación española se ha comprometido, al igual que otras grandes distribuidores como Lidl, Carrefour o El Corte Inglés, a vender en sus lineales huevos procedentes de granjas sin jaulas. Todo ello responde a las nuevas demandas del consumidor, cada vez más informado del origen de lo que come.

Desde entonces los esfuerzos de la empresa por convertirse en una de las modernas y competitivas de Europa no han cesado. La industria se ha convertido en empresa líder del sector avícola de puesta en España.

«1 de cada 3 huevos que se venden en España es de Huevos Guillén», explica Ester Muñoz Gil, responsable de relaciones externas. En el año 2017 el grupo facturó 184 millones de euros.

Con un equipo humano formado por 460 personas, la empresa mira al futuro para la conversión total hacia sistemas alternativos de puesta en un ambicioso plan para la conversión e instalación de nuevas naves de gallinas criadas en suelo, camperas y ecológicas.

«Para nosotros es importante dar respuesta a la creciente sensibilidad social en relación al bienestar animal. Por lo tanto, no es un proyecto nuevo, sino la continuación de un camino. En Huevos Guillén ya comenzamos a generar ese cambio hace años, cuando en 1999 fuimos pioneros, junto a nuestro cliente Mercadona, en la comercialización de huevos procedentes de gallinas camperas».

AL ALZA

Si hay un alimento que mande en la mesa ése es el huevo. Se trata de uno de los productos más demandados en la cesta de la compra al tratarse de un alimento asequible que ofrece múltiples posibilidades en la cocina. Según Inprovo, la Organzación Interprofesioonal del huevo y sus productos, el consumo de huevos en España alcanzó los 16 kilos per cápita en 2016, lo que supone una media de 254 huevos al año que en su mayoría, el 54 por ciento, se ingiere en el hogar. La mayor parte de ellos proceden de sistemas convencionales aunque el consumo de huevos alternativos va ganando peso cada año y se incrementa a un ritmo constante de un kilogramo al año desde 2012, alcanzando ya el 13 por ciento del consumo total.

Sin embargo, en ésta conversión hacia sistemas alternativos España está a la cola. Por el momento solo alcanza el 7-8% del censo total, mientras que en otros países de la Unión Europea como Alemania, Austria, Holanda o Suecia están en porcentajes superiores al 80% o incluso, muy cercanos al 100% de su censo en sistemas alternativos.

Esta nueva política se ha traducido en las instalaciones de Villabraz –una de las nueve granjas que tiene repartidas por toda España–, en una inversión del grupo de cinco millones de euros hasta 2025 en seis nuevas naves de puesta y dos de recría.

«Nuestra producción es totalmente sostenible desde el punto de vista medioambiental, no molestamos al entorno, todo lo contrario, cuidamos el entorno. Sabemos que Villabraz está orgullosa de nuestra planta», sostiene su responsable. Y no es para menos. Según explican trabajan con energía eléctrica 100% renovable dentro de un compromiso adquirido por la empresa por fomentar la gestión ambiental responsable. «Dejaremos de emitir 7.200 toneladas de CO2 cada año, el equivalente a las emisiones de todos los turismos en España durante un día», asegura la responsable de comunicación y relaciones externas de la industria.

Los poco más de cien habitantes de este pequeño enclave situado en la comarca de los Oteros pueden sacar pecho del motor económico y social que representa la empresa Guillén para esta zona. Desde que la factoría de huevo fresco y ovoproductos adquiriera las instalaciones de esta localidad leonesa al Grupo Cantos Blancos (familia Colmenar) en 2008, hace justo una década, la transformación para modernizar y hacer competitiva esta granja se ha hecho más que visible.

La empresa ha comprado 24 hectáreas de terrenos al Ayuntamiento para ampliar las instalaciones. «El requisito más importante de las gallinas camperas es que se necesitan 4 metros cuadrados por cada ave, eso nos obliga a tener unas extensiones de terreno enormes para dar cobijo a 150.000 gallinas», sostiene el encargado de la planta.

DUPLICAR CIFRAS

El proyecto de futuro pasa por duplicar las cifras de gallinas camperas y pasar de las 150.000 actuales hasta llegar a las 300.000.

La plantilla, formada por 14 empleados, se verá incrementada en un futuro con 8 o 10 contratos nuevos.

A diferencia de otros centros productivos, en Villabraz se lleva a cabo todo el ciclo completo de la producción del huevo, desde que se recibe la pollita con 16 semanas hasta que se envía a los centros logísticos de Mercadona. Entre medias se lleva a cabo todo el proceso de selección y envasado.

Sus aves son cuidadas en la planta como si se tratara de un auténtico hotel. Vigilan el descanso de la gallina para que no sufra ningún tipo de estrés. Duermen ocho horas –desde las diez de la noche hasta las seis de la mañana-. Son alimentadas con piensos elaborados a base de cereales seleccionados procedentes de productores de Castilla y León. A las once de la mañana abren los gallineros donde pasará el resto del día. Y cuando llega la hora del acueste, consiguen que todas las gallinas descansen cerca de los nidales para facilitar la puesta del huevo.

SISTEMA TECNIFICADO

La I+D+i ocupa en esta granja un destacado lugar. «Todo lo que hay en el mercado en Huevos Guillén lo hemos implantado», asegura el responsable de la granja de Villlabraz donde ha sometido a las instalaciones a un proceso de tecnificación con máquinas clasificadoras, visión artificial, ultrasonidos y luces infrarrojos que detectan manchas en el huevo.

Los rayos ultravioletas se encargan del proceso de desinfección del huevo en la cáscara para más tarde unas cámaras de visión artificial realiza hasta nueve fotografías a cada uno de los huevos y en ese momento señala si está bien o no. Los huevos defectuosos –que representan el 10% del volumen total de producción de la planta– son calificados de categoría B (huevos fisurados o sucios) por lo que son enviados a una industria de ovoproductos que la empresa tiene en Utiel (Valencia) donde se extraen, por ejemplo, las claras de huevo.

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Un aprovechamiento en el que todo está controlado al milímetro. Villabraz representa el nido del huevo campero en España.